|
LOS ORGENES DE LAS CELEBRACIONES PASCUALES
Riccardo Barile
LA SOLEMNIDAD PASCUAL
Partiendo
de la Biblia, la Pascua es ante todo una fiesta atestiguada
en las Escrituras, pero anterior y ya difundida.
En la Pascua van a confluir.
El antiguo elemento nomdico (comida en actitud de partida, hierbas
amargas, cordero); el elemento agrcola sedentario
ms reciente (cimos, primera
cosecha y en general elementos agrcolas propios de una
civilizacin sedentaria).
La modalidad de la celebracin
de la Pascua oscilar entre familiar o de clan y nacional, con la peregrinacin al
Templo. En la poca de Jess
haba un compromiso: se vena en peregrinacin a Jerusaln,
los corderos eran inmolados en el Templo, pero luego se consuma la cena con el cordero
en familias o en grupos constituidos artificialmente.
El significado de la
Pascua pasar de fiesta naturalista (ritualizacin de la vitalidad de la naturaleza,
factor problemtico para la civilizacin
de hoy y en todo caso para el otro
hemisferio, donde la Pascua no cae en primavera) a fiesta
memorial de un acontecimiento, es decir, del xodo.
Partiendo de Jesucristo,
la pasin, muerte y resurreccin,
sucedieron en coincidencia con la Pascua. Aqu est la importancia
de la fiesta y el inicio de una rica liturgia. La fe pone tal coincidencia como prevista por la economa divina.
Esto comportar diversas
comunicaciones de significado:
-
La redencin lleva a cumplimiento la Pascua antigua;
- pero sta no condiciona la interpretacin
cristiana con las categoras teolgicas
y litrgicas (liberacin, xodo, cena pascual,
cordero, vigilia, etc.);
- Cristo asume todo esto y lo encontramos
anticipado por los evangelistas en las narraciones
prepascuales del Salvador;
- de hecho, en la Iglesia, la Pascua fue
explicada, en los primeros siglos, con diversas
etimologas: pasar de la muerte
a la vida, del vicio a la virtud, de las tinieblas a la luz,
etc. (el sentido primitivo es el pasar del exterminador,
y luego de Yahweh):
la pasin de Cristo (por una equivocacin de pronunciacin
del hebreo al griego); sntesis de Agustn: Cristo, padeciendo
pas de la muerte a la vida, para que nosotros
pasramos de la muerte a la vida.
La constitucin de la
liturgia cristiana. Desde el punto de vista celebrativo, hoy nos encontramos
con una Semana Santa ms artificial y
con un Triduo ms coherente.
El Triduo es recordado por Ambrosio como
Cristo que passus est, quievit et resurrexit, Agustn habla
de un sacratsimo Triduo de Cristo crucifixi, sepulti, suscitati;
Len Magno habla de paschale sacramentum. Pero segn
parece, es el cardenal Schuster, hacia 1930 (edicin 1933 del
Lber Sacramentorum)
el que por primera vez us la expresin de Triduo Pascual.
El desarrollo de los ritos es casi exactamente
al contrario de como lo encontramos hoy:
primero la Eucarista del domingo, luego la vigilia, luego el
Triduo, y por ltimo, la Semana Santa.
El primer problema que se plantea es si
existieron verdaderamente desde el inicio dos tradiciones pascuales.
Hasta hace poco tiempo, la divulgacin admita
la existencia de dos fechas pascuales,
fruto de dos sensibilidades: el 14 de
Nisn, fecha exacta en continuidad con la Pascua hebrea
y coincidente con el aniversario de la muerte del Seor
(tradicin asitica); el domingo, fecha que pone ms de relieve
el da del Seor (tradicin romana). La primera forma
prevea un da de ayuno con la celebracin de la Eucarista-Vigilia
en la noche que le daba trmino y que abra el paso al aspecto glorioso. La segunda era ms abierta a los
desarrollos dramticos (sbado y viernes).
Hoy
se es ms cauto y se admite que no existe ningn testimonio sobre
la celebracin, en un domingo prefijado, de
la resurreccin del Seor antes del siglo II (Nocent).
