El nombre del Río del Arzobispo
y otros nombres en Santa Fe de Bogotá
Alicia Vega Guzmán
Miguelángel Roldán L.
Contenido
Preámbulo
El primer obispo que protestó en Santa Fe
Correo de mulas
El Arzobispo trajo calendario nuevo
Militar y fraile
El monseñor de los anillos
La cabeza de Isabel
Los Muiscas, el río y el arzobispo
Arzobispo y Hacendado
Corridas y carreras en Santa Fe
Frailejón: el fraile de los páramos
El cuidador del río
Cronología
Notas
Preámbulo
Escribir historias para los lectores del tercer milenio exige, irremediablemente,
relatar los hechos y sucesos de manera globalizada. Por mucho que
forcemos lo real histórico para que de cuenta de lo local,
de todas maneras se resistirá a que se le considere en forma
fragmentaria, aislada del universo conocido, adivinado o deseado.
Y para reproducir las historias que leerán
las mujeres, los hombres y los extraterrestres tercermilenistas,
el medio por excelencia será el INTERNET. Es por lo anterior
que nos hemos aplicado en escribir para que se lea a través
de esta prodigiosa herramienta. Nos ha gustado relacionar la aldea
bogotanensis, como la nombran los Arzobispos, con el mundo occidental
de la época y con el contemporáneo. Aspiramos a que,
con los resultados aquí obtenidos, el lector registre en
su memoria cibernética dialogante, imágenes vivas
del Río y de su nombre. Porque los nombres de las cosas y
de los hechos es lo que garantizan su existencia.
El Río de nuestra historia puede parecernos
hoy insignificante dadas las proporciones megadimensionales con
las que se analizan, se tratan y transforman los sucesos diarios
en una ciudad con siete millones de pobladores. Posiblemente resulte
ocioso y poco práctico para muchos que se construyan estas
crónicas. Pero muy agradecidos quedaríamos con quienes
así piensan y sienten, si nuestra historia los interpela
y los motiva, al menos, a respetar al Río.
Recreando esta historia no pretendemos resucitar
un muerto. Al contrario se trata de salvar una vida; la vida del
río y la de quienes viven gracias a un río. Sucede
en Colombia con los ríos como con los colombianos en general
que no se mueren, los matan. Al río lo pavimentan, le roban
el oxígeno, lo convierten en un desechable , pero, por sobre
todo, lo ignoran.
Nos reservamos para el final de este preámbulo
un reconocimiento particular pero trascendente a los indígenas
muiscas, los primeros que se bañaron en el Río y quienes
tuvieron la estupenda idea de nombrarlo como el Río del Arzobispo
[i] . Los bogotanos actuales, los que paseamos por el Parque Nacional
o habitamos y trabajamos en los territorios de las localidades de
Santa Fe, Chapinero, y Teusaquillo rendimos a ellos fraterno homenaje.
Julio de 1569
El primer obispo que protestó en Santa
Fe
El correo romano llegó tarde a la capital del Nuevo Reino
de Granada pues Fray Juan de los Barrios y Toledo ya había
muerto cuando el mensaje papal se conoció en Santa Fe. El
franciscano esperó, hasta la última hora del 12 de
febrero de 1569, la respuesta del Papa Pío V con la que se
corregía la Bula Pontificia expedida en 1563 por su antecesor
Pío IV mediante la cual lo nombraba primer arzobispo del
Nuevo Reino de Granada. El obispo Barrios continuaba disgustado
por la equivocación del papa al llamarlo Martín a
cambio de Juan, quien, como ya se dijo, así llamaba el ilustrísimo.
Gajes del oficio papal, comentamos, pues seguramente la obsesión
del pontífice de Medicis debió ser, por aquellos días
aciagos, la sombra del Martín protestante y sus ataques demoníacos
contra la jerarquía celestial.
Pío IV, insistimos, estaba tan ocupado
con el cierre del Concilio de Trento (1545-1563) [ii] que delegó
la rectificación en su sobrino y secretario de Estado, el
Cardenal Carlos Borromeo [iii] , pero tampoco éste pudo dedicarle
tiempo al asunto. Las peleas contra Lutero [iv] y los otros reformadores,
la expedición de normas estrictas para controlar la disciplina
y las costumbres del clero católico y la redacción
de una metodología sencilla para producir con urgencia el
catecismo universal, entre otras cosas, desviaron su atención
y entre tantos problemas divinos y humanos, teológicos y
de correo, murió el pontífice Pío IV [v] sin
satisfacer las inquietudes de su prelado en la América española.
El padre Francisco Adame, decano del Metropolitano
[1] de Santa Fe, hombre de confianza de Barrios y Toledo se parqueó
en Roma hasta cuando el Papa sucesor, Pío V [vi] , revisara
la petición y rectificara el error.
- Si, dijo el santo padre, se llama Juan el Arzobispo
nombrado y puede posesionarse.
Pero este documento trascendental sólo
llegó 106 días después de la muerte de este
franciscano español quien subió al cielo sólo
como el Quinto Obispo de Santa Marta y encargado del Metropolitano
de Santa Fe. Sin duda lo conoceremos en adelante como el
Primer mártir de la tramitología en el Nuevo Mundo.
Desafortunado fue éste prelado ejemplar que tanto quiso a
Santa Fe. No pudo sentirse arzobispo de verdad y hasta la catedral
que había construido para que sirviera de sede al culto católico
en la Plaza Mayor de la nueva ciudad se derrumbó el día
anterior a la inauguración. La culpa de todos estos infortunios
se la achacaron los amigos del obispo a las presiones de los encomenderos
quienes lo estimaban su enemigo y hasta lo tildaron de izquierdeador
[2] por apartarse de lo que dictan la razón y el juicio...,
por lo mismo que Juan de los Barrios defendió a los indígenas
contra la inhumana explotación que de ellos hacían
los dueños de la tierra bogotana. Las cortes españolas
concedieron razón a los empresarios coloniales y desautorizaron
la labor humanitaria del religioso.
Correo de mulas
Para el lector de este escrito, acostumbrado como lo está
ahora, a comunicarse por INTERNET, resulta increíble que
se tarde tanto tiempo en corregir una palabra. Pero es prudente
recordarle que en aquellos años de la fundación de
Santa Fe, el correo se despachaba cada cuatro meses y cada cuatro
se recibían los documentos reales y las cartas nostálgicas
que los parientes españoles enviaban a sus valientes familiares
conquistadores.
El correo de Monterrico, era la empresa privada
a la que pertenecía la franquicia concedida desde el reinado
de Fernando El Católico (1492) para que se administrara el
servicio en las Américas descubiertas. Y a estas oficinas
llegaban, tres veces por año, los cajones cubiertos con cueros
curtidos (petacas) que contenían periódicos españoles,
documentos oficiales, algunos libros religiosos, aceite de olivas,
turrones, vinos, higos pasos, biscochos y quesos. Cartas no llegaban
muchas y menos se enviaban pues de los 1500 pobladores que aproximadamente
habitaban la pequeña ciudad, a lo sumo doscientos sabían
leer y escribir y esto porque eran clérigos o religiosos
o funcionarios de la corona.
Si el clima resultaba bondadoso, los bergantines
que zarpaban desde las costas andaluzas de España, hacían
la travesía por el océano Atlántico en cuarenta
días. Al llegar a Cartagena, el viajero se acomodaba en un
champán [vii] y luego de 18 y hasta 25 días navegando
por el Río Grande de la Magdalena, desembarcaban en el puerto
fluvial de Honda y partiendo de esta calurosa población emprendían
el difícil camino hasta Santa Fe [3] . Eran mulas criollas
las que cargaban a los agotados pasajeros con su menaje y mulas
las que por caminos conocidos y durante 10 días más,
hacían posible coronar la expedición. Sumando, tenemos
ochenta y tantos días en el trayecto de llegada. El regreso
demoraba menos, pues yendo río abajo se aligeraba en la mitad.
El Arzobispo trajo calendario nuevo
Con lo anterior, queda mostrado que el primer arzobispo estaba por
llegar a la ciudad en aquellos días de abril de 1573 y, con
mucha ilusión, la feligresía esperaba a otro franciscano
según lo había anunciado el Papa Pío V en una
de sus últimas diligencias pontificales. Se trataba del fraile
español Luis Zapata de Cárdenas, extremeño
por más señas, como de esa región ibérica
fueron otros conquistadores venidos a la América, Hernán
Cortés y Francisco Pizarro entre los sobresalientes.
