EL JESÚS APÓCRIFO Y EL JESÚS BÍBLICO: ÚLTIMAS INVESTIGACIONES
Conferencia
dictada por
el padre Hugo Martínez
en la Universidad Nacional de Colombia
y en la Universidad Minuto de Dios
Agradezco
la gentil invitación y la oportunidad que me ofrecen para hablar de un tema que
ha interesado y sigue interesando a toda la humanidad: la pregunta por Jesús de
Nazaret. Más que un tema es una persona que ha marcado la historia de la
humanidad y la historia de cada uno de nosotros que nos proclamamos cristianos.
Objetivo: Ante la enorme publicidad sensacionalista
que se hace de ciertos escritos paralelos al texto bíblico, me propongo mostrar
que por varias razones estos escritos han tenido poca influencia en la
investigación sobre Jesús de Nazaret, y que por tanto, son más dependientes
incluso del texto canónico, que tener en sí mismos un valor histórico.
Plan de trabajo: Voy a dividir la exposición en
tres partes:
La primera para ver qué tipo de mesianismo
se esperaba en los libros apócrifos, paralelos al Primer Testamento y algunos
grupos religiosos. Y si esta visión aparece en los escritos apócrifos paralelos
al texto del Segundo Testamento.
La segunda parte consiste en ver qué tipo
de Mesianismo se esperaba según el canon del Primer Testamento y cómo esta
visión aparece en el Segundo Testamento, especialmente en los evangelios.
La tercera y última parte, es para ver
cómo se utilizan estas fuentes para las investigaciones actuales sobre Jesús. O
mejor aún, por dónde va la investigación acerca de Jesús en nuestros tiempos.
TERMINOLOGÍA:
Canon: es el conjunto de libros que conforman
la Biblia.
Escritos Apócrifos: son escritos judíos o del
cristianismo primitivo que no fueron admitidos en los respectivos cánones. Apócrifo
significa oculto y se puede emplear en sentido neutral (ajeno al canon) o
peyorativo (herético, deformado), o esotérico (secreto: algunos escritos
gnósticos como el famoso evangelio de Judas).
Libros Deuterocanónicos: Son libros que por una u
otra razón entraron a formar parte del canon en un segundo momento, después de
estar definido ya un primer canon.
Ágrafos (de ágrafos: no escrito) son los dichos de
Jesús no contenidos en los evangelios canónicos, transmitidos oralmente y
recogidos por los padres de la
Iglesia, en escritos apócrifos o padres
apostólicos o en el Nuevo Testamento al margen de los evangelios.
Fuente Q: es un documento cuya existencia se ha inducido
por análisis y cuyo contenido serían dichos de Jesús: sapienciales, proféticos
y apocalípticos, dichos legales y normas comunitarias, también parábolas.
Evangelio Apócrifo: Nombre dado a escritos surgidos
en los primeros siglos del cristianismo y que tienen que ver con la figura de Jesús
de Nazaret; que no fueron aceptados por la ortodoxia católica (porque no se
ajustaban con los criterios que se tenían en la época para que un libro entrara
a formar parte de canon bíblico); entre los que se encuentran los textos de Nag
Hammadi. Se les dio el nombre de evangelio por su aspecto similar a los cuatro
evangelios admitidos en el canon del Nuevo Testamento. Sin embargo, muchos de
ellos no tienen un estilo evangélico, ya que no son utilizados para anunciar una
Buena Noticia (esto es lo que significa etimológicamente Evangelio).
Evangelios gnósticos
Evangelio
de Felipe
Evangelio
de Tomás
Evangelio
de María Magdalena
Evangelio
apócrifo de Juan
Evangelio
De Valentín o Evangelio de la Verdad
Evangelio
de los egipcios
Evangelios
de natividad e infancia
Evangelios
de la infancia de Tomás
Evangelio
árabe de la infancia
Evangelio
armenio de la infancia
Evangelio
de la natividad de María
Protoevangelio
de Santiago
Evangelio
de pseudo-Mateo
Evangelios
de Pasión y Resurrección
Evangelio de Bartolomé
Evangelio
de Nicodemo, también llamado "Hechos de Pilatos" (Acta Pilati)
Evangelio
de Judas (origen gnóstico)
Otros
Evangelio secreto de Marcos
Evangelio de Pedro
Evangelio del Pseudo-Santiago
Evangelio cátaro del pseudo-Juan
Evangelio de los hebreos
Evangelio de los ebionitas
Evangelio de Bernabé
Evangelio de Taciano
Evangelio de los nazarenos
Evangelio de Ammonio
Evangelio
de la Venganza del Salvador
Evangelio
de la muerte de Pilato
1-
LA VISIÓN MESIÁNICA DE ALGUNOS APÓCRIFOS Y GRUPOS
RELIGIOSOS
1.1 APÓCRIFOS PARALELOS AL A.T.
Hay que
partir de la premisa que por aquella época el pueblo entero esperaba un futuro
mejor para su nación que se veía envuelta como en épocas anteriores, al sometimiento
extranjero y a una serie de problemáticas internas (decaimiento de la figura
sacerdotal, sometimiento con altos impuestos, luchas político-religiosas entre
ellos, etc). El libertador de esta situación debía ser descendiente de David.
En realidad las expectativas giraban con base en un elemento restaurador o un
elemento utópico.
Por la
época anterior a Jesús existía también un buen número de libros que no hacían
parte del canon del A.T. En ellos también había una esperanza mesiánica:
§ Así en los salmos de Salomón,
el Mesías reinará sobre Israel, destruirá a sus enemigos y purificará a
Jerusalén, profanada por los gentiles. En medio del lamento por la
situación, surge la esperanza del Mesías: rey descendiente de David, que
"no confiará en caballos, ni jinetes, ni arcos; ni atesorará oro y plata
para la guerra ni el día de la batalla incrementará sus esperanzas en la
multitud de sus guerreros... Su esperanza es la del fuerte que espera en
Dios".