Estudios
ms crticos que invitan a leer textos ya conocidos (y en su mayora dados por Eusebio en su Historia eclesistica) puntualizan, en efecto, que:
- La Pascua primitiva fue celebracin de
la pasin-muerte del Seor, naturalmente,
a la luz de la resurreccin, y sta fue
la Pascua cuaterdecimana (el 14 de Nisan); esta
ltima Pascua tiene testimonios de una tradicin que viene
de Juan, expuestas en la carta de Polcrates al Papa Vctor
(+198), mientras que no podramos aducir algo igual para
una Pascua dominical romana que llegara hasta Pedro
y Pablo;
- despus de la antes mencionada carta
de Polcrates, el Papa Vctor excomulg a los
asiticos;
- respecto a esto, la famosa carta de Ireneo
a Vctor intent una mediacin, recordando
que antes del Papa Sotero (+174),
ningn pontfice practic las observancias asiticas, y
sin embargo, todos quedaron en paz con los asiticos, aunque entonces esta observancia fuera ms contraria para los que no la observaban, Ireneo cita tambin
un conflicto anterior
entre el Papa Aniceto (+166) y Policarpo sobre
la observancia y no observancia asitica;
- dado que Ireneo habla de observar/no
observar sin complemento, son posibles tres
suposiciones:
a)
la fecha del 14 de Nisn: Roma
en todo caso haba celebrado
la Pascua, pero en otra fecha;
b)
el ayuno y su modalidad: habra
habido modos diferentes
de ayunar y en todo caso, en Roma (y segn Eusebio en las Iglesias de todo el mundo excepto en Asia) el ayuno
no terminara en otro da que no fuera el de la resurreccin,
es decir, el domingo (en relacin con
la hiptesis precedente);
c)
la Pascua misma: en Roma, antes de Sotero,
no habra habido un da cualificado
(ni domingo, ni menos triduo) para celebrar la Pascua, teniendo por suficiente el simple
ciclo semanal que cada domingo, da de la resurreccin,
propona la celebracin de la Pascua-Eucarista.
Sabemos
que la tradicin romana se impuso y que en el siglo IV evolucion
en triduo. Sin embargo, la compleja situacin de los comienzos
es fuente de estmulos sobre el celebrar la muerte-pasin del Seor con
un sentido de gloria; sobre la diferenciacin en el origen mismo
de las tradiciones celebrativas. La hiptesis ms
probable (Roma sin Pascua), hace reflexionar
sobre el hecho de que tal vez la Pascua
sera nica, es decir, la cuaterdecimana, y que la Eucarista-domingo
es la verdadera Pascua, tan fuerte y suficiente que poda existir
sola; an ms, es un culmen respecto
a las otras celebraciones (incluida la de la Pascua con
o sin triduo) no porque sea en algn modo exigida y construida por ella (como las laderas respecto a la cumbre
de la montaa), sino porque ella, por s misma, genera
a todas.
La tradicin primitiva,
vea la celebracin
de la Pascua en
dos elementos sobre los que es oportuno detenerse: el ayuno celebrativo y la vigilia (con
lecturas, Eucarista y sucesivamente, Iniciacin).
La
vigilia era tan importante que poda condicionar el matrimonio de una mujer en caso de que el marido no cristiano no la dejara salir de noche para esa ocasin.
La
tradicin apostlica de Hiplito del 215 c. insiste en
el ayuno pascual: ...no hay que probar nada en Pascua antes de la hora en que est permitido comer. Ninguno en
Pascua coma nada antes de que sea hecha
la oblacin: a quien lo haga no le ser reconocido
el ayuno; un ayuno que segn Tertuliano
es tpico del tiempo en que el esposo ha
sido arrebatado (Lc 5, 35; Mt 9, 15): [los cristianos] piensan que en el evangelio estn prescritos como das de ayuno aquellos en los que el esposo les
fue quitado y que slo estos, por lo mismo,
son das de ayuno legtimos. Aunque la antigedad no deca la
hora precisa del ayuno, se mostraba inflexible en el hecho de
que deba cumplirse, como responde Dionisio de Alejandra en 260
c.: ...es admitido concordemente por todos que no se puede dar
inicio a la fiesta y a la alegra, sino despus de que ha pasado
el momento de la resurreccin de nuestro Seor, y que hasta ese momento hay que continuar
humillando las almas en el ayuno.
Hay
que notar en los textos la esencialidad de los elementos que constituyen la fiesta y, al mismo tiempo, la experiencia celebrativa cristiana como tal: la reunin,
la palabra, el sacramento.