Los ochenta días y más del largo
viaje desde España concluyeron con la entrada del Arzobispo
a Santa Fe. Luego de pasar por Facatativá y Funza el ingreso
lo hizo, por supuesto, por el costado occidental de la ciudad, sector
que por lo general permanecía anegado ya que se trataba de
la parte más baja del poblado. Se hospedó en el convento
de la Purificación de Nuestra Señora, donde permanecían
los acomodados hijos de San Francisco desde cuando iniciaron su
labor misionera. Esta sencilla construcción, de barro y paja,
hacía parte de la Plaza de las Yerbas, primer mercado público
de Santa Fe ahora Parque de Santander.
Los padres, sus hermanos, le ayudaron a desempacar
las petacas cansadas y embarradas en las que el superior traía
algunos libros que fue sacando cuidadosamente, sacudiéndoles
el polvo y acomodando luego en el estante, al lado del catre, en
la celda que cariñosamente le habían preparado. Entre
los títulos que desempacó estaban: La Araucaria de
Alonso de Ercilla recién editado en la península;
El Lazarillo de Tormes; El Diálogo de la Lengua de Juan Valdés;
Camino del Cielo, de Luis de Alarcón y el Salutiferae Crucis
Triumphus in Christi Dei Gloriam. Del fondo de la petaca sacó
dos libros viejos que tenían pastas gruesas forradas en papel
parafinado y cuando esto hizo, notaron los demás frailes
que en su rostro había ahora un gesto de temor y sigilo.
Era evidente que no estaba interesado en que descubrieran que él
leía, y desde cuando era adolescente, los libros de El Amadís
de Gaula y Tirante Blanco, quizá los más importantes
de caballería y los que por ese entonces eran casi prohibidos
por ser incitadores de la sensualidad [4] .
Desarrugó también algunas partituras
con la música sacra de Giovanni Pierluigi, más conocido
como Palestrina, de Luis de Victoria y Torcuato Tasso. Desempacó
una trompeta de plata con la que siempre viajaba, ya que hacía
parte de la indumentaria de cazador y se la había regalado
su tío, el comendador Rodrigo de Cárdenas, como amuleto
de suerte.
Debido a sus frecuentes dolencias reumáticas
el precavido Arzobispo cargaba en su equipaje de mano una cajita
con bálsamo de Fioravanti [viii] . La colocó en una
de las repisas no sin antes comentarles a los frailes acerca de
las virtudes curativas de este novedoso medicamento ...que
también se recomienda para los cólicos nefríticos...
les dijo
Desempacó finalmente una botella con algo
de jerez y ofreció a los frailes quienes miraban curiosos
el menaje de su superior metropolitano. Ya hacía cuatro años
que éstos permanecían huérfanos de pastor desde
cuando el obispo Barrios murió acongojado en una pieza del
Hospital de San Pedro, el primer centro de salud mendicante
que hubo en Santa Fe. Cuando hicieron el brindis de rigor, el prior
del convento preguntó por las buenas nuevas que traía
de Europa y el Arzobispo les relató lo siguiente:
- Lo raro, queridos hermanos, es que tenemos papa
nuevo. Su eminencia reverendísima, el santísimo Pio
V murió. Muy pocos años nos duró nuestro gran
benefactor. Ahora nos gobierna el Cardenal Hugo Buoncompagni. Se
llama Gregorio XIII [ix] , tiene 70 años y comenzó
pisando duro. El mundo entero lo va a recordar por lo que hasta
ahora ha hecho
- El Arzobispo sorbió el jerez que aún
quedaba en el vaso y continuó diciendo:
- Imagínense. El pasado 4 de octubre nuestro
Papa resolvió que ese día no era el cuatro de octubre
sino el 15 de octubre . Qué les parece preguntó
el prelado y agregó Yo, que tengo 58 años pues
ahora estoy once dias más viejo.
Pero, cómo así, reverendo monseñor
preguntó el prior del convento por qué
motivo
- Sencillo su reverencia, afirmó el Arzobispo
cuando el emperador Julio César, hace mucho tiempo,
antes de que naciera nuestro Señor Jesús, estableció
que el año solar tendría 365 días y no tuvo
en cuenta que por cada año que pasara quedaban faltando 11
minutos y 14 segundos para que realmente el sol diera una vuelta
completa alrededor de la tierra. Y claro, esto se fue acumulando,
año por año, hasta cuando hubo que adelantar el calendario
once días para quedar en paz con la evidencia. Es esta la
razón del cambio
Fray Gaspar Sarmiento, uno de los conventuales
de San Francisco, interrumpió la disertación del Arzobispo
y le dijo con timidez:
- Su reverencia, asegura Usted que el sol gira
alrededor de la tierra, no podría ser al contrario?
- Hermano Gaspar contestó el Arzobispo
sin disimular su enojo Puede que la tierra sea la que gire
alrededor del sol, no importa. Pero recuerde que toda la creación
gira alrededor del hombre, imagen y semejanza de Dios, y el hombre
está en la tierra, así que todo gira alrededor de
la tierra. Esas teorías del loco aquel, el tal Kopperningk,
son un desafío a la palabra divina y poca importancia debe
Usted darles. No se le olvide que el polaco pagano ese, además
de médico era abogado
Los frailes todos quedaron mudos. No sabían
si se trataba de magia o de milagro el proceder del papa. Se fueron
retirando a sus celdas y no se habló más del misterioso
asunto.
Si algo llamó la atención del recién
llegado, cuando revisaba las paredes de bahareque del convento,
fue el escudo de armas de esta provincia que en ese momento estaba
pintando, por encargo de la Casa de la Audiencia, un hermano lego
graduado como artista. Se trataba de ... un águila
negra, rampante y coronada en campo de oro, con una granada abierta
en cada garra y por orla algunos ramos de oro en campo azul
[5] . Y claro que esta rústica pintura tenía que iluminar
su imaginación pues, además de ser excelente cazador,
también gustaba, como descendiente de aristócratas
sin título que era, de la noble crianza y entrenamiento de
las aves para la cacería. Pero de la vida española
de nuestro primer arzobispo hablaremos enseguida.
Algunos notables de la ciudad llegaron al convento
para darle la bienvenida al Monseñor y a todos les agradeció
el detalle pero sobre todo a dos de ellos, al mercader Luis López
Ortiz [x] que en cuanto le besó uno de los anillos, el arzobispal,
le ofreció el apoyo económico para construir un monasterio
que fuera sede de los frailes menores de San Francisco como efectivamente
sucedió diez años después (1583) con el Monasterio
de la Concepción [xi] , una enorme construcción que
abarcó dos manzanas y que aún se conserva en la diez
con décima, detrás de la Alcaldía Mayor, muy
cerca de la Catedral [6] . La otra visitante que interesó
al arzobispo a su llegada fue doña Eloìsa, dama española,
de las pioneras en Santa Fe, quien instaló la primera venta
de pan en la ciudad. Es de suponer que le obsequió a su superior
unas muestras del apreciado arte culinario.
Militar y fraile
Siendo un sobresaliente jefe superior de infantería en los
ejércitos de su Majestad Carlos V, Luis Zapata se hizo amigo
íntimo del también militar Lionel de Almanza y Zùñiga.
En algún descanso de batalla, estos amigos juraron que, el
primero de los dos que por desgracia muriera le daría aviso
al sobreviviente de la situación sobrenatural que estuviera
gozando o sufriendo en la otra vida. Lionel murió
durante una campaña en Flandes (Países Bajos) y aún
cuando Zapata de Cárdenas lamentó la noticia muy pronto
se olvidó de sus compromisos de ultratumba. Sinembargo, alguna
vez, cuando se encontraba en Valladolid departiendo con los amigos
de regimiento, se apareció Almanza y Zùñiga
y le confirmó que se encontraba sufriendo por sus inconfesadas
faltas cometidas en vida, razón por la cual le aconsejaba
que, tan pronto le fuera posible, cambiara sus costumbres mundanas
para de esa manera evitar caer en el lamentable estado en el que
él ahora se encontraba.