§ Por el contrario, en los Oráculos Sibilinos, el rey Mesías
introducirá el reinado eterno de Dios sobre todos los hombres, y todos los
pueblos reconocerán la ley de Dios.
En las
partes antiguas del libro de Henoc, lo que sobre todo interesa es el futuro del pueblo,
la Nueva Jerusalén. Y el Mesías aparece incluso después del juicio de Dios, que la introduce. El
libro de las parábolas incluido en el Henoc
etiópico es aún más explícito en estas especulaciones: el nombre de Mesías,
al que se designa como “Hijo del hombre” siguiendo la tradición daniélica, fue
pronunciado ya antes de la creación; y Henoc, en su viaje celeste, puede
visitar ya a este hijo de hombre cuya gloria es superior a la de los ángeles y
que posee toda la sabiduría y la justicia.
En el Apocalipsis de Baruc, la venida del
Mesías que inaugura una era paradisíaca, trae el premio o el castigo que cada
uno ha merecido por sus obras: los justos resucitan para ser transformados en
luz radiante, y los impíos para ser atormentados. En 2Bar el reino del Mesías ocupa un lugar intermedio entre este
mundo y el mundo futuro.
1.2 OTRAS VISIONES DEL MESÍAS EN ALGUNOS GRUPOS RELIGIOSOS
Los textos samaritanos en conexión con el Primer
Testamento, también esperaban un profeta semejante a Moisés (Dt 18,18-19) que
lo llamaban el Taheb y le atribuían un carácter sacerdotal, mientras que otros
textos samaritanos parecen esperar junto a él un Mesías laico a imagen de
Josué.
Y en otros
aún (como en Qumram), la venida del
Mesías significa el comienzo del mundo futuro. En la comunidad de Qumram está plenamente atestiguada la
espera de dos mesías distintos: un mesías davídico y un mesías sacerdotal.
Junto a ellos la comunidad espera igualmente la venida del profeta, al que parece atribuir un carácter mesiánico, paralelo al
de los dos mesías, y a quien la regla de la comunidad menciona junto a ellos:
“hasta que venga el profeta y los mesías de Aarón y de Israel”.
Todas estas
figuras mesiánicas son puramente humanas, pero en Qumram se espera también
junto a ellas la venida de un libertador escatológico de carácter angélico al
que se atribuyen rasgos mesiánicos. En 11QMelch, se le designa como Melquisedeq,
y en 4Q246 como “hijo de Dios” e “hijo del Altísimo”.
1.3 LOS APÓCRIFOS DEL NUEVO TESTAMENTO QUE HABLAN SOBRE JESÚS
1.3.1 EVANGELIOS GNÓSTICOS
EL EVANGELIO DE JUDAS ISCARIOTE:
Algunas ideas contenidas en el evangelio de Judas: El
evangelio de Judas comienza con estas palabras: “Relato secreto de la
revelación que Jesús habló en conversación con Judas Iscariote…”. Por esto
es un libro apócrifo en el sentido
original de
la
Palabra.
Jesús
apareció en la tierra (sin explicaciones). Se le apareció a los discípulos como
un niño, se aparecía de diversas maneras, no es un hombre como lo muestran los
evangelios canónicos, sino una apariencia. En otro momento dice que Jesús ofreciendo
una oración de eucaristía (acción de gracias) sobre el pan, entonces Él se rió
(porque no estaban haciendo esto por su propia voluntad, sino por agradar a
vuestro Dios).
Jesús es un
enviado por encima de los discípulos, pero no lo conocen y nadie lo puede
conocer. Los Apóstoles aparecen con una presentación negativa, en cambio Judas
es visto como el verdadero confidente de Jesús. Judas narra una visión: los
doce discípulos me apedreaban y perseguían duramente. Jesús le da una
revelación, donde le muestra una morada. Tú llegarás a gobernar y maldecirán tu
ascenso a la altura. Tú sacrificarás al hombre que me reviste (Jesús aquí no es verdadero hombre), tu ira ha sido
encendida…. La grande generación de Abraham será exaltada. Al final entronca
con los evangelios sinópticos, Judas recibe el dinero y entrega a Jesús a las
autoridades judías.
Ideas gnósticas: Dios nunca se conoce, no tiene
relación con el mundo creado. Otro sub-dios es el que interviene en el mundo. En
un segundo estrato (después del dios totalmente trascendente) aparece una figura femenina llamada Barbelo que tiene
un reino inmortal, de donde procede Jesús (13). En un tercer estrato aparece la
figura del Autógenesis (auto-engendrado), como cabeza de todo (49). En un
cuarto estrato el divino Autógenes produce cuatro eones, que en este escrito
aparecen como ángeles al servicio de aquél.
Dios no
tiene relación con el mundo natural, los demiurgos hacen la creación de los
seres por un error entre ellos. Dios-mundo, bien-mal, espíritu y materia, es el
dualismo que tiene origen en Persia. Esto es incompatible con el cristianismo y con el judaísmo. El hombre es
mezcla de espíritu y materia, el alma es algo intermedio. La materia es mala,
la salvación consiste en salvarse de la materia, y se salva por medio del
conocimiento. No por la fe, las obras, sino por el conocimiento. El revelador
puede ser Jesús u otra persona. Utilizan una mitología muy complicada, que
complica el entendimiento de las ideas. Tienen un recurso al secretismo. Los
gnósticos solo se pueden salvar, los demás perecerán.
El gnosticismo
es un pseudo-cristianismo, ideas paganas con barniz cristiano. Hay escritos
gnósticos que no tienen nada de cristiano. Para ser gnóstico no era necesario
ser cristiano.