Menos
comprensible para nosotros aparece la insistencia en el ayuno. Pero no se trata de un ayuno penitencial. El paso
del ayuno a la fiesta/comida es celebrativo y no hay que subvalorarlo. Nosotros lo hemos perdido, pero podra ser reevaluado en nombre de un sano realismo litrgico
y no slo litrgico.
En la vigilia se aadieron,
ms bien tardamente,
dos factores:
la bendicin del fuego y el elogio del cirio (el Exultet).
La bendicin del fuego est documentada en Roma hacia
el s. VIII con solemnidad pero sin frmulas;
para encontrarlas habr que esperar al siglo
XII.
En
la antigedad (mediterrnea) encender el fuego era un gesto funcional de cada noche para el encendido de las lmparas; era un gesto de cierta intensidad y por lo
mismo acompaado de la oracin (el lucernario
y las vsperas). De aqu a la solemnidad del
encendido del fuego para iluminar
el ambiente y dar inicio a la vigilia pascual, el paso es breve.
El
rito del fuego toma sentido popular y en el alto medioevo, con
el fuego nuevo, se reencenda el fuego domstico con trozos de
lea que los fieles llevaban consigo y regresaban a sus casas
benditos y encendidos. Desde el siglo XII (tal vez por influjo jerosolimitano) se usaba un
portafuego con tres ramales (por ser tres se
les llamaba, entre nosotros, las tres Maras
N. de la R.), (tal vez para disponer de
alguna reserva si faltaba el primer intento para encender el cirio), que despus fue abolido con la reforma de 1951.
El elogio del cirio o Exultet entrar
a Roma slo despus del siglo XI, aun cuando se acusaba al texto
de mundanidad (san Jernimo o un falsario en nombre suyo).
Los
datos anteriores deberan conducir a serias reflexiones
pastorales sobre ciertas amplificaciones de esos gestos, ausentes
por mucho tiempo de la liturgia romana y todava ausentes en la
liturgia de la cartuja. La Vigilia Pascual consiste en otra cosa: las lecturas
proclamadas a la luz del Resucitado, la Eucarista,
la certeza y al mismo tiempo la espera de la venida del Seor, etc.
Dos
factores importantes y distintos
entre s acompaan la historia inicial y un tramo de la historia
sucesiva: la Iniciacin cristiana, los penitentes.
Ambos influyeron de modo diverso en la celebracin y la evolucin de la Pascua.
De la vigilia al triduo
a la semana, es decir, el proceso
hacia la configuracin actual.
Domingo de Ramos. Uno de los primeros testimonios es de
Egeria, que hacia el s. IV describe la entrada de Jess a la ciudad santa segn la liturgia de Jerusaln. Es
todava una entrada
desligada de la celebracin eucarstica. De Jerusaln,
la celebracin pas a Galia. En cambio, en Roma solamente est la lectura de la Pasin. Slo hacia el s. X la procesin de las palmas llega a ser all una costumbre
y con un ritual muy sobrio.
Lunes-mircoles. En general no tenan celebracin, aparte de la praxis celebrativa del
mircoles en algunas regiones. Parece que, como das vacos se constituyeron como tiempo
para la meditacin de la Pasin que, proclamada en el Domingo de Ramos, en la tradicin romana, era tomada
luego en la predicacin de los das sucesivos (Len Magno), por
lo que cuando fueron redactados sus formularios litrgicos, entr en ellos el evangelio de la Pasin.
Jueves. Da muy complejo. Al inicio y en Roma era importante slo para la reconciliacin
de los penitentes y, siempre en Roma, hasta el s. VIII no hay
rastro de celebracin eucarstica. Pero en
otras partes se celebraba, tal vez ms que
nada, para dar la posibilidad de interrumpir el ayuno, por lo que lentamente la celebracin entra a Roma.
A un cierto punto encontramos tres celebraciones
eucarsticas que se presentan con orgenes diferentes: en la maana
una celebracin como conclusin del ayuno cuaresmal; hacia medioda
una celebracin para la consagracin de los leos; por la tarde
una celebracin a imitacin de la Cena del Seor (las dos ltimas
celebraciones sin liturgia de la Palabra).