Luis Zapata, quien a lo sumo tendría 28
años cuando tuvo esta visión premonitoria, tomó
la decisión de pedir ingreso en el convento franciscano de
Badajoz y vestirse con la túnica color tierra que usara el
Poverello, como se le llamó al fundador de los frailes menores
mendicantes, San Francisco de Asís [xii] .
De su pasado militar el arzobispo dio muchos testimonios
durante su permanencia en la silla arzobispal pues los santafereños
le reconocían autoridad civil aún en situaciones de
conflicto cuya solución estaba reservada a la guardia policial
de la Corona. Cuenta el cronista Rodríguez Freile que:
Había a este tiempo en la plaza de esta ciudad, más
de trescientos hombres en corrillos, con las armas encubiertas...Acudieron
al señor arzobispo don Fray Luis Zapata de Cárdenas
y dijéronle: «Señor ilustrísimo, esta
ciudad está a punto de perderse si vuestra señoría
no lo remedia »... El señor arzobispo y el tesorero
subieron en sus mulas. Estaba un gran corrillo de gente en la esquina
del cabildo: fue el señor arzobispo hacia él, como
lo vieron ir sobre ellos se fueron deslizando cada uno para su calle,
que no quedó ninguno junto a las casas reales... [7]
Este carácter militar que no disimulaba
sumado al porte aristocrático del Arzobispo, valieron para
que se comentara, con sarcasmo, que hubiera encajado mas en la Compañía
de Jesús que en la orden mendicante franciscana. Los acontecimientos
que a continuación contamos, se aproximan de alguna manera
con esta percepción.
El monseñor de los anillos
El día de su posesión, se colocó dos anillos
en la mano derecha y tres en la izquierda. Suponemos que sus ancestros
nobles, la carrera militar que ejerció durante algunos años
y la misma jerarquía eclesiástica que se disponía
a asumir esa tarde del día siguiente de su llegada, justificaban
las cinco sortijas ensartadas en los dedos largos y flacos del Arzobispo
Zapata. [xiii]
Salió por la puerta principal de la Iglesia
de San Francisco para tomar la Calle Principal hacia la Casa de
la Audiencia en la Playa Mayor, sitio señalado para posesionarse
del cargo puesto que la iglesia Catedral, como lo anticipamos ya,
a duras penas la estaban levantando después del derrumbe
ocurrido la víspera en que murió el Obispo Barrios.
Sobre la cabeza se colocó el bonetillo, un gorro de paño
fino, parecido a los que también usaban los viejos y los
enfermos para dormir abrigados.
Muy bien afeitado, con patillas largas, bigote
escaso pero cuidado con esmero, el Arzobispo tenía estatura
regular. No era ni gordo ni delgado, pero de contextura atlética.
El cabello y las cejas eran blancas . Así lo vieron los indígenas
que se agolparon en el atrio del templo y a lo largo de la calle
por donde pasaría el cortejo. Los funcionarios de la Corona
y los superiores de las órdenes de Santo Domingo y San Agustín
le ayudaron a pasar el puente rústico, construído
con troncos gruesos, que se había instalado encima del río
San Francisco desde 1558 y conocido como el de San Miguel..
Luego de los saludos protocolarios con las autoridades
coloniales y de visitar a dos o tres comerciantes de los que ese
viernes de mercado ofrecían algunas mercancías a los
empobrecidos santafereños, aceptó la invitación
del Decano de la Arquidiócesis, del Padre Adame, para visitar
las obras de reconstrucción de la Catedral y del cementerio
que, como era tradicional, quedaba al lado del templo.
La cabeza de Isabel
Mientras Pío V pedía la cabeza [xiv] de Isabel I de
Inglaterra [xv] , la reina solterona y protestante que tantos dolores
de cabeza les estaba produciendo a la corona Española y a
la Iglesia Romana, el arzobispo Zapata se inventaba una buena disculpa
para lograr que los súbditos españoles en América
no pensaran mucho en la reina inglesa. Al llegar a Santa Fe, propuso
que la patrona de la ciudad fuera la Santa Isabel de Hungría
[xvi] , de quien, aseguraba tener el cráneo de la
mamacita linda como le decían sus devotos alemanes
de la época. Fray Luis relató a sus contertulios que
esta parte del esqueleto se lo había regalado en Madrid la
reina Doña Ana de Austria, última esposa del monarca
Felipe Segundo [8] . Esta devoción colonial la cual se renovaba
con pompa y júbilo cada 17 de noviembre, día en el
que el relicario con el cráneo de la santa viuda se exhibía
en la catedral para veneración de indios, criollos y españoles,
fue perdiendo importancia entre los nuevos católicos. [xvii]
El arzobispo Zapata fue, como lo aseguran quienes
lo conocieron personalmente ...gran perseguidor de ídolos
y santuarios... [9] , pero también era consciente de
proveer de imágenes tangibles a los indígenas, acostumbrados
como estaban éstos, de construir esculturas en piedra que
representaban sus dioses personales. Además a cada amenaza
de la naturaleza, violenta como siempre, era necesario enfrentarle
una contra y fue entonces cuando surgió la segunda parroquia
que hubo en Santa Fe y que se bautizó como Santa Bárbara,
en honor a la virgen-martir egipcia, patrona y remedio divino contra
las tempestades eléctricas que en ese tiempo producían
incendios devastadores en los techos de paja de las primeras viviendas
localizada en el suroccidente de la Playa Mayor. En el año
de 1582, la ermita de Santa Bárbara, construida a lo pobre,
17 años atrás, se erigió entonces, como sede
de parroquia con el propósito de atender a los fieles de
esta zona.
La mamacita linda, como dijimos se
le conocía a Santa Isabel de Hungría, no logró
calar en la mentalidad indígena de la época y tampoco
en la de los primeros granadinos. Los nativos que abrazaban la doctrina
cristiana buscaban una madre propia que se comprometiera con sus
hijos naturales y el milagro no tardó en ocurrir pero no
precisamente en tierras de Santa Fe sino en Chiquinquirà,
territorio chibcha por supuesto, pero a varias jornadas por el camino
que desde la Playa Mayor conducía a Tunja. Allá tuvo
que dirigirse el Arzobispo Zapata en la Navidad de 1586, para constatar
la aparición de la figura de la mismísima virgen María,
enviada desde los cielos, en compañía de los santos
Andrés y Antonio, para que fuera, en adelante, la madre,
reina y patrona de los pueblos que se iban construyendo en el nuevo
reino.
La Virgen de Chiquinquirà, desde aquellos
tiempos y hasta la fecha en que esto se escribe, ha participado
de los acontecimientos más recordados en la historia colombiana.
Las mortíferas pestes, sobre todas las de viruela que azotaron
a la desprotegida raza amerindia, fueron erradicadas gracias a las
misericordias de la virgen-madre. Y ahora, cuatrocientos trece años
después de la aparición, por estos días de
1999, la Virgen de Chiquinquirà ha llegado a Bogotá,
para gestionar la paz entre los colombianos. El obispo de esa diócesis,
monseñor Don Héctor Gutiérrez Pabón,
al despedir la procesión del cuadro que bendecirà
los bogotanos de finales del milenio, le ha hablado así a
la patrona buen viaje, mamá y pronto retorno, esta
es tu casa, porque - agrega el Obispo -: ... es importante
que todos los colombianos entendamos que somos hijos de una misma
madre, que nos cobija a todos por igual, que nos da la misma leche...
[10]
Los Muiscas, el río y el arzobispo
No quede duda al lector que fueron los aborígenes quienes,
cuando aprendieron el idioma castellano, bautizaron al río
, por asociación, como el Río del Arzobispo. Los hechos
sucedieron asì: Monseñor Zapata, apenas posesionado
del palio, se propuso reconocer el territorio que se le había
asignado para pastorear las nuevas almas americanas que ahí
habitaban y, cuantas veces lograba desocuparse del oficio sagrado,
rutina que despachaba a la mitad de la mañana cuando era
día corriente, se montaba sobre la mula de dotación
y tomaba el camino de Tunja o Camellón del Norte.
El paseo matinal lo hacía con lentitud
y no porque le faltaran fuerzas. Trataba de observar con detenimiento
cada uno de los rincones de esta fría explanada y siempre
miraba hacia los cerros orientales como tratando de descubrir un
inquieto venado que se hubiera extraviado de su manada. Gran cazador
era el fraile. Ya comentamos que, hasta los 28 años, antes
de tomar los hábitos, el ilustrísimo practicó
el deporte de los reyes y en sus años mozos competía
con familiares y colegas militares por la captura del mayor número
de piezas.