La comunidad
cristiana primitiva los rechazó porque eran paganos, no se remontaban a la Iglesia apostólica, no circulaban entre los cristianos como los libros canónicos. Eran
secretos, para un grupo. No fueron reconocidos en el canon.
¿Por qué se
le da importancia a Judas? por la
polémica contra el cristianismo no gnóstico, el cristianismo ortodoxo que está
representado por los doce apóstoles. Por lo que para el cristianismo ortodoxo
Judas es una figura negativa. Pero tal vez es mejor pensar que en la línea de
las ideas gnósticas, cuando Judas entrega a Jesús, lo que hace es salvarlo de
la materia que lo reviste, por esto se convierte en figura positiva para ellos.
¿Tiene algún valor histórico?: NO, lo único histórico: elección de
doce discípulos y el final la traición de Judas, que están en los canónicos. ¿Qué valor tiene este evangelio? ayuda
a conocer una de las formas del gnosticismo. ¿De qué época es esta manuscrito? es del año 300. Lo más antiguo
después de segunda mitad del siglo II. NO nos ayuda a comprender mejor a Jesús,
o a la Iglesia de los orígenes.
EVANGELIO DE TOMÁS
Jesús el
Viviente, es salvador en virtud de sus palabras (secretas) de revelación. El
que encuentre la interpretación de estas palabras, no morirá (EvT 1). La meta
es la identidad entre el revelador y los iluminados por él (Ev T 108).
El reino
luminoso del Padre, el conocimiento y la vida eterna, solo pueden alcanzarse
mediante una radical abstención del mundo (EvT 27). Cuando alguien se encuentra
a sí mismo, el mundo no es digno de él (EvT 111).
El
Evangelio de Tomás refleja una gnosis “in status nascendi”, sin una cosmología
desarrollada, sin la doctrina de los eones (períodos largos de tiempo), etc.
que cabe explicar como evolución ulterior de una tendencia gnóstica inherente a
la tradición sapiencial.
El EvT
expone una cristología trascendente, pero sin apenas títulos cristológicos. A
diferencia de otros escritos gnósticos, el título de mesías no figura en él. El
término hijo del hombre aparece sólo una vez, en el sentido general de ser humano
(EvT 86).
1.3.2 EVANGELIOS GNÓSTICOS DIALOGALES:
La Carta de Santiago o Apócrifo de Santiago (inicios del
s. II); es una doctrina secreta que Santiago y Pedro afirman haber recibido del
Señor en forma de diálogo, a los 550 días de la resurrección, y que Santiago
transmite epistolarmente. Una parábola de sabor sinóptico: “el reino de los
cielos se parece a una espiga que ha crecido en un campo, y cuando ha madurado,
esparce el fruto y llena de nuevo el campo de espigas para otro año”.
El diálogo del Redentor (NHC III, 5). Es una
conversación del Soter (salvador) con sus discípulas y discípulos, aparecida en
el s. II, que asimila materiales de varias fuentes.
El evangelio de los Egipcios (apareció
en medios encratitas en la primera mitad del s.II): Jesús enseña a su
interlocutora Salomé una soteriología encratita (basada en la ascesis sexual):
sólo cuando las mujeres dejen de alumbrar, y lo masculino y lo femenino vuelvan
a unificarse, perderá la muerte su poder y será posible el conocimiento.
1.3.3 FRAGMENTOS DE EVANGELIOS CON MATERIAL SINÓPTICO O JOÁNICO:
Papiro Egerton 2 (Evangelio de Egerton): En
los escasos pasajes conservados se discute acerca de la validez de la Ley mosaica, y se narran variantes de la curación de
un leproso y de la discusión sobre el tributo al César, episodios que tienen su
paralelo en los evangelios canónicos.
El único fragmento que no aparece en los evangelios
canónicos cita una pregunta de Jesús a sus discípulos: "¿Por qué la
semilla se entierra y al poco tiempo crece de modo inconmensurable?". A
continuación, Jesús hace un milagro plantando en el río Jordán una semilla de
la que crece un árbol que da fruto. Parece que las palabras y el milagro de
Jesús tienen que ver con la idea de la resurrección.
El evangelio
secreto de Marcos:
Según Clemente de Alejandría este fragmento debe situarse
entre Marcos 10,34 y 10,35. Narra la resurrección de Lázaro… El añadido que los
carpocracianos hacía a este fragmento era el siguiente: "estando desnudo
con (el otro también) desnudo" (griego: gymnòs gymnô). No indica
dónde se situaba este añadido, pero el único lugar lógico donde puede colocarse
es después de "y permaneció con él aquella noche". Clemente rechaza
esta interpretación. Por otro lado, numerosos autores han señalado las analogías
de este fragmento con el episodio de la resurrección de Lázaro (Jn 11,41-44). Segundo fragmento: "Y estaban allí la hermana
del joven a quien amaba Jesús, y la madre de éste y Salomé; pero Jesús no las
recibió".
El Evangelio
de Pedro. El relato de
la Pasión de Cristo
presenta importantes diferencias con respecto a los evangelios canónicos. Por
una parte, el texto tiene un marcado sesgo antijudío: es Herodes, no Pilatos,
el que ordena la ejecución de Jesús, y tanto el monarca como los jueces, se
niegan a declararse inocentes de la sangre de Jesús. En el relato de la
crucifixión se encuentran frases que pueden ser interpretadas desde el punto de
vista del docetismo, como cuando se dice (versículo 10), "Mas él callaba
como si no sintiera dolor alguno", o, cuando, en el momento inmediatamente
anterior de la muerte, Jesús grita: "¡Fuerza mía, fuerza mía, tú me has
abandonado!" (versículo 19), en lugar de "Dios mío, Dios mío, ¿por
qué me has abandonado?" (Mc 15,34).
