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Perseverar en la oración
«Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas
mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.»
Hech. 1, 14
El
libro de los Hechos de los Apóstoles nos señala en varias oportunidades
esta actitud de los primeros discípulos de reunirse y orar juntos
para escuchar la voluntad de Dios. Los apóstoles habían aprendido
de Jesús su manera de orar al Padre. Realmente les había llamado
la atención esta disposición de Jesús, expresada en la búsqueda
de momentos y lugares para orar, tan diferente a las prácticas
de oración del pueblo judío, caracterizadas por lo ritual, la
repetición, los horarios fijos.
Jesús les había enseñado a orar en la vida y a orar la vida... para encontrar
la voluntad de Dios y la fuerza para ponerla en práctica. Por
eso, el primer testimonio que encontramos de la comunidad primitiva
es su disposición a orar...
Perseveraban...
La oración no es para un
rato, o para hacer de vez en cuando. Es una práctica de vida,
un estilo de comunicación con Dios que hay que ejercitar. La oración
requiere esfuerzo, dedicación, interés, ganas, constancia...
...juntos...
La oración de los discípulos es compartida, en común, en comunidad. Al Padre
nos dirigimos como comunidad. Buscamos su voluntad unidos. Porque
así nos damos fuerzas, aliento mutuo y además aprendemos de los
demás. Porque Dios, muchas veces, habla a través de los que tenemos
al lado.
...
en compañía de María...
La madre es mediadora ante el Señor. Ella intercede para llevar nuestra oración.
María es maestra de oración. La Biblia nos repite, en los evangelios,
que María guardaba la Palabra de Dios y la meditaba en su corazón.
Siguiendo su ejemplo podremos descubrir al Dios vivo y verdadero
que conoció María. El Dios del Magnificat, el Dios que libera,
que hace justicia y hace maravillas en aquellos que siguen sus
pasos.
Propuesta para una reunión de catequistas
1.
Leemos
en común Hech. 1,14
En parejas trabajamos:
- ¿Cómo
es tu oración personal?
- ¿Le dedicas
tiempo por día, por semana a la oración?
- ¿Cómo
rezas? (contarle al otro cómo es nuestra manera cotidiana de
rezar)
2.
Nos reunimos
de a dos parejas:
- ¿Qué fue
lo que más te impactó de lo charlado en el paso anterior?
- ¿Aprendiste
algo del otro? ¿Qué?
- ¿Como catequistas, como es nuestra oración en común? ¿Rezamos? ¿Cuándo?
¿Cómo?
- ¿Qué nos
enseña María con respecto a la oración?
- Ponerse
de acuerdo en tres propuestas para mejorar la oración en común
del grupo de catequistas. Escribirlas.
3.
Nos reunimos
en el grupo grande:
- Se ponen
en común las propuestas y se eligen dos para intentar vivir
en la segunda mitad del año que resta.
- Se acuerda reunirse nuevamente a fin de año para evaluar si se han
cumplido las propuestas y si han servido para mejorar la oración
personal.
- Concluir
el encuentro con una oración espontánea.
- Como signo
visible, cada participante toma la Palabra de Dios y la aprieta
contra su corazón, dice su oración y pasa la Biblia al compañero
del costado, para que repita el gesto, haga su oración... y
así recorrer una ronda de oración en común.
- Terminar
con un canto a María.
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