El paseo por entre la trocha, se detenía
necesariamente, cuando la mula topaba con un río de aguas
claras . Hasta ahí llegaba la ruta pues, dominar la corriente
era asunto de destreza y los 58 años que tenía cuando
llegó a su nueva residencia, no le permitían improvisar
andanzas. Se bajaba entonces de la mula y descansaba en la orilla.
Una vez repuesto, tomaba la cabalgadura y subía por la ronda
del río hacia el oriente, hacia el monte. Nunca pudo llegar
hasta el nacimiento del río en los páramos de Cruz
Verde y el Verjòn, pero si que se lo propuso. Con muchos
esfuerzos pudo conocer la cascada que el río formaba en el
sitio de La Ninfa hasta donde llegaban a beber los zorros, uno que
otro oso anteojero, los armadillos y las guaguas negras que se confundían
entre las manadas de venados.
Don Fray Luis era hombre estricto y cumplía
con celo su obligación de presidir el rezo del medio día.
Cuando distinguía a lo lejos el sonido de las campanas que
llamaban para comer, el Arzobispo ordenaba a la mula devolverse
y cruzaba hacia el sur hasta llegar a la portería del convento
terminando así el paseo de la mañana. No era precisamente
el hambre lo que lo motivaba su regreso, pues a decir verdad, el
fraile ranchero, aquel que en el convento se encargaba de alistar
los alimentos para sus hermanos menores, aprovisionaba a su superior
con un fiambre a lo pobre llamado salpicón, que se componía
de carne frita y picada, revuelta con sal, pimienta y aceite y que
se acompañaba con pan.
Muchas veces hizo el mismo paseo y, cuantos más
vecinos de Santa Fe iba conociendo el Arzobispo, más eran
quienes buscaban acompañarlo en la jornada. Entre sus frecuentes
acompañantes iban los capitanes españoles, Carlos
de Molina y Luis Colmenares. Su afinidad militar con ellos, la simpatía
del fraile, el paisanaje y los deseos del clérigo por descubrir
los territorios del venado, garantizaban una charla entretenida.
Los dichos capitanes eran propietarios de algunos de los terrenos
que desde el Camellón del Norte a las orillas del río
se extendían por el oriente hasta el confín de la
montaña.
Pero no solamente eran los españoles y
los criollos los que seguían al prelado; también los
indígenas, que se apostaban a lado y lado del camino, escondidos
entre la maleza y los árboles de cedro y encenillo, espiaban
la caravana y registraban uno a uno los movimientos de los paseantes.
Al comienzo los muiscas de Bogotá evitaban ser descubiertos
por la mirada de los blancos y hasta huían cuando, con un
gesto paternal, el Arzobispo, los invitaba a participar. Pero de
tanto transitar por los mismos caminos el contacto se fue haciendo
más cordial y voluntariamente los curiosos indígenas
caminaban silenciosos adelante, al lado y detrás de las mulas
y sus jinetes.
Fray Zapata, nuestro Arzobispo, se preocupaba
mucho por enseñar a los indios el idioma del rey y también
por descifrar el de los aborígenes. Fue él quien formó
a los primeros sacerdotes criollos quienes debían, para conseguir
la ordenación, demostrar destrezas en el manejo del lenguaje
chibcha. Buscaba Fray Luis que el catecismo de Cristo les llegara
a los naturales en su propia lengua y al mismo tiempo que los nuevos
súbditos se integraran verdaderamente a la cultura hispana.
El idioma es el pensamiento, el sentimiento y la voluntad al mismo
tiempo , predicaba el Arzobispo a los aspirantes del colegio
seminario de San Luis de Tolosa [11] que fundó él
durante el decimocuarto año de su arzobispado.
La aproximación del fraile con sus amigos,
los indígenas, tuvo efectos prácticos. Al comienzo
lo saludaban gritándole: chyquy (siki se entendía),
que para el idioma chibcha significaba sacerdote [12] . También
lo nombraban tybara aquymuy con lo querían decir
viejo ministro de Dios . Para los nativos era relativamente
sencillo asociar al clérigo con sus propios sacerdotes y
chamanes y quizá por tal motivo muy rápidamente comenzaron
a pronunciar en sílabas la palabra AR // ZO // BIS // PO
para saludarlo. Bautizaron así al hombre bueno que a su vez
los había bautizado. Levantaban la mano que sujetaba el arco
y las flechas y batièndola de lado a lado repetían
en coro: AR // ZO//BIS // PO. Y fue por estos días sin fecha,
cuando los indios, cada vez más castellanos en su hablar,
nombraron a aquel río de aguas claras y dulces que nacía
en las montañas orientales como A//GUA DE AR//ZO//BIS//PO.
Así nacen las palabras y el nombre para las cosas y los hechos,
diría más tarde el Barón de Humboldt.
Arzobispo y Hacendado
El interés de Fray Luis Zapata por estas tierras exuberantes
crecía con los meses y los años de permanencia en
Santa Fe. El paisaje de esas montañas gigantes estimulaba
sus fantasías y soñaba con encontrar por entre la
tupida arboleda, seres también gigantes, desmesurados. La
figura de un venado de oro gratificaba su ensueño
de cazador y busca fortunas ya que, si bien se caracterizó
por ser generoso y caritativo [xviii] también se tuvo noticia
de que en varias oportunidades incursionó por esas laderas
buscando el precioso metal. Oro que por supuesto emplearía
para vivificar la obra pastoral pero también para hacerse
a unos terrenos que sirvieran de coto de caza y de praderas para
levantar ganado.
Los capitanes De Molina y Colmenares adivinaron
la piadosa ambición del prelado y aprovechando la buena amistad
que entre ellos ya se daba, le comentaron acerca de algunos terrenos,
río arriba, que a buen precio vendía el médico
Pedro Velez. Y fue así como el fraile compró una importante
extensión que más tarde se llamaría la Quinta
del Arzobispo y de la cual hacían parte, como colindantes,
las fincas de los capitanes, sus compañeros de caminatas
matinales.
Con escasa fortuna en dinero contaba el Arzobispo
cuando llegó a Santa Fé. No obstante, disponía
de algunos ahorros traídos desde España, producto
de la herencia materna [xix] , los que sumados al pié
de altar, como se llamaba los estipendio que recibían
los eclesiásticos por las funciones ejercidas, resultaban
suficientes como para comprometerse con la compra de estos terrenos,
incluídos los ganados, las ovejas y carneros que ahí
pastaban. Era un gusto para él tener posesiones en el Nuevo
Mundo y garantizarse una renta rentada como se decía
en el siglo XVI cuando los ingresos eran estables. [13]
Desde cuando formalizó el negocio de la
dehesa, al Arzobispo se les escuchaba por las noches entonar los
versos que había aprendido en sus años de novicio
y que decían:
Claros y frescos ríos,
que al alma fortalecen,
donde alegres bailan peces
y beben, sudorosos,
las venadas y sus críos
Al terminar el canto entonces silbaba la tonadilla
imitando el sonido de la vihuela [14] de mano con la que casi siempre
se acompañaban las romanzas de Mudarra [xx]
Corridas y carreras en Santa Fe
El sobrino del Arzobispo llegó en los primeros días
del año 1585. Fulgencio de Cárdenas tenía quince
años cuando aquel se despidió de España para
asumir el digno cargo en la Nueva Granada. Tan pronto Fulgencio
apareció por el camino de Funza, su tío lo llamó
a gritos y golpeo a la mula para que acelerara la marcha y poder
abrazarlo. Lo miraba de pies a cabeza, casi ni lo conocía.
Quien llegaba a visitarlo era en ese momento todo un licenciado
en leyes con 27 años de edad y bastante desenvuelto en el
trato.
Apenas pudo Fulgencio abrir una de las dos petacas
de viaje , sacó un libro que le traía como regalo
a su tío. Se trataba de la Introducción al Símbolo
de la Fe, escrito por Juan Luis de Granada, todo un éxito
editorial en las librerías de Extremadura. Fray Luis agradeció
el gesto y apretó con fuerza el antebrazo de su sobrino.
