|
En la huella del buen pastor
La figura de buen Pastor con la cual Jesús se identifica puede ayudarnos
a descubrir rasgos poco explorados de nuestra vocación catequística.
Para un pueblo acostumbrado a la vida rural, como era el israelita,
la imagen del pastor se asociaba fácilmente a una serie de tareas,
rutinas, preocupaciones y cuidados propios de su oficio. La cotidianeidad
del ejemplo que señalaba Jesús permitía reconocer de inmediato
las situaciones que la comparación sugería.
Andando por el campo he tenido
la suerte de poder contemplar pastores cuidando sus ovejas u otros
animales... la reflexión de la Biblia conjugada con la vida va
enseñando y descubriendo el gran tesoro de esta comparación que
Jesús utiliza darse a conocer. Creo que como catequistas tenemos
mucho que andar en la huella del Buen Pastor.
El Buen Pastor,
Jn. 10, 1-42 Es
bueno leer el capítulo entero, pues a las palabras de Jesús, Juan
opone la reacción de los judíos.
1) Ir leyendo el evangelio
y anotar las actitudes de buen pastor que Jesús propone.
2) Para cada actitud recordar
situaciones de la vida de Jesús donde podamos apreciar cómo la
vivió él de manera concreta.
3) Relacionar cada actitud
con nuestra práctica de catequistas, ¿cómo incorporar a nuestro
ser catequista esta manera de ser de Jesús?
Te
presentamos algunas actitudes para ir pensando
El buen Pastor conoce sus ovejas
¿Conocemos la vida de nuestros catequizandos? ¿Compartimos sus alegrías, sus
angustias, sus esperanzas, sus desalientos? ¿Sabemos lo que están
viviendo las familias que tenemos a cargo? ¿Nos interesamos por
sus situaciones de vida?
Las llama por su nombre ¿Tenemos un trato personal con nuestros catequizandos? ¿Buscamos llegar a su
interioridad? ¿Somos portavoces para que el Señor llame a cada
uno por su nombre a través nuestro?
Camina al frente de sus ovejas
¿Damos testimonio de lo que
enseñamos? ¿Intentamos vivir lo que creemos? ¿Somos los primeros
en cumplir lo que pedimos a los demás que cumplan? ¿Vivimos en
forma coherente como para ir al frente y de frente?
Da la vida ¿Entregamos lo mejor de nosotros por los demás? ¿Buscamos donar los talentos
que recibimos de Dios para beneficio de los otros?
Sus obras lo dan a conocer
¿Nuestras obras, nuestros gestos, nuestras actitudes de vida muestran a los demás
lo que creemos y enseñamos? ¿Somos transparentes: los demás descubren
y encuentran al Dios de la Vida a través de nuestra práctica?
¿Nuestra manera de estar con los demás... refleja y testimonia nuestra cercanía
a Dios?
Para
trabajar en grupos
Ser catequista, buen pastor - Salmo 23
Para reflexionar:
- Leer en
silencio el salmo.
- Elegir una frase y repetirla en voz alta
- Comentar con el grupo por qué elegiste esa frase.
- A partir del salmo descubrir nuevas actitudes y características
del catequista.
Para
la puesta en común:
- Sintetizar en un dibujo las características
descubiertas
- Escribir entre todo el salmo como si hubiera
sido escrito en nuestro tiempo, usando imágenes, situaciones
y palabras de nuestra cultura.
Continúa 
Volver
al índice |