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El contenido del mensaje catequético
Después de todo lo que hemos visto, tal
vez surge en ustedes una pregunta: Si la catequesis es lodo un proceso
de vivencia comunitaria para iluminar la vida con la Palabra de Dios,
¿no es necesaria una "enseñanza" sistemática?
Hemos visto que la tarea del catequista
es ayudar a su grupo a reflexionar sobre la vida, ver cómo el Evangelio
ilumina esa vida y lleva a las personas a comportarse de acuerdo a su
fe. Podemos hablar de una catequesis ocasional, porque buscamos una
iluminación del Evangelio cuando se producen ciertos acontecimientos,
situaciones y problemas.
Es cierto que no puede faltar alguna sistematización
catequética. En general, las mismas comunidades y movimientos la reclaman.
Piden algún curso o algo parecido para esclarecer su fe de un modo más
sistemático.
En el trabajo con jóvenes es también necesaria
alguna sistematización. Una buena oportunidad es la preparación para
la Confirmación.
Para niñas y niños, contamos
con la preparación para la Primera Eucaristía, que puede abarcar varios
años de preparación y que supone una catequesis sistemática.
Para adolescentes, tenemos la
catequesis de Perseverancia.
Es claro que para la niñez y
la adolescencia hemos de presentar el contenido de la fe con la debida
dosis, según la edad, porque todavía no son capaces de asimilar el mensaje
en toda su profundidad.
Los documentos, tanto el de Puebla como
Catechesi Tradendae, dicen que la catequesis debe ser fiel a Jesucristo,
a la Iglesia y al Ser Humano. "La fidelidad a Dios se expresa en
la catequesis como fidelidad a la Palabra dada en Jesucristo. El catequista
no se predica a sí mismo, sino a Jesucristo, siendo fiel a su Palabra
y a la integridad de su mensaje" (P. 994)
Todo aquel que catequiza sabe que la fidelidad
a Jesucristo está indisolublemente unida a la fidelidad a la Iglesia;
que el, con su trabajo, está edificando continuamente la comunidad y
transmitiendo la imagen de la Iglesia; que debe hacer esto en unión
con los obispos y con la misión recibida de ellos". (P. 995)
"La fidelidad a la mujer y al hombre
latinoamericanos exige a la catequesis que ella penetre, asuma y purifique
los valores de su cultura. Por consiguiente, que se esmere en
el uso y adaptación del lenguaje catequético" (P. 996)
¿Cómo somos fieles al mensaje de Jesucristo?
Llevemos a los catequizandos
a conocer a Jesucristo, que nos revela quién es su Padre y nuestro Padre:
Dios.
Jesús vino para liberar al ser humano, con
su modo de vivir, de enseñar y de actuar.
El se dio sin medida en la cruz, manifestando
así hasta dónde llega el amor. Resucitó y camina con nosotros
hasta el fin de los tiempos. Para conocer a Jesús es indispensable
el conocimiento del Evangelio.
¿Cómo somos fieles a la Iglesia?
Jesús envió su Espíritu para
consolidar y formar la comunidad de la Iglesia. La Iglesia es
el nuevo Pueblo de Dios, la gran comunidad, la familia de Dios. Es un
pueblo que camina, guiado por sus pastores, y que existe para servir
al mundo. La Iglesia es la gran comunidad que debe estar en el mundo:
1. Una señal del Reino de Dios,
que es un Reino de paz, de justicia y amor.
2. Un instrumento para que ese Reino de
justicia y: paz se extienda al mundo entero. Pero ella sólo puede
ser | instrumento si es señal, es decir, si ella vive lo que predica.
Así, la Iglesia va caminando a través de
la historia de la humanidad, hasta el fin de los tiempos. Entonces,
Cristo "volverá", completará su obra y se la entregará a Dios,
que será todo en todos.
La vida de cada persona y la vida de la
humanidad tienen un fin escatológico. Esto quiere decir que no termina
aquí en la tierra, sino que continuará más allá de la muerte.
Durante su peregrinación por esta tierra,
la Iglesia hace presentes las señales de la salvación, que son los sacramentos.
Por medio de ellos celebra y vive la salvación que Cristo nos trajo
y que debe penetrar toda la vida humana, desde la cuna hasta la tumba.
¿Cómo somos fieles a la persona?
Toda la acción pastoral de la
Iglesia contempla la salvación concreta del ser humano, de todo el ser
humano y de todos los seres humanos. En América Latina se dirige a la
mujer y al hombre latinoamericanos, con toda su problemática, con sus
angustias y sufrimientos. De modo especial, se dirige a los pobres.
(Ya tratamos este punto en encuentros anteriores).
No es éste el lugar para profundizar el
contenido de nuestra fe. Para eso existen los libros y cursos que pueden
orientar. El Documento de Puebla da una visión general del contenido
de la evangelización, en el capitulo I de la 2a parte. (Números
165 a 339)
Es indispensable profundizar
la Sagrada Escritura. Hoy no podemos pensar en una catequesis que no
sea bíblica.
Otra orientación viene de los
documentos de la Iglesia, del Papa, de nuestros Obispos, porque ellos
acompañan los acontecimientos y enseñan a interpretar la vida a la luz
del Evangelio, en nuestra realidad.
En su discurso en Porto Alegre (Brasil),
el Papa hizo una observación sobre el contenido de la catequesis. Dijo:
La catequesis no es simplemente
una enseñanza, sino que es transmisión de un mensaje de vida. (...)
Quien dice "mensaje", dice algo más que doctrina. (...) El
mensaje NO se limita a proponer ideas. Exige una respuesta,
pues es una interpelación entre personas, entre el que propone y el
que responde".
Trabajo en grupo
1. ¿Cual es la diferencia entre "contenido" y "mensaje",
según el pensamiento del Papa?
2. ¿Por qué es necesario sistematizar el
contenido de la fe?
3. ¿Cuáles son los principales puntos de ese contenido?
4. ¿Qué quiere decir fidelidad a Jesucristo?
5. ¿Qué quiere decir fidelidad a la Iglesia?
¿Se limita esa fidelidad sólo a las cuestiones doctrinales?
Plenaria
¿Por qué debemos conocer los documentos de la Iglesia? ¿Cuáles son los documentos
que estamos ya leyendo o estudiando?
Lea en casa, o en grupo, CT cap.
I y el número 21.
Oración
Lectura de 2 Tim 3,14-17 y 4,1-5. Compartan la reflexión.
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