En
seguida hubo cambios de sensibilidad: el jueves sigue siendo
de hecho e indebidamente el primer da del Triduo a causa del deslizamiento de la vigilia; la exigencia de la reposicin es amplificada por la creciente devocin
eucarstica y despus de la Eucarista de la maana todo
el da est dedicado a la adoracin; un sentido de tristeza hace
interpretar como sepulcro
el tabernculo y como desnudamiento
de Cristo el uso normal de retirar los manteles del altar.
Viernes. Habla de l Egeria al describir
los usos de Jerusaln: es un da de oracin itinerante hacia los
varios lugares de
la Pasin y que se concluye con la adoracin de la cruz en el Glgota. La adoracin, de origen oriental, pasa a la
Galia y se le aaden los Improperios y el Trisagio.
En
Roma, para la liturgia papal, el viernes estaba caracterizado
por la muerte del Seor celebrada con la liturgia de la
Palabra; slo hacia el siglo VIl encontramos una celebracin ms popular (no papal) con la adoracin de la cruz
que slo ms tarde entrar en la liturgia
oficial romana.
Sbado. Da alitrgico de ayuno, fue ocupado primero por los escrutinios y luego por la vigilia anticipada en
la maana con el toque glorioso de las campanas, que desnaturalizaba
completamente el sentido primitivo.
Domingo de Pascua. En Roma, la celebracin eucarstica se origina cuando la vigilia empez a
durar menos; en otros lugares encontramos tambin
una Eucarista diurna, que se hizo luego estable en Roma, del
siglo V en adelante.
Se
aadieron tradiciones menores: las Laudes, unidas a la celebracin
matutina muy anticipada; la bendicin del cordero antes de la conclusin de la Oracin eucarstica, la secuencia en el siglo XI, etc.
Especial
solemnidad tuvieron en Roma las vsperas pascuales
de la tarde, llamadas tambin bautismales con la procesin
a la fuente y la participacin de los nefitos; eran uso comn para concluir el Domingo de Pascua, luego en Roma se perdieron y fueron conservador en los territorios
francos y germanos.
Lo que sigui de la historia es conocido.
El Triduo se desplaz siempre ms hacia el jueves, concluyndose
el sbado por la maana con
el inconveniente de separar la pasin de la resurreccin. La Iniciacin
cristiana se disminuy cada vez ms en la prctica. Desde el siglo
VIII, la vigilia se inicia hacia las dos de la tarde, luego
hacia medioda. As sigui bajo
Inocencio III (1198-1216) y en esta poca encontramos la obligacin
de la comunin pascual, sntoma de un malestar
profundo y de un distanciamiento de la verdadera vida celebrativa
eucarstica cuando por contraste naca la adoracin de
la Hostia, la elevacin, etc.
Cuando luego Po V prohbe las Misas
en la tarde (1566), la vigilia se desliza a la maana del sbado.
En el estado actual,
despus de diversas oscilaciones, toda la Semana Santa y en especial el Triduo
fueron reordenados por Po XII, primero
en va experimental en 1951, luego como norma universal en 1955.
La reforma de Vaticano II, aunque con algunos retoques,
ha mantenido tal ordenamiento, el cual, as como se presenta,
tiene cerca de cuarenta aos de vida.
PENTECOSTS
Al
principio, el Antiguo Testamento tiene la fiesta de las semanas
o de los cincuenta das, pero es la efusin del Espritu
Santo de que se habla en Hechos 2, 1ss. lo que da el
relieve al Pentecosts cristiano. De hecho, en la poca neotestamentaria,
Pentecosts haba tomado el significado de la celebracin del
don de la Ley, y una parfrasis rabnica del salmo 68 reescribe
e interpreta:
Subiste al cielo, profeta Moiss, has aprisionado
a la cautividad, es decir, has tomado las palabras de la Ley,
las has dado a los hijos de
los hombres; y tambin sobre los rebeldes, si el/os se
convierten con la conversin, reposa la She-kinah
de la gloria del Seor Dios.
Es
superfluo hacer notar que Ef 4, 7ss. interpreta con el mismo mtodo la exaltacin de Cristo y los dones que ha aportado
a la comunidad de los creyentes. Se encuentra, por lo mismo, en
los orgenes neotestamentarios una confluencia entre Pentecosts,
don de la Ley, interpretacin rabnica,
interpretacin cristiana de la exaltacin de Cristo (Ascensin):
una relacin que condicionar por mucho tiempo nuestra fiesta.