Al otro día de su llegada, el sobrino desayunó
tempranísimo luego de asistir a la Santa Misa celebrada por
su tío y se dispuso con éste a tomar la calle larga
de las Nieves, que era el mismo Camino de Usaquén, también
conocido como Camino de Tunja. Se emocionaba el Arzobispo hablándole
a Fulgencio acerca de la dehesa que había comprado río
arriba. Por esos días ya había allá bastante
ganado pastando pero muchas más ovejas. Al paso por la trocha,
los indígenas que ya le conocían levantaban la mano
y lo saludaban diciendo: va // le, ar // zo// bis // po. En aquellas
épocas no se decía adios.
Subieron por la ronda del río hasta uno
de los potreros de la hacienda en donde pastaba un toro enorme,
cuidadosamente criado por el Arzobispo. - este animal que ves -
le dijo a su sobrino- está destinado para la corrida que
haremos durante las próximas Carnestolendas. Así se
le decía a los carnavales que celebraban todos los santafereños
entre el primero y el seis de febrero de cada año.
Y eran verdaderas corridas de toros. Amarraban
al animal por los cachos con un rejo desde cuyo extremo opuesto
lo manejaba un experto montado a caballo. Eran toros enmaromados,
toros de rejón, se decía, y al espectáculo
todo se le llamaba, corrida de rejones. El animal furioso arremetía
contra el bulto que se moviera en su camino y el diestro jinete
evitaba, con el rejo, que corneara a quienes participaban del juego
[15] .
Avanzó muy rápido aquella mañana
y como siempre sucedía, cuando sonaron las campanas, a la
hora de la comida tío y sobrino emprendieron el regreso hasta
la Plaza de las Yerbas, donde quedaba el convento, al lado de la
Iglesia de San Francisco y de la Veracruz que también administraban
los franciscanos. Fulgencio estaba hospedado en una casa pequeña
ubicada en el costado oriental de la Plaza, muy cerca de la casa
del fundador Jiménez de Quesada.
El licenciado de Cárdenas estuvo pensativo
mientras la mula bajaba frenada durante el trayecto de regreso.
Le impresionó bastante haber conocido las propiedades de
Fray Luis, ya que en casa de sus padres, en Extremadura, se referían
al familiar arzobispo diciéndo que era pobre, pero inteligente.
Comieron juntos en el refectorio del convento.
El hermano lego encargado de la cocina, quizo agasajar al visitante
con un manjar blanco . Este era una pechuga de gallina
cocinada en una mezcla de leche, harina de arroz y azucar. De postre
le ofrecieron frutos del sartén, frituras que
eran de harina o de maiz.
Y qué más hacen durante Carnestolendas
preguntó el sobrino.
Pues tenemos las carreras de caballos que
se corren entre la orilla sur del río que queda al lado del
convento y que por aquí le dicen Rio San Francisco y la Casa
de la Audiencia en la Plaza Mayor. Esas son las carreras
comentó el Arzobispo.
Queda notificado, Usted, paciente lector de esta
historia, que las anteriores son razones para que hoy no se diga
Calle Real o Calle Principal sino carrera séptima [xxi] .
Frailejón: el fraile de los páramos
Con frecuencia el Arzobispo organizaba intensas jornadas de cacería.
Podría decirse que era su afición y en eso se identificaba
con los indígenas sus amigos pero por distintas razones.
Para aquellos eran cuestión de sobrevivir en la tierra y
después en el paraíso, luego de la muerte, ya que
el guaha como se nombraba en chibcha al venado, era un animal totémico.
Para los indígenas, los seres humanos después de la
muerte, reencarnaban en un venado; de ahí el simbolismo que
la piel del animal tenía cuando se usaba como ornamento en
los ritos religiosos de los muiscas santafereños. Para el
Arzobispo, cazar venados era pura vanidad. Por supuesto que si su
padre fundador San Francisco hubiera sido enterado de las mañas
de su congregado Fray Zapata, seguramente lo habría censurado
severamente. El seráfico de Asís no consentía
amenaza alguna contra la obra de Dios.
En las reuniones sociales de Santa Fe, se comentaban,
entre semana, los éxitos de las cacerías arzobispales
y cada vez eran más los que querían participar de
la diversión. Desde cuando su sobrino llegó a la ciudad
nunca faltó a las campañas y su especialidad en el
oficio era el manejo de los perros de laja, los que controlaba el
cazador mediante un fino cordel sujeto al cuello del animal.
Durante las agotadoras faenas de cacería,
el Arzobispo se detenía a observar las plantas que adornaban
el paisaje paramuno y en especial los frailejones. Se admiraba Fray
Luis de la tersura del frailejón y pensaba que en verdad
la naturaleza era obra divina. Las flores del frailejón se
le ocurría estaban hechas con la lana de las mejores ovejas
y en alguna ocasión consultó con las tejedoras de
Santa Fe sobre la posibilidad de hacer un bonetillo con estas finas
hebras.
Recorrió el Arzobispo Zapata todos los
montes aledaños, desde Usaquén hasta la hoy salida
a Villavicencio , y claro que prefería su coto particular
en la dehesa aguas arriba de aquel río que ya los indígenas
reconocían como el Río del Arzobispo. Pero de esta
propiedad tuvo que salir, acosado como muchas veces se sintió,
por los gastos demás en que incurría, bien para ayudar
a los enfermos de viruela, tambien para complacer a su sobrino,
el licenciado, que no se cuidaba cuando de gastar en vestuario de
moda se trataba. La vendió a Luis Salas de Cubides, un teniente
general de la Santa Cruzada que la negoció más por
el orgullo de poseer la Quinta del Arzobispo que por afincarse en
Santa Fe. De hecho Salas de Cubides salió de ella ocho años
después de la muerte del prelado, en 1598, cuando tuvo que
regresar a España por mandato superior. Curiosamente se la
vendió al Cacique de Guatavita, conocido como Juan Indio.
Y el Arzobispo murió en su ley pagana.
La última cacería la relata en forma admirable el
primer cronista criollo del nuevo Reino, Don Juan Rodríguez
Freile, quien en su libro El Carnero, nos cuenta:
...A veinticuatro de enero de dicho año
(1590) murió en esta ciudad el señor arzobispo don
fray Luis Zapata de Cárdenas, originó su muerte la
caza a que era aficionado. Contaré este caso como lo platicaban
los que fueron con él.
Salió su señoría a
cazar al sitio de Pasquilla la vieja, tres leguas de esa ciudad,
poco más o menos donde otras veces. Había ido al propio
sitio acompañado de sus sobrinos y parientes, de algunos
clérigos y seglares; hizose una ramada grande en aquel sitio,
convocáronse los indios de Ubaque y Chipaque, Usme y oros
de aquella comarca.Fue su señoría a hacer noche a
la ramada; desde las cumbres de aquel páramo, la misma noche
los indios, con trompetas, fotutos y otros instrumentos, dieron
a entender cómo estaban allí. Amaneció el día
claro y alegre, púsose su señoría a caballo,
tomó un perro de laja [16] a don Fulgencio de Cárdenas
su sobrino y a Gutiérrez de Cárdenas mandó
tomar otros y puso las paradas de su mano, quedándose a vista
de todos. Comenzó a calentar el sol y de aquellas quebradas
y honduras se comenzaron a levantar unas nieblas; esperanrose de
tal manera que no se vía un hombre a otro; acertó
a venir un venado por donde estaba el arzobispo, largóle
el perro y fuelo siguiendo sin que nadie lo viese. La perra que
tenía de laja don Fulgencio sintió el ruido, fuésele
de la laja y fue tras el venado; duró la niebla hasta las
cuatro de la tarde, mataronse muchos venados, y con esta cudecia
(codicia) ninguno de acordaba del arzobispo, porque entendían
que estaba en su puesto, el cual siguiendo el venado que se le apareció
fue a caer a las vertientes de Basunga a la parte de Bosa, a donde
mató al venado y le cogió la noche sin que nadie supiese
de él. Los que lo echaron de menos fueron los más
cercanos y dieron aviso a los demás, hicieron grande diligencia
en buscarle por todo aquello, no parecía; venía cerrando
la noche, los indios se iban retirando , pues andando de cerro en
cerro y de quebrada en quebrada oyeron ladrar un perro en el carrizo
de un cerro; esta era la perra que se le fue a don Fulgencio de
Cárdenas de la laja, que habiendo muerto el venado venía
en busca de otro galgo con quien estaba aquerenciada, fueron en
demanda de ella teniendo por cierto que hacia aquella parte estaba
el arzobispo y no se engañaron , porque antes que llegasen
a tomar la perra, ella como si tuviera distinto de razón,
tomó la delantera y fue guiando hacia donde estaba su señoría,
el cual oía el buscar y grita que anda por los cerros. Era
ya de noche, traía el arzobispo una corneta de plata al cuello,
a las voces tocóla, oyéronla, respondieron con voces
y grita con lo cual su señoría perseveró tocando
la corneta, con lo cual fue Dios servido que la gente allegase a
donde estaba; hallaronle al pie de una peña a donde con frailejones
y su capa, tenía aliñada la cama para pasar la noche,
fue muy grande la alegría que se tuvo en haberle hallado
y su señoría abrazaba a todos con ella. En fin allí
trataron una hamaca en que le metieron y clérigos y seglares
cargaron con él, que fue otro rato de gusto por los dichos
y chistes que pasaban; también llevaron el venado que tenía
muerto junto a si. Allegaron a la ramada a donde estaba aderezada
una regalada cena, la cual cenó con mucho gusto; contando
lo que le había pasado con el venado. Acabó de cenar
y fuese a acostar; a rato que estuvo en la cama le comenzaron a
dar unos escalofríos que hacía temblar toda la cama.