Tras la muerte de Jesús, el relato continúa describiendo
su sepultura por José de Arimatea. Cuenta en primera persona la aflicción de
los discípulos (versículo 26). Como ocurre en el Evangelio de Mateo (27,62-66),
los sacerdotes hebreos piden a Pilatos soldados para que vigilen la tumba.
Indica detalles sobre estos soldados, como que el centurión se llamaba
Petronio.
La diferencia más importante con los evangelios canónicos, sin embargo, es que se relata la
resurrección de Jesús, de la que son testigos directos los guardias romanos y
otras muchas personas que se habían congregado allí. Durante la noche, se
escuchó "una gran voz en el cielo" (versículo 35), se abrieron los
cielos y bajaron de ellos dos varones en medio de un gran resplandor. La piedra
que cerraba el sepulcro se retiró a un lado, y los dos varones entraron en él.
Los guardias fueron a despertar a su centurión y, cuando le estaban explicando
lo que acababan de ver, ven salir del sepulcro a tres hombres, "dos de los
cuales servían de apoyo a un tercero, y una cruz que iba en pos de ellos"
(versículo 39). Los tres son de gigantesca estatura. Se escucha una voz
proveniente de los cielos, que pregunta: "¿Has predicado a los que
duermen?" Y la cruz responde: "Sí" (versículos 41-42).
Los testigos del acontecimiento relatan lo ocurrido a
Pilatos, quien reitera la culpabilidad de los judíos (versículo 46). Estos le
suplican que se guarde silencio sobre lo ocurrido, a lo que el gobernador
consiente. Al día siguiente, María Magdalena llegó al sepulcro, lo encontró
vacío, con un joven vestido de blanco sentado sobre la sepultura (un relato que
tiene su paralelo en Mateo 28,1-8, aunque existen algunas diferencias entre las
dos versiones). El manuscrito termina en medio de un relato que seguramente
describía la aparición de Jesús a sus discípulos, en el versículo 60: "Yo,
Simón Pedro, por mi parte, y Andrés, mi hermano, tomamos nuestras redes y nos
dirigimos al mar, yendo en nuestra compañía Leví el de Alfeo, a quien el
Señor...").
Papiro
Oxirrinco 840.
La hoja contiene en 45 líneas dos
perícopas parciales poco conexas, localizadas en Jerusalén: la conclusión de un
discurso de Jesús a los discípulos, donde previene contra la injusticia, y una
controversia con un sumo sacerdote fariseo en el lugar de las purificaciones
del templo. Se trata (en analogía con Mc 7, Mt 23) de una confrontación de
diferentes ideas sobre la pureza ritual. El sumo sacerdote acusa a Jesús y sus
discípulos de profanar el templo por no haber realizado el ritual
purificatorio. Jesús le pregunta si él mismo está limpio; el fariseo le cuenta
las abluciones y rituales que él practica. Siguen las imprecaciones de Jesús
sobre y todos los obcecados como él, porque olvidan que la pureza exterior
puede ir acompañada de maldades de todo género (Mt 23,27; Mc 7,15). En la
conclusión parece que Jesús hablaba del bautismo con agua viva (Jn 4,10ss;
7,37) como purificación de los pecados.
1.3.4
EVANGELIOS JUDEO-CRISTIANOS
El Evangelio de los Nazarenos:
En la modelación del material narrativo llaman la atención las descripciones
fabulosas y las ampliaciones legendarias (hay una descripción precisa del
vestido de los magos, el hombre de la mano atrofiada es albañil y pide ser
curado para poder seguir ejerciendo su profesión).
El Evangelio de los Ebionitas:
Su doctrina rechaza el nacimiento virginal de Jesús, omite los relatos de
infancia y comienza con la aparición de Juan el Bautista el bautismo de Jesús
que lo constituye en hijo de Dios (Frag 3). Ascesis en la alimentación:
vegetarianos: daban a entender que los personajes del evangelio rechazaban
también la actividad sexual... Los discípulos que preguntan dónde deben
preparar el cordero pascual, reciben una respuesta negativa: “¿Deseo yo acaso
comer carne con vosotros en esta pascua?” (Frag 7). La finalidad de la misión
de Jesús está en contra del templo: “He venido a derogar los sacrificios, y si
no dejáis de sacrificar, la ira no se alejará de vosotros” (Frag 6).
El evangelio de los Hebreos: La aparición del Resucitado a Santiago (Frag 7), participante de la última cena
y, por tanto, discípulo del Jesús terreno, es una leyenda personal urdida en
1Cor 15,7 sobre el hermano del Señor, que pasó a ser el garante principal de la
teología judeo-cristiana. La idea del Espíritu Santo es la de una figura
femenina que tiene un trasfondo de lengua semítica (espíritu es femenino en
lengua hebrea): “De pronto el Espíritu Santo, mi madre, me asió del cabello y
me transportó al gran monte Tabor” (Frag 3). Sabor gnóstico: “no descansará el
que busca hasta que encuentra; el que ha encontrado se asombrará, el que se
asombra alcanzará el reinado; y el que alcanza el reinado descansará (Fragm 4b;
cf. EvT 2).
Ya podemos
ir sacando alguna conclusión de estos
escritos. En primer lugar notamos que no aparece una continuidad con la
idea de Mesías que se describía en los apócrifos paralelos al Primer
Testamento, sino más bien una dependencia de los textos canónicos del Segundo
Testamento.
Si bien es
cierto, algunos son más cercanos a los libros del Nuevo Testamento en cuanto
presentan una imagen positiva de Jesús, otros se alejan totalmente al contener
elementos mítico-gnósticos.