En
todo caso, el Pentecosts cristiano es incomprensible si se le aisla de la Cincuentena pascual o de una prolongacin de la Pascua. Mientras que la fiesta
hebrea era un da despus de otros das,
como la conclusin de un perodo,
el punto de vista primitivo cristiano est en cambio en el sentido
de un perodo unitario de fiesta donde no se ayuna, no
se ora de rodillas y se est siempre en la alegra. Los testimonios
patrsticos son muchos y conocidos; se pueden
encontrar en todo manual. Ser ms interesante verificar que, aunque sea al interior de una cuestin disciplinaria, en el 325 el concilio de Nicea usa
el trmino Pentecosts no como da sino como
perodo:
Acerca de la obligacin de no orar
de rodillas en los domingos y en los das de Pentecosts: Puesto
que hay algunos que en los domingos y en los das de
Pentecosts se arrodillan, le ha parecido bien a este santo
Concilio, para una completa uniformidad, que [en tales das] las oraciones a Dios se hagan de pie.
En
seguida, el perodo tiende a diferenciarse segn la cronologa de Hechos 1, 3; 2, 1: procedimiento legtimo, pero
no privado del todo de riesgos, el primero
de los cuales es perder
la unidad del Misterio Pascual, deslizndose hacia lo episdico.
Prescindiendo
de la constitucin de la octava pascual con la
catequesis mistaggica a los nefitos, el testimonio descriptivo presenta la conclusin del perodo con una fiesta
que une la temtica de la Ascensin a la de Pentecosts.
La unin, ms que del Targum rabnico
y de Ef 4, 7ss. est justificada tambin
por Juan 16, 7; 14, 25-26; Hechos 1, 8-9,
segn la descripcin de Egeria, el quincuagsimo da despus
de Pascua es da de gran trabajo para el pueblo:
se inicia al canto del gallo con las vigilias en la Anstasis, luego la procesin al Martyrium con la predicacin de
los presbteros y del obispo, luego la
procesin a Sin, donde se proclama el descendimiento
del Espritu y se celebra la
Eucarista, luego, inmediatamente despus de la comida,
de nuevo todos al monte de los Olivos, de aqu luego al lugar
de la Ascensin donde se ora con lecturas e himnos. Una vez bendecidos los
catecmenos se va a otra iglesia para
el lucernario (vsperas), luego se entra a la ciudad, ya est oscuro y est prevista la asamblea (itinerante) en otras
dos iglesias; finalmente, a medianoche,
despus de la despedida, que es en la iglesia
de Sin, todos regresan a sus casas.
Pero
tal vez un poco antes o contempornea a esta descripcin,
en otras partes se tiende a celebrar autnomamente la Ascensin. San Agustn (+ 430) la enumera ya entre las fiestas que se observan en la Iglesia catlica
dondequiera que se halla establecida (...)
en cuanto establecidos y recomendados por los mismos apstoles
y por los concilios plenarios (carta 54, 1);
no es verdad, pero es un documento sobre la ya consumada escisin
celebrativa del Misterio Pascual. Ms tarde encontramos
con seguridad la celebracin en Roma,
donde Len Magno (+461) le consagra los sermones
73 y 74, parcialmente presentes en la
actual Liturgia de las Horas.
Pentecosts
se enriquece siempre ms. Para Len Magno no
slo la solemnidad de hoy debe ser colocada por veneracin entre las principales festividades (Sermn 75, 1),
sino que, como en otros lugares, es ya
una solemnidad bautismal, por lo que a las lecturas bblicas es
necesario aadir el ministerio de nuestro discurso para instruccin
de los nuevos hijos de la Iglesia (Sermn 76, 1).
Pentecosts tiende
a hacerse casi autnoma: da bautismal que copia la vigilia/domingo de Pascua, se amplifica con una octava y est preparada
con ayuno.
En
el medioevo se le dramatiza con una lluvia de ptalos de rosa
o de algodones encendidos. La secuencia Veni Sancte Spiritus, tal vez de Esteban Laugton (+ 1228) entra en la liturgia
con la ratificacin definitiva del hecho en 1570 (Misal de Po V). Dirigindose
directamente al Espritu, se establecen
las premisas para percibir Pentecosts como fiesta autnoma, interpretndola siempre al menos como conclusin
de la Pascua cristiana y obra de Cristo que enva al Espritu
que procede del Padre (Juan 15, 26).
Rivista di Pastorale Liturgica, 184
(Italia)
|