El licenciado Alvaro de Auñòn (Cañizares),
médico que estaba con él, le aplicó algunos
remedios y el uno de ellos fue meterlo en una sábana mojaba
en vino y muy caliente, con lo cual su señoría sosegóse
y durmió un rato. En siendo de día se bajó
a Usme. Andándose paseando junto a la iglesia, entró
el padre F. Roldán en ella, que era cura de aquel pueblo:
díjole que le dijese misa, la cual oída, se volvió
a pasear. Llamó a don Fulgencio su sobrino y diole la corneta
de plata que traía al cuello y una laja de seda que traía
en el brazo , diciéndole que tomase tales y tales perros
para él; repartió lo demás con Gutiérrez
de Cárdenas y los demás, diciendo que se despedía
de la caza, con lo cual se vino a esta ciudad a donde lo acometió
el achaque de que murió. Téngale Dios Nuestro Señor
en la gloria, que es eterna, porque era cristianísimo príncipe
y padre de pobres. No dejó nada a esta santa iglesia, porque
parientes lo empobrecieron, de manera que no tuvo que dejar: sólo
dejó una capellanía de tres misas en cada año,
que sirven de prevendos [17]
El cuidador del río
Los indígenas se dolieron por la desaparición de su
padre y protector. No sólo aquellos que le sirvieron en la
Quinta colaborándo en la crianza del ganado y las ovejas,
sino los que habitaban en las orillas del río al lado de
la dehesa y por supuesto, los que acompañaban al Arzobispo
en las intensas jornadas de cacería que él organizó
durante los diez y siete años de residencia en Santa Fe.
Para los muiscas y en general para los aborígenes
americanos, la vida diaria estaba íntimamente relacionada
con el agua de los ríos y las lagunas. En los ríos
nacían sus hijos y a partir de este primer rito fundamental
todos los demás tenían alguna relación con
aquel. Las divinidades, los dioses primordiales, que protegían
su vida y les procuraban el alimento, emergían también
de los ríos y en el lecho de los mismos reposaban.
Ya en vida pero sobre todo después de su
muerte, la imagen que del Arzobispo tenían los indígenas
quedó amarrada al río y no solamente para nombrarlo
como tal, como el Río del Arzobispo, sino para adjudicarle
al prelado la función eterna de ser el espíritu de
las aguas, el cuidador del río, una especie de duende que
hacía presencia permanente en todos los recovecos por donde
éste se deslizaba y a quien invocaban para solicitar sus
servicios milagrosos [xxii] . Fue entonces como a lo largo de esta
fuente de aguas claras y dulces, desde el páramo hasta la
desembocadura en el río del Salitre, hoy carrera 30 o Avenida
Ciudad de Quito, los pobladores se llamaban así mismos, como
los vecinos del Río del Arzobispo.
Al Arzobispo se encomendaban cuando pescaban capitanes
y guapuchas, especies comestibles que ahí abundaban y que
ofrecían en el mercado público por ser plato preferido
de los españoles y mestizos. Le imploraban su intervención
sobrenatural para evitar las inundaciones catastróficas que
solían ocurrir durante los inviernos severos. Invocaban su
memoria cuando recogían el maiz y en su honor preparaban
la deliciosa chicha, la cerveza de la época.
La imagen sagrada del Arzobispo, como corresponde
a los duendes, era bondadosa para algunas cosas pero severa y amenazante
cuando sus protegidos atentaban contra las buenas costumbres. Si
un niño indígena, por ejemplo, pretendía alejarse
de la choza, su madre le amenazaba con que adelante se le aparecería
el Arzobispo y lo regañaría. El infante no contrariaba
a su madre pero, luego, adolescente, se internaba por los bosques
que enmarcaban el río, arriba y abajo, buscando un feliz
encuentro.
Cronología
Año
Santa Fe
España
Europa
Artes , Ciencias, Literatura
1492
Cristobal Colón descubre la América
* Gobiernan Fernando II El Católico e Isabel
I de Castilla
* Reconquista de Granada.
* Expulsados de España los judíos
* En Francia gobierna Carlos VIII, hijo de Luis XI.
* En Inglaterra gobierna Enrique VII (Tudor)
Muere el pintor italiano Piero della Francesca
1515
Nace Luis Zapata de Cárdenas en Llerena (Extremadura)
(1513) Se publica El Príncipe de Niccolò
Machiavelli (1469-1527)
1538
(6 agosto) Gonzalo Jiménez de Quesada funda a Santa Fe
Luis Vives, psicólogo y humanista español, amigo de
Tomas Moro y Erasmo de Rotterdam, publica El Alma y la Vida
1539
Se construye la Iglesia del Humilladero
Nace en Cuzco, el Inca Garcilaso de la Vega
1540
La Corona Española le concede el título de Ciudad
* Muere Beatriz Zapata, la madre del Arzobispo.
* (1541) Muere Hernán Cortes, conquistador
de México y Honduras
* Carlos V promulga las Nuevas Leyes de Indias
Nace Francis Drake
Pedro Nunes (1492-1577), Matemático y astrónomo portugues,
inventor del nonio para graduar instrumentos. Autor
de Tratado de la Esfera (1537) y el Libro de Algebra en Aritmética
y Geometría (1567)
1544
* Rodrigo de Cárdenas, padre del arzobispo, lo deshereda.
* En Inglaterra gobierna el rey Eduardo VI, hijo de Enrique VIII
y Juana Seymour.
* En Francia gobierna el rey Enrique II
* Comienza el Concilio de Trento (1545)
* Se publica De revolutionibus orbium coelestium. Escrita
por Nicolás Copérnico
* Diálogo de las condiciones de las
mujeres, escrito por el poeta español tradicional,
Cristóbal de Castillejo
* Andrés Vesalio (1514-1564), médico
y anatomista flamenco, publica De humani corporis fabrica
(1543)
1555
Se construye la Casa de la Real Audiencia. Primer tribunal Civil
en Santa Fe.
* El Lazarillo de Tormes (1554).
* El astrólogo y médico francés,
Nostradamus (Michel de Notre-Dame) (1503-1566)
publica las Profecías
1556
Se construye la Iglesia de San Francisco
Comienza el reinado de Felipe II, hijo de Carlos V y de Isabel de
Portugal
Gobierno de María Tudor, hija de Enrique VIII y de Catalina
de Aragón, esposa de Felipe II
1558
(Septiembre 21) Muere Carlos V
Comienza reinado de Isabel I de Inglaterra
1563
(11 abril) Se crea la Arquidiócesis de Santa Fe. Bula In
suprema Dignitatis Apostolicae Specula
Se inicia la construcción le El Escorial
Se clausura el Concilio Trento
(1564) Nace Galileo Galilei
1565
(Agosto 26) Título de Ciudad muy Noble y muy Leal
Muere Pio IV
Elegido Pio V
1569
* (12 febrero) Murió el Obispo Juan de Barrios y Toledo.
(29 mayo)
* Llega la Bula corregida nombrando Arzobispo
a Juan de Barrios
1570
(1571) Batalla de Lepanto
Pio V excomulga a la Reina Isabel I de Inglaterra.