Aunque se
les llama evangelios, no hay un plan definido que abarque toda la vida de
Jesús, sino que se limitan a algunos aspectos de su ministerio.
2- EL MESIANISMO A LA LUZ DEL CANON BÍBLICO
Aquí nos
preguntamos qué tipo de mesianismo se esperaba a la luz del Primer Testamento y
su relación con el Segundo Testamento.
Cuando uno
comienza a leer el evangelio de Marcos con lo primero que se encuentra es con
la presentación del título y el objetivo de la obra: “el comienzo de la
Buena Noticia de Jesús Cristo- Hijo de Dios”. La manera de desarrollar esta temática acerca
de la identidad de Jesús es por medio de la pregunta fundamental: ¿Quién es
Éste?
Es la
pregunta que se hace la gente reunida en la Sinagoga de Cafarnaúm (1,27: qué es esto: una doctrina nueva expuesta con autoridad).
Más adelante sus mismos discípulos se preguntan: “¿Quién es este que hasta el
viento y el mar le obedecen?” (4,41). El Rey Herodes Antipas, se pregunta por
Jesús y permanece confundido por la figura de Juan el Bautista (6,14-17).
En la mitad
del evangelio, Marcos pone la pregunta fundamental en boca de Jesús. Él
pregunta a sus discípulos por su identidad: “¿Quién dice la gente que soy yo?”.
E inmediatamente, quiere saber lo que ellos piensan: ¿Quién dicen ustedes que
yo soy? Pedro contesta tú eres el Mesías. Recibiendo inmediatamente la orden de
no comunicar a nadie su identidad hasta que no fuera aclarada por Él mismo con
los anuncios de la pasión muerte y resurrección.
Aquí
aparece una idea fundamental del Primer Testamento, la del siervo sufriente de
Isaías (cf los cánticos: 42,1-4; 49,1-7; 50,4-9 y
52,13-53,12).
Continuando
con el tema de la identidad de Jesús en Marcos, notamos que mientras los
personajes humanos se preguntan por la identidad de Jesús, no ocurre lo mismo
con aquéllos que pertenecen al más allá. El padre celestial dos veces revela que Jesús es su hijo amado (1,11;
9,7). Los demonios dicen saber quién es Jesús, el santo de Dios (1,24; 3,11; Hch
3,14) y Jesús les mandaba que no dijeran nada de él (3,11). Aquí hay claramente
una identidad divina de la persona de Jesús.
Solamente
un hombre lo proclama como Hijo de Dios, pero después de su muerte, se trata de un extranjero: el
centurión romano. En el plan de la obra marcana parece entonces que no se
entiende la figura de Jesús. Los discípulos no logran entender quién es Jesús,
sino hasta después de su resurrección, pues en vida lo abandonaron (14,50),
Pedro lo negó (14,66-72) y para el colmo Judas que era uno de los doce, lo
entregó (3,19; 14,45).
Se
presentan entonces muchas vicisitudes en torno a la vida de Jesús, los otros
evangelios sinópticos tratan de presentar a Jesús, cada uno a su manera con
profundas intenciones teológicas. Enraízan la vida de Jesús desde su infancia
(Lc-Mt), y la presentan genealógicamente bien sea hasta Abraham (Mt) o hasta
Adán (Lc). Dando una perfecta idea de continuidad con el Primer Testamento.
El
evangelio de Lucas presenta a Jesús como el salvador ungido por el Espíritu
Santo que en nombre de Dios acoge a los débiles y alejados y les anuncia la
salvación. Así lo expresa la perícopa de Nazaret puesta al comienzo de su
actividad (Lc 4,16-30), con las citas programáticas de Is 61,1s; 58,6. Jesús
presta mucha atención a los pobres (14,12-14; 16,19-31), a los recaudadores
(18,9-14; 19,1-10) y a los pecadores (5,1-11; 7,36-50; 15,11-32), a las mujeres
(7,11-17; 8,2ss; 7,36-50) y a los samaritanos (9,52-56; 10,29-37; 17,11-19). Mc
también inicia su evangelio citando la alegría de la buena noticia por parte
del mensajero que prepara los caminos del Señor (Mc 1,2-3; Is 40,2ss).
Mateo
destaca la grandeza de Jesús mucho más que Marcos. Presenta su vida como
plenitud de la ley y los profetas (Expresión utilizada para referirse a todo el
Primer Testamento 5,17). Jesús observa
la Torá en su conducta (3,15; 12,1-14), sobre todo la doctrina de Jesús es cumplimiento
de
la Torá,
es decir, su interpretación auténtica. Por este motivo Mateo presenta a Jesús
primariamente como maestro que enseña la voluntad de Dios en algunos discursos
menores y especialmente en los cinco discursos mayores. El resucitado mismo
hace constar en la apremiante conclusión del evangelio que son los preceptos
recogidos en el Evangelio de Mateo los que han de ser enseñados en el mundo
entero por los misioneros y deben ser observados en la vida de la comunidad (Mt
28,20; 7, 21.24-27).
San Jn va
aún más allá diciendo que el Verbo que preexistía con Dios es el que se hace
carne (1,14). Se trata de una figura más estilizada de Jesús sobre la base de
unas premisas teológicas, en comparación con los otros evangelios: Jesús habla
y actúa como el Revelador que es consciente de su preexistencia (Jn 8,58), pero
que sólo puede ser conocido y evocado como tal después de pascua y por obra del
Espíritu Santo; y esto lo sabe el autor (2,22; 7,39; 12,16; 13,7).
