| El
catequista hoy
¿Puede ser catequista todo el que quiera?
Si y no. Para anunciar el Evangelio más explícitamente, son necesarios
algunos requisitos. ¿Cómo debe ser el catequista hoy? ¿Cómo tiene
que ser el catequista en América Latina?
Antes de continuar este estudio, pueden pensar en las cualidades que
ha de tener hoy un buen catequista. Cada quien anota esas cualidades
en un papel. Después, uno habla y otro hace el resumen en el tablero.
Comenten los resultados.
Para saber lo que se puede esperar de un buen catequista, hay que saber primero
cuál es la catequesis que necesita hoy la Iglesia en América Latina.
En el desarrollo de los distintos temas, tocaremos varios aspectos
de la catequesis hoy en día, dentro de las directrices de nuestros
Obispos. Sólo mencionaremos brevemente algunas cualidades de un
buen catequista.
1. El catequista ha de tener una espiritualidad profunda de adhesión a Jesucristo
y a la Iglesia. Tiene que testificar con su propia vida, más que
con sus palabras, su compromiso con Cristo, con la Iglesia y con
su comunidad. Necesita ser una persona de oración y alimentar
su vida con la Palabra de Dios.
2. Debe ser una persona integrada en su comunidad. La catequesis hoy
ha de ser comunitaria. Por eso, el catequista tiene que conocer
a su comunidad, caminar con ella y ser sensible a sus problemas.
3. El catequista necesita una conciencia crítica ante los hechos y acontecimientos
de la vida. Debe ayudar a la comunidad a reflexionar la propia
realidad, a la luz de la Palabra de Dios. Ayudarla a liberarse
del egoísmo y del pecado, y llevarla a la celebración de su vida
en la Liturgia.
4. Tendrá siempre una actitud de animador. Ha de aprender a oír y
a dialogar, caminando junto con la comunidad.
5. Si la catequesis da una visión sistemática del contenido de la
fe, el catequista debe conocer a fondo el mensaje que va a transmitir.
Conocerá la Biblia y sabrá interpretarla, uniendo siempre la vida
con la Palabra de Dios y ésta con la vida.
6. El catequista necesita tener también ciertas cualidades "humanas":
- ser una persona psicológicamente equilibrada.
Si está lleno de problemas personales, aún no resueltos, difícilmente
sabrá orientar a los otros;
- saber trabajar en equipo, tener un cierto
liderazgo y ser creativo;
- ser una persona responsable y perseverante.
El mejor catequista puede acabar con el trabajo catequético
sí no es asiduo en los encuentros. Son necesarias la responsabilidad
y la puntualidad.
- amar a los catequizandos y tener algunas
nociones de psicología, didáctica y técnica de grupo;
-
sentir dentro de si la vocación
de catequista. Sin esa vocación, se desanimará en seguida ante
las exigencias de la catequesis.
7. El catequista ha de cuidar constantemente de su formación. Nunca
puede decir que está preparado para su tarea. Como todos los cristianos,
necesita una formación permanente, que puede darse de estas formas:
- En días de encuentro, reflexión y oración con los catequistas de su comunidad;
- Planificando y programando con otros, ayudándose así mutuamente;
- Participando de cursos en la propia comunidad o parroquia, o fuera;
- leyendo mucho, actualizándose siempre, estudiando los documentos de la Iglesia
sobre catequesis y otros temas actuales;
- formando al grupo de catequistas (sobre esto hablaremos más adelante).
Trabajo en grupo
1. Leyendo las
exigencias para ser un buen catequista, ¿cuáles son, en su opinión,
las cualidades y exigencias que hay que desarrollar más?
2. ¿Cómo piensan
ustedes cuidar de su formación? Viendo las diferentes posibilidades,
¿qué sugieren ustedes concretamente?
Plenaria:
Lectura en grupo, o en casa, de CT 66.
Oración
Lectura de 1 Cor 9,16-18. Unos momentos de silencio para la reflexión. Compartan
esa reflexión. Oraciones espontáneas.
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