Se publican Los Siete libros de la Diana escrito por
Jorge de Montenegro
1572
* Muere Pio V.
* Elegido papa Gregorio XIII.
* Reforma del calendario Juliano.
* Comienza el calendario Gregoriano que aún
rige.
1573
(abril) Luis Zapata de Cárdenas se posesiona como Arzobispo
de Santa Fe.
Desde 1574 gobierna en Francia el rey Enrique II
1579
Muere leproso, en Mariquita (Colombia), el Adelantado Gonzalo Jiménez
de Quesada
Felipe II se hace reconocer rey de Portugal
Descubrimiento de las Catacumbas romanas
1585
(23 marzo) Fundación de las parroquias de Santa Bárbara
y Nuestra Señora de las Nieves.
* Muere Gregorio XIII.
* Elegido papa Sixto V
1586
Reconocimiento de la santa imagen de la Virgen de Chiquinquirá
aparecida el año anterior.
El entierro del Conde Orgaz, obra del pintor Kyriakos
Theotokopoulos, El Greco
1587
Peste de viruela a consecuencia de la cual murieron ¾ partes
de los indígenas
(1588) El fracaso español con La Armada Invencible
Ejecutada María Estuardo
* Muere Fray Luis de Granada (1588)
* Se publica la obra teatral del poeta español
Juan de la Cueva ( 1543-1610)
1590
( 24 enero) Muere el Arzobispo Luis Zapata de Cárdenas
Miguel de Cervantes Saavedra solicita al Rey algún
puesto vacante en las Américas
Elegido el papa Urbano
VII
* Elegido el papa Gregorio XIV
NOTAS
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Así se le llamaba en Roma a la cabeza
de una provincia eclesiástica: corresponde a Ciudad-Madre.
Ver en: 2000 años de Cristianismo, Madrid: Sedmay Ediciones,
Sociètè DHistoire Chrètienne, 1980,Tomo
3, José Ma. Martì Bonet, Ruptura del Régimen
Colegial pàg.22-31
[2] Expresión que usa Miguel de Cervantes
Saavedra en: Don Quijote de la Mancha, Barcelona: R.B.A. Editores
S.A., 1994. Tomo II, Capítulo 26, Página 828.
[3] En champán se hizo la Colonia,
se libró la independencia y nació la República
, dice Aníbal Noguera Mendoza en su libro: Crónica
Grande del Río de la Magdalena (Recopilaciones, Notas y Advertencias),
[4] Prólogo escrito por Martín de
Riquer, académico de la Real Academia de la Lengua en España,
para la edición del Quijote de la Mancha, antes citada.
[5] Ibañez Pedro M.Crónicas de Bogotá.
Bogotá: Academia de Historia de Bogotá y Tercer Mundo
Editores,1989. Tercera Edición. Pàg. 25
[6] Historia de Bogotá. Bogotá:
Fundación Misión Colombia y Villegas Editores, 1988.
Tomo I, Conquista y Colonia. Pàg. 88
[7] Rodríguez Freile Juan.El Carnero.Bogotá:
Villegas Editores, 1988. Biblioteca de Bogotá. Edición
promovida por la Alcaldía Mayor de Bogotá con motivo
de la celebración de los 450 años de la fundación
de Bogotá.Página 210
[8] Obra citada. Pág. 195
[9] Obra citada. Pág. 130
[10] Diario El Espectador. Año CXII N°
32.875, julio 10 de 1999.
[11] Lee López Alberto (Fray). El Colegio
Seminario de San Luis de Tolosa: Cuarto Centenario del Seminario
Conciliar de Bogotá Bogotá: Consejo Episcopal Latinoamericano,
1987
[12] González de Pérez, María
Stella. Los Sacerdotes muiscas y la paleontología lingüística.
En Boletín del Museo del Oro, No. 40, Bogotá, octubre-diciembre
de 1990
[13] Obra citada. Tomo I Cap. 26, Pág.
341
[14] Variedad hispánica del laúd
que posteriormente fue reemplazada por la guitarra. Tiene seis órdenes
de dos cuerdas de tripa cada uno y afinados al unísono. Ver:
Dufourcq Norbert, LA MUSICA, Barcelona : Editorial Planeta, 1965.Tomo
I, págs. 376-378
[15] Historia de Bogotá. Obra citada, Pág.
280
[16] Laja: Cuerda delgada de pita; trailla
[17] Obra citada. Págs. 277-279
--------------------------------------------------------------------------------
NOTAS:
[i] El Río del Arzobispo desciende de los cerros y aparece
bordeando el Parque Nacional por el lindero norte. Hasta la carrera
7ª., corre superficialmente. Pasa por debajo de esta vía
principal y surge nuevamente, hacia el occidente, hasta la carrera
13, en donde nuevamente se entierra para salir al lado de las escalas
del edificio UGI un poco desviado hacia el norte. Lo atraviesa la
Avenida Caracas o Troncal de la Caracas y al comienzo de la calle
40, hacia el occidente, continua por superficie. El río canalizado
interrumpe su pintoresco recorrido para pasarse por debajo de la
intersección de la calle 45 con carrera 24 y tomar aire y
luz nuevamente al comienzo del barrio Sebastián de Belalcazar
en cercanías de la Ciudad Universitaria. Siempre hacia el
occidente, atraviesa el barrio enmarcado por las culatas de los
edificios residenciales y finalmente, desemboca subterráneamente
en el Río del Salitre que es el que, nos imaginamos, corre
por debajo del pavimento de la carrera 30 o Avenida Ciudad de Quito.
[ii] Este Concilio fue el decimonoveno de los
21 que en total ha celebrado la Iglesia Católica Romana hasta
hoy (1999). Fue convocado en 1545 por el papa Paulo III y luego
de 18 años, interrumpido en tres ocasiones, fue clausurado
por el papa Pío IV en 1563.
[iii] Nació en el Castillo de Arona ( 1538);
hijo del Conde Gilberto Borromeo y Margarita de Mèdicis hermana
del Papa Pío IV. Fue, además, arzobispo de Millán
ciudad en donde murió (1584). Fundó la orden de los
Oblatos de San Ambrosio. La fiesta religiosa de este Santo Católico
se conmemora el 4 de noviembre.Ver: http//premium.caribe.net/jagsys/parron.ntm
[iv] Sacerdote alemán de la Orden de los
Agustinos ( 1483-1546). Luego de ser profesor de filosofía
escolástica se reveló contra la autoridad del papa
romano; impugnó el celibato de los sacerdotes y los votos
monásticos; rechazó el culto a los santos, la misa,
la existencia del purgatorio y la doctrina de las indulgencias.
Se casó con una ex-monja y tuvo con ella cinco hijos. Tradujo
la Biblia al idioma alemán. Ver en: www.wittenberg.de/es/seiten/personen/luther.html
[v] Giovanni Angelo Medici reinó en la
iglesia católica entre 1559 y 1565. Nació en Milán
( 1499) y murió en Roma (1565).
[vi] Perteneció a la Orden de los Predicadores
y se llamaba Antonio Ghislieri (1504-1572). Gobernó al catolicismo
sólo seis años: desde 1565 hasta su muerte. Es santo
de la Iglesia.
[vii] Para los lectores cachacos y los vecinos
del Río del Arzobispo, es prudente transcribirles esta definición
de champan que nos ofrece el coronel William Duane como consta en
el libro Crónica Grande del Río de la Magdalena (
Recopilación, notas y advertencias), escrito por Aníbal
Noguera Mendoza en 1980:
...El champan deriva su nombre de un árbol
muy corpulento de la América del Sur, denominado champacada.