Y qué decir
de la presentación que hace el libro del Apocalipsis de Jesús; en primer lugar
está sobre la línea Veterotestamentaria con una innumerable cantidad de citas implícitas
por el autor, pero sigue los modelos ampliados y aplicados de los Apocalipsis
de Daniel, Ezequiel e Isaías, presentes como dije antes en el Primer
Testamento. Aquí en el libro del Apocalipsis Jesús es el Alfa y
la Omega- el
Principio y el Fin, se le dice a la
Iglesia de Esmirna (2,8). Él es el Amén,
el testigo fiel y veraz. En definitiva la Biblia concluye
con una profunda esperanza en el retorno de Jesús. “Sí, vengo pronto, Amén. Ven
Señor Jesús”.
De esta
manera nos encontramos proclamando de Jesús que ya vino y esperándolo de nuevo.
Es más nos ponemos en la misma línea del Judaísmo, para compartir la esperanza
del Mesías.
Con
respecto a las distintas concepciones que había en el judaísmo del tiempo en
que apareció Jesús podemos decir que cuando apareció Jesús comenzaron a
reconocerse o a descubrirse en Él las diversas características de un enviado de
Dios: fue reconocido como profeta (Jn 9,17 incluso el mismo Jesús se proclamó
así mismo como profeta con su dicho en la su patria Lc 4,24), un gran profeta
(Lc 7,16), e incluso el profeta (Jn 6,14). También fue reconocido como rey (Mt
21,9), el rey que viene en nombre del Señor (Lc 19,38), el rey de Israel (Jn
12,13).
Lo que no
podían era reconocerlo como sacerdote, pues Jesús no pertenecía a la tribu de Leví,
a la casta sacerdotal descendiente de Aarón, Jesús era de la tribu de Judá, por
tal motivo esta característica era difícil de atribuir a Jesús. Solamente más
tarde por el año 80 apareció un personaje en la ciudad de Roma, muy probablemente
Apolo, que escribe a los Hebreos, donde reflexiona sobre el sacerdocio de
Jesús, y para justificar el por qué los cristianos no tenían que ofrecer
sacrificios al modo judío entronca el sacerdocio de Jesús con el de
Melquisedec, siguiendo el salmo 110,4: “Tú eres sacerdote para siempre, según
el rito de Melquisedec”. Esta manera de concebir el sacerdocio de Jesús lo
fundamentó en la página del Génesis en el capítulo 14, cuando Melquisedec le
ofrece pan y vino a Abraham y su ejército, que venían extenuados de la guerra
para liberar a su pariente Lot. Igualmente aquí vemos el afán por continuar las
ideas teológicas del Primer Testamento.
Cuando
leemos el Segundo Testamento nos encontramos con innumerables citaciones del
Primer Testamento. Las biblias traen algunas al margen, pero no pueden ponerlas
todas, sería imposible. Este es un indicio de la continuidad estrecha entre los
dos testamentos. Aquí podemos hacer referencia solamente a algunos textos que
nos orientan en nuestro tema sobre el Jesús bíblico.
Is 7,14: Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He
aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por
nombre Emmanuel”. Mt 1,23:
le pondrán por nombre Emmanuel: Dios con nosotros. Mt 28,20: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del
mundo”.
Miq 5:1 Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las
familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y
cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño. Mt 2,5-6: “Nacerá en Belén…”.
Las palabras de Jesús en la cruz, se referían al Salmo 22: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?”. Mc
15,33 y paralelos.
Mal 3:22-24 Acordaos de la Ley de Moisés, mi siervo, a quien yo prescribí en el Horeb
preceptos y normas para todo Israel. 23He aquí que yo os envío al
profeta Elías antes que llegue el Día de Yahveh, grande y terrible. 24El
hará volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a
los padres; no sea que venga yo a herir la tierra de anatema.
(cf. Lc
7,24-28; Mt 11,14), “Mt 11:14-15 Y, si
queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos, que
oiga”.
Esperaban
también un profeta semejante a Moisés (Dt 18,18-19): Cf: Mc 8,27: “Unos dicen
que un profeta”. Jn 1,19-24: se le pregunta a Juan el Bautista, si él es el profeta que ha de venir.
La voz del
Padre en la transfiguración habla para corregir estas interpretaciones: Jesús
no es ni Elías, ni Moisés, ni siquiera el profeta, sino su Hijo Amado. La gente
estaba equivocada en que Moisés y Elías eran Mesías. No es a la manera de los
hombres, sino a la manera de Dios.
Con
respecto a su pasión en san Juan se dice: “Así
como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así será levantado el Hijo del
Hombre” (Jn 3,14; Nm 21,9). Sería importante ver también los textos de la
liturgia de Cuaresma y Adviento que logran empatar los dos testamentos.
La carta a
los Hebreos nos dice: Muchas veces
y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los
Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien
instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos (1,1). El libro
del Apocalipsis nos muestra una imagen elevada y esperanzadora de la persona de
Jesús, Él es el Alfa y la
Omega, el Amén, el Lucero de la mañana,
etc. y termina invocándolo: “Ven Señor Jesús (22,20).
Admitimos
que los textos neotestamentarios que hemos visto en este segundo punto son
redactados y escritos después del año 70. Podemos decir también que se nota
entre ellos un afán por presentar la figura de Jesús, tendríamos que
preguntarnos ahora por los textos anteriores al año 70, que nos aproximan más a
lo que comúnmente denominamos Jesús Histórico. ¿Qué concepto bíblico aparece de
Jesús entre los años 30-60 después de Cristo? Habría que pensar en los textos
paulinos. Para lo cual hay que recordar que Jesús murió y resucitó,
tal como él mismo lo había anunciado en los relatos que se refieren a la pasión.
Entonces
los escritos paulinos ponen el énfasis en la parte kerigmática de muerte y
resurrección de Jesús y no se interesan por
el Jesús histórico, en efecto, no obstante las cartas de Pablo sean más
antiguas que los evangelios sinópticos, éstos aparecen más próximos a la
realidad del Jesús histórico; ante todo, porque contienen numerosas tradiciones
sueltas que son anteriores a las cartas paulinas; pero sobre todo porque están
exentas de la tendencia paulina a ver en Jesús un ser mítico pre-existente.
