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El Seminario Mayor es una institución
de la Arquidiócesis de Bogotá destinada a ayudar a los candidatos a
adquirir la formación necesaria para el ministerio presbiteral. El proceso
normal de formación comprende ocho años y se desarrolla en cuatro etapas
con sus objetivos particulares, cuyo sentido es dado por la misma finalidad
del Seminario: formar pastores para el servicio de la misión de la Iglesia
en el mundo, y para hacer esto, ayudarlos a discernir su vocación.
PRIMERA ETAPA
PROPEDÉUTICO
Perfil
de la Etapa
El candidato que inicia esta primera
etapa de la formación ha estado previamente en el proceso de discernimiento
vocacional que hacen los aspirantes al Seminario durante un año y que
lleva a cabo la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis. El Propedéutico
o año introductorio se ofrece al alumno una formación inicial básica
en las espiritual, humano-comunitaria, intelectual y apostólica, necesaria
para poder proseguir con empeño las etapas sucesivas de la formación.
Se busca desarrollar en el estudiante el hábito de la oración, del discernimiento
espiritual, de la lectura y el estudio, de la sana interacción y relación
con los compañeros y demás miembros de la comunidad educativa del seminario,
para la elaboración de un proyecto personal de vida que irá consolidando
en los años sucesivos.
SEGUNDA ETAPA
1º Y 2º DE FILOSOFÍA
Perfil
de la Etapa
Al finalizar el año Propedéutico,
se inicia la etapa de la Filosofía, que dura dos años más. Esta etapa
busca consolidar la madurez humana del seminarista, expresada en hábitos
sanos de vida, capacidad de relación y comunicación, aptitudes para
el trabajo intelectual y sinceridad y docilidad a la formación. Las
diversas actividades formativas se integran de modo que permitan al
aspirante progresar en el descubrimiento de sus capacidades para el
ministerio ordenado y en el discernimiento del llamado de Dios.
Se busca además en el ámbito de la
fe facilitar una opción explícita por Cristo, que se traduce en la vivencia
de las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, en una vida moral
coherente, una afectividad sana y conforme al evangelio, como también
el aprovechamiento de los medios habituales de cultivo de la vida espiritual.
En lo específicamente sacerdotal, esta etapa quiere lograr en el candidato
el deseo positivo del ministerio ordenado, las motivaciones adecuadas,
la recta intención y las habilidades mínimas para su ejercicio.
Los principales acentos pedagógicos
en las dos etapas anteriores recaen en establecer y consolidar las convicciones
básicas de la vida cristiana del candidato, especialmente a través de
un catecumenado que permita realizar claras opciones y caminos que conduzcan
a ellas. Se ofrece al aspirante la oportunidad de conocerse y darse
a conocer, desarrollando sus aptitudes personales. Se incentiva la creación
de una disciplina personal de vida, principalmente en el manejo del
tiempo, del estudio, de la oración, de la convivencia y la cooperación.
Se facilitan al candidato los medios para purificar tanto las motivaciones
vocacionales y la propia fe y tener libertad para realizar una entrega
consciente, generosa y total al Señor.
TERCERA ETAPA
1º, 2º DE TEOLOGÍA Y AÑO DE PASTORAL
Perfil
de la Etapa
Culminada la etapa Filosófica, se
inicia la de Teología. El paso a la Teología expresa un afianzamiento
vocacional después de los estudios de Filosofía, fase en la que el seminarista
ha hecho un intenso discernimiento vocacional; ahora se apresta a seguir
su formación mediante los estudios de Teología y se compromete a seguir
asumiendo diferentes elementos del quehacer de un presbítero mediante
la recepción y el ejercicio de los ministerios del Lectorado y el Acolitado.
El curso Primero de Teología tiene
en perspectiva el Rito de Admisión como candidato al diaconado y al
presbiterado. Por ello el seminarista da muestras evidentes de su vocación
al ministerio ordenado mediante una vida que se va conformando cada
vez más perfectamente con el espíritu evangélico.
A partir del Rito de Admisión como
candidato, el seminarista trabaja en el afianzamiento de los carismas
que la comunidad eclesial ha reconocido en él como dones del Espíritu
para cumplir su misión.
En el primer semestre de Segundo
de Teología el seminarista busca una relación profunda con la Palabra
de Dios para constituirse en heraldo de la misma mediante el ministerio
del Lectorado. Para cumplir cabalmente este ministerio de anunciar a
Jesucristo, Palabra hecha carne, el seminarista se preocupa por conocer
las cuestiones más importantes que se plantean en las conciencias de
los seres humanos y la autenticidad de la misma Palabra en consonancia
con la Tradición de la Iglesia.
En el segundo semestre de Segundo
de Teología profundiza en la estrecha relación entre la vida del presbítero
y la Eucaristía. Por ello hace de la participación en la Santa Misa
y del culto eucarístico los ejes de su vida espiritual para llegar a
hacer auténtico el servicio de la presidencia in persona Christi.
En el Año de Pastoral, en un ambiente
sacerdotal diferente del Seminario, el seminarista afianza los logros
de su formación y experimenta la vida del presbítero diocesano al frente
de una comunidad o de un servicio pastoral.
Los principales acentos pedagógicos
de esta etapa se orientan a que el seminarista adquiera los elementos
específicos de la espiritualidad del sacerdote diocesano, haga de la
Palabra de Dios la norma y el criterio de los juicios de su vida, comprenda
la piedad eucarística como la unión con Jesucristo para ofrendar su
propia vida. El seminarista habrá desarrollado suficiente iniciativa
y liderazgo para generar procesos comunitarios. La dimensión pastoral
de la formación se encamina a desarrollar en el seminarista sensibilidad
ante la realidad social de la Arquidiócesis y del país en general, afianzar
su propia vocación y capacitarlo para el trabajo parroquial.
En el campo intelectual busca adentrar
al seminarista en el trabajo teológico, para que pueda dar respuesta
desde el evangelio a los interrogantes y las necesidades del hombre
y la cultura contemporáneos, comprender mejor su fe para transmitirla
a los demás.
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