En las zonas bañadas por los grandes ríos interiores,
se les construye en forma análoga y bastante primitiva, con
madera maciza extraída principalmente de una especie de cedro,
cuya fibra se asemeja a la teca hindú; al igual que ésta
o la caoba, es susceptible de ser trabajado con herramientas de
agudo filo. Posee también la peculiaridad, similar a la de
los otros árboles ya citados, de ser resistente a la desintegración
o descomposición bajo la acción del agua, y como es
invulnerable ante el ataque de insectos o gusanos, puede durar tiempos
inmemoriales, si no es destruido por la violencia de los elementos
o de cualquier otra índole. Se les da una longitud de cincuenta
(12.5 mts.) a ciento cincuenta pies (45.73 mts.), y un ancho de
cuatro (1.22 mts.) a veintiséis ( 7.93 mts.), con un remate
corvo muy pronunciado en ambos extremos. La madera principal del
fondo es siempre plana y de grosor proporcional, constituida generalmente
por un solo árbol de proa a popa; cuando el champán
no es de grandes dimensiones, se le construye generalmente sólo
con tres arboles, o con los costados formados por un sólo
árbol, de acuerdo con el tamaño, empalmando mediante
genoles lo que puede considerarse las amuras y las mangas. Empero,
la embarcación queda en conjunto tan sólida y con
tal capacidad de flotación, que permanece sobre las aguas
sin requerir atoaje alguno, como una compacta masa de madera. En
realidad, solo en raras ocasiones los costados tienen menos de ocho
pulgadas de espesor (3.15 cm.); por lo común, el champán
descargado flota con cuatro (1.22 mts.) o cinco (1.53 mts) pies
sobre el agua, y muy pocas veces cala más de tres ( 0,29mts.)
o cuatro (1.22 mts) pies, aun con las cargas màs pesadas...
... Las cargas de mercancía se estiban
en el centro del barco, forradas con esteras y recubiertas adicionalmente.
Cuando hay distintas cargas, se las divide con otras esteras de
tejido tosco a manera de tabiques...... El único
sitio que pueden ocupar los pasajeros es en la parte delantera o
trasera de las cargas, o sea en proa y popa, como dicen
los marineros. En efecto esas son las partes que quedan a la intemperie,
pues el resto está cubierto por un techo de fuertes arbustos
o zarzos, que se extiende hasta cada una de las bordas, constituyendo
un arco; esa techumbre tiene que ser necesariamente sólida,
ya que en su parte superior es donde se sitúan los bogas
cuando impelen la embarcación - provistos de una pértiga
- en sentido contrario al de la corriente. Cuando se trata de ir
aguas abajo, allí también duermen o reposan, aunque
carece de barandilla de hierro, o de cuerdas que los resguarden
de caer al río... (pàg. 243)
Alejando de Humboldt, en Diario de viaje
por el Magdalena, comenta que: ... Los champanes van
muy cargados: los grandes llevan cien a ciento diez fardos de diez
arrobas...). Nota: equivale a una tonelada y 250 kilogramos. Pàg.
147 de la obra citada.
[viii] Se le atribuye al alquimista italiano,
nacido en Bolonia, Leonardo Fioravanti ( 1518-1588)
[ix] Reinó entre 1572 y 1585.Protector
de la Compañía de Jesús y fundador del Colegio
Romano.
[x] El testamento de López además
del dinero que otorgaba para la construcción del Monasterio,
sugería que su cadáver fuera enterrado ahí
mismo. Hoy se lee en la capilla del Monasterio, administrado actualmente
por la comunidad de los frailes Capuchinos, la siguiente inscripción:
Aquí yace Luis López Ortiz, vecino de esta ciudad,
el menor hombre del mundo y en pecados el mayor, esperando la Misericordia
de Dios . Este templo es muy concurrido y se encuentra en
la calle 10 entre las carreras 9ª. y 10ª., cerca de la
Calle del Divorcio y de la Calle de la Nueva Obra
[xi] Curiosamente por la época que analizamos,
la concepción de Jesús-Cristo fue preocupación
evidente. Casi todas las fundaciones se dedicaron a Nuestra Señora
de la Concepción, pero aún no se nombraba como inmaculada
concepción, ya que fue más tarde, tres siglos después,
en diciembre 8 de 1854, cuando el papa Pio IX en su bula Ineffabilis
Deus declaró que la Virgen María fue concebida sin
la mancha del pecado original en el seno de su madre Santa Ana.
[xii] El fraile colombiano Alberto Lee López
no le da mucho crédito a esta leyenda puesto que, al decir
de él en su ensayo De los Tercios imperiales al Arzobispado
de San Fe publicado en la Revista de las Fuerzas Armadas, Vol. 10
· 30 de 1965, pàgs. 509-514, no hay pruebas rigurosas
que atestigüen esta versión fantasiosa.
[xiii] En la sacristía de la Catedral Metropolitana
de Santa Fe de Bogotá se puede admirar el óleo con
el retrato del Arzobispo Luis Zapata de Cárdenas. Sobre las
paredes de la sacristía están los retratos de todos
los 33 arzobispos que ha tenido la ciudad.
[xiv] En febrero de 1570 el papa Pío V
promulgó la bula Regnans in Excelsis según
la cual excomulgaba a la Reina Isabel I de Inglaterra y se recomendaba
a los fieles católicos de la Gran Bretaña luchar por
su derrocamiento .Morgan Kenneth O. Editor: The Oxford Illustrated
History of Britain.Oxford: Oxford University Press, 1984. Pàg.
267
[xv] Hija de Enrique VIII de Inglaterra y Ana
Bolena. Nació en Londres (Greenwich 1533). Reinó desde
1158 hasta 1603. Se convirtió al protestantismo y durante
todo su reinado persiguió a los católicos. Se recuerda
esta época como una de las más prósperas de
Inglaterra; reguló, a la manera capitalista, el comercio
internacional y la industria nacional; alcanzó el puesto
de primera potencia marítima en el mundo luego de derrotar
a los españoles en la famosa campaña conocida como
la de la Armada Invencible ( 1588); se inauguran la Bolsa Real de
Londres y la Compañía de las Indias Orientales. Isabel
permaneció siempre soltera a pesar de los pedimentos que
el parlamento inglés le hacía para que se casara y
dejara herederos de la corona. Hizo decapitar a su prima católica,
la reina María Estuardo de Escocia ( 1587) al descubrir un
complot católico contra su corona para intronizar a la reina
María como monarca Inglesa.Murió en Londres el 23
de marzo de 1603.
[xvi] Princesa Húngara que nació
en Presburggo (1207) y murió en Marburgo (1231), hija de
Andrès II de Hungrìa; al enviudar de Luis IV, landgrave
de Turingia (1227), entrò en la òrden de San Francisco;
canonizada (1235) por Gregorio IX. Su fiesta es el 10 de noviembre.
Ver: WWW. churchforum.org.mx/santoral/noviembre/1711/htm
[xvii] De esta devoción hoy sólo
queda la de las religiosas Dominicas Rosaristas de la Orden de Predicadores
que se hacen llamar Dominicas del Rosario Perpetuo y Santa Isabel
de Hungría. Calle 9 N° 4-24 Teléfono 3349205.
Ver: Publicar S.A.Directorio Telefónico de Bogotá
1999, LXXVI + 1202 pp.
[xviii] En El Cabrero se lee: ... El año
de 1587 hubo en esta ciudad otra gran enfermedad de viruelas, en
que murió cuasi la 3a. parte de los naturales y muchos señores
españoles; y el señor arzobispo don fray Luis Zapata
gastó mas de dos mil pesos con los pobres en espacio de tres
meses que duró, hasta empeñar su vajilla de plata...
(Obra citada, página 198)
[xix] Don Rodrigo de Cárdenas, padre del
Arzobispo, lo excluyó de su testamento, según lo documenta
Fray Alberto Lee López, en su artículo DE LOS
TERCIOS IMPERIALES AL ARZOBISPADO DE SANTA FE , en Revista
Fuerzas Armadas, Bogotá, 1965. Vol. 10 No. 30, páginas
509-514.
[xx] Alonso de Mudarra (1508-1580).Vihuelista
sevillano autor de Tres libros de cifra para vihuela.
[xxi] Colombia, es el único país
del mundo en donde existe la palabra carrera para indicar
una vía urbana. En Bogotá son las vías que
atraviesan la ciudad de sur a norte.
[xxii] La palabra Obispo viene del latín
episcopus y ésta del griego epískopos. En todos los
casos significa guardían, protector, vigilante. El prefijo
griego arkhi refuerza la palabra obispo y le atribuye el mando,
árkhomai, formando, de esta forma la palabra latina archiepiscopus,
que significa el que manda al que protege. Tomado de:
Corominas Joan, BREVE DICCIONARIO ETIMOLOGICO DE LA LENGUA CASTELLANA,
Madrid: Editorial Gredos S.A., 1967, 2ª. Edición, pág.419.
En, el Instituto Costarricense de Acueductos
y Alcantarillados, cuenta las historias indígenas acerca
del agua y los ríos.
|