3- INVESTIGACIONES ACTUALES SOBRE JESÚS
El estudio
sobre la vida de Jesús desde el punto de vista histórico tiene una buena
trayectoria en la investigación de los dos últimos siglos. Los autores suelen
hacer una clasificación de tres períodos: la “Antigua Búsqueda” (Old Quest),
que comprende desde el siglo XVIII hasta 1950; la “Nueva Búsqueda (New Quest),
desde 1950 hasta 1980 y finalmente
la
Tercera Búsqueda (Third Quest), desde 1980 hasta nuestros días. Aquí es imposible hacer un
recorrido histórico en profundidad, solamente me limitaré a las investigaciones
actuales, que se enmarcan dentro de la tercer búsqueda (Third Quest).
3.1 TRES ETAPAS EN
LA BÚSQUEDA DEL JESÚS HISTÓRICO
La primera etapa de la búsqueda inició con
la ilustración del s. XVIII que sometió todas las disciplinas al análisis
racional, incluso la religión, y por su puesto la
Sagrada Escritura,
en particular los evangelios.
Proliferan las obras de Jesús que, según sus autores, tratan de rescatarlo de
la prisión en que lo había encerrado la dogmática eclesiástica.
Pero al no poder tocar fondo en la investigación se llega a un escepticismo tal
que en 1922 Bultmann afirma que los evangelios fueron creados por las
comunidades cristianas y que no dan ninguna información acerca de Jesús, por
tanto, se pierde su valor histórico. Pero eso no importa, porque la fe es una
opción ante el Cristo de la predicación, al Jesús kerigmático, por tanto, lo
que importa es el Cristo de la fe y no el Jesús de la historia.
La Nueva Investigación-New Quest: El
escepticismo en que se cayó con Bultmann duró hasta 1950, en una reunión que
solían hacer sus discípulos, en 1954 uno de ellos, Käsemann dice que por medio
de los evangelios se puede saber, aunque sea poco, del Jesús de la historia y
que desde el punto de vista teológico no nos podemos desinteresar de Él, porque
nuestra fe tendrá que tener un fundamento fuera de la persona: el extra-nos de
la salvación. Con este período se llega
a unas conclusiones importantes:
-Es
imposible, y además innecesario, hacer una biografía de Jesús, en el sentido
moderno de
la
Palabra.
-Los
evangelios son las únicas fuentes de acceso a Jesús y en ellos están unidos
acontecimiento histórico y sentido de la cruz de Pascua. El Jesús histórico no
es separable del Cristo de la fe y el único camino de acceso son los
evangelios, y en ellos, es imposible separa acontecimiento e interpretación,
historia y fe.
-Hay una
continuidad histórica y teológica entre el Jesús histórico y el Cristo de la
fe.
-Al origen
de toda la tradición primitiva está Jesús.
-No hay
cristología sin un conocimiento de la persona y obra de Jesús y este
conocimiento es posible y realizable.
-Se busca
no una mera información sobre Jesús, sino su significación existencial para la
comprensión del misterio humano.
La tercera investigación Third Quest comienza
desde 1980 con nuevas características:
§ Un mayor conocimiento del judaísmo,
especialmente con el descubrimiento de los manuscritos de Qumrán. Ya están prácticamente publicados y se cae en la cuenta de
que el judaísmo de la época de Jesús es enormemente plural, que no es un bloque
monolítico sino que hay una gran diversidad interna.
§ Hay un mayor conocimiento, y
también una mayor valoración, de la literatura
apócrifa, especialmente se le da importancia al evangelio de Pedro, que es
un evangelio de la pasión; y al evangelio de Tomás que es un evangelio gnóstico.
§ Los descubrimientos de Nag Hammadi
(1945), en el desierto de Egipto, escritos en lengua copta; muchos de ellos son
traducciones de escritos anteriores al siglo IV. Allí se encontró el evangelio
de Tomás completo, porque antes ya se conocía fragmentariamente.
§ Las excavaciones arqueológicas en
Palestina, eran más tenidas en cuenta por quienes estudiaban el Primer
Testamento y no tanto por los autores que estudiaban el Segundo Testamento.
§ Otro factor que ha influido es la
utilización de las ciencias sociales, especialmente la antropología cultural.
§ Los aportes de autores judíos y en
general el diálogo con el judaísmo. El diálogo con el judaísmo es una
característica de la teología católica y protestante de nuestros días; en gran
medida por los acontecimientos del holocausto. Se trata de poder situar a Jesús
dentro del judaísmo de su tiempo, porque Jesús fue un judío y además un judío
fiel hasta el final de sus días.
§ Todos estos avances coinciden con
el desplazamiento de la investigación bíblica desde la Europa Central hasta Norte América, cuyas universidades se han convertido hoy en el hogar de
la investigación sobre el Jesús histórico.
El Jesus
Seminar y en general las investigaciones actuales sobre el Jesús histórico, en
esta tercera búsqueda, han tenido mucha resonancia mediática, han llegado hasta
la opinión pública, por todos los medios: prensa y televisión, cine, etc. y por
su puesto que han publicado innumerables libros.
En otras palabras, la investigación traspasó los círculos confesionales y
académicos.
También hay
que decir que en esto de la tercera búsqueda los autores son enormemente
plurales; y desde el punto de vista doctrinal o teórico no se podrían encuadrar
a todos dentro de unas mismas características, sin embargo, se hace un intento.
3.2 NUEVAS IMÁGENES DEL JESÚS HISTÓRICO
3.2.1 Jesús como Maestro de Sabiduría
Es una de
las líneas del Jesus Seminar, especialmente con la obra de J.D. Crossan, Jesús, vida de un campesino judío. En
esta visión, Jesús es un campesino galileo, que vivió en una situación tensa,
motivada por el proceso de helenización a que estaba sometida entonces
Palestina. Con sus agudas e ingeniosas máximas de sabiduría y con su
comportamiento provocativo quiso transmitir un mensaje social innovador que
acabara con las estructuras patriarcales y de aquella sociedad. Sus enseñanzas
no eran apocalípticas, sino que reflejaba una sabiduría de carácter universal
basada en la experiencia de la vida y de la naturaleza.
Era
entonces, un sabio itinerante, muy parecido a los filósofos cínicos que por
entonces recorrían las ciudades del Imperio.
Estos filósofos tenían un carácter contracultural, denunciaban el lujo y el
ansia de poder de la civilización de aquel tiempo. Entonces Jesús actuaba con
mucha libertad y nunca tuvo intención de reunir a un grupo de discípulos. Al
final de su vida subió a Jerusalén y allí murió abandonado por todos. Sus
discípulos, sin embargo, interpretaron su muerte a la luz de las profecías del
Primer Testamento y crearon el relato de la pasión y la leyenda de la
resurrección.
Las fuentes
que utilizan los que van por esa línea, son principalmente el evangelio de
Tomás y la fuente Q. Estos documentos como hemos visto no encontraron puesto en
el Cánon de la Iglesia primitiva, por tanto, aunque esta posición parezca atractiva, no es
representativa de la investigación de los últimos años, sobre todo por la
ruptura que establece entre Jesús y el judaísmo de su tiempo.
Al quitarle el carácter escatológico al evangelio, convierten a Jesús en un
hippie californiano (expresión de Theissen).
3.2.2 Jesús como Profeta Escatológico
Su
representante es E.P. Sanders, Jesús y el
Judaísmo (2005). Quiere explicar históricamente dos hechos fundamentales:
la crucifixión de Jesús y el nacimiento de un movimiento judío que revindicaba
su herencia. Parte del análisis del relato de la expulsión de los mercaderes
del templo (Mc 11,15-19), porque lo lee en perspectiva escatológica. Una
destrucción simbólica del templo anunciaba la restauración escatológica del
pueblo de Dios. Jesús fue un profeta judío, profundamente insertado en las
tradiciones de Israel, que anunció la restauración del pueblo santo y expresó
simbólicamente esta restauración en el gesto del templo.
Con su
predicación y su actuación, Jesús desencadenó un conflicto en el interior del
judaísmo que le costó la vida. Sus discípulos continuaron después de su muerte
su predicación escatológica, pero poco a poco fueron orientando su anuncio
hacia la misma figura de Jesús, que acabó convirtiéndose en el contenido
central de ese anuncio. Sanders desliga su investigación del contexto social y
político de Palestina para situar a Jesús en el contexto de los movimientos
judíos de su tiempo.
3.2.3 Jesús como carismático espiritual
Sus
representantes, el autor Judío G. VERMES, Jesús
el judío (1997), J. D. DUNN, Jesús y
el Espíritu. Un estudio de la experiencia religiosa y carismática de Jesús y de
los primeros cristianos, tal como aparece en el Nuevo Testamento (1981), M.
J. BORG, Jesus. A New Vision… (1987).
Se da mucha
importancia a la experiencia religiosa de Jesús para interpretar su historia.
Dice BORG: “Desde una perspectiva histórica, Jesús era una persona llena del
Espíritu en la corriente carismática del judaísmo” (p. 25). El mensaje de Jesús,
como el de estos carismáticos, no poseía tintes escatológicos, sino que estaba
centrado en la experiencia de Dios, un Dios cercano a su pueblo, que manifestaba
su solicitud a través de los milagros de estos hombres santos. En esta visión
de Jesús los dichos apocalípticos son eliminados o transferidos a la época
post-pascual. Santiago Guijarro, dice que la imagen de Jesús que emerge del
libro de Borg es la de un personaje “políticamente correcto” desde el punto de
vista de la cultura americana. Por tal razón quiere evitar el sonrojo que
provoca su mensaje apocalíptico.
3.2.4 Jesús como reformador social
Representantes: R. HORSLEY, Jesús y el imperio (colección Ágora); G.
THEISSEN, El Jesús histórico (trabajo
con A. MERZ); B. J. MALINA, El mundo
social de los evangelios. La antropología cultural mediterránea y el Nuevo
Testamento (2002).
Consideran
que Jesús con su predicación del reino de Dios desencadenó un auténtico
movimiento campesino de masas, que Él se convirtió en portavoz de unos sectores
campesinos que estaban pasando por dificultades de carácter económico; puesto
que les tocaba soportar la opresión romana y los conflictos que la urbanización
había introducido en Palestina, etc.
Horsley
insiste en el protagonismo de las comunidades campesinas. Jesús quiso promover
a través de ellas una ética radical basada en el amor a los enemigos, el perdón
de las deudas y la supresión de las estructuras patriarcales. Sus enseñanzas
trataban de producir una revolución desde abajo, cuyo objetivo era la
transformación de las estructuras sociales. Theissen corrobora esto y dice que
por tal motivo los discípulos llevaban un estilo de vida caracterizado por la renuncia
a la familia, a las posesiones e incluso a la autodefensa. Estos carismáticos
itinerantes recibían apoyo de otros discípulos sedentarios que apoyaban el
movimiento con su hospitalidad y sus bienes.
Esta visión
tiene el valor de enraizar a Jesús en su ambiente socio-cultural y político de
la época, pero también se presenta como una visión parcial, que debería
complementarse teniendo en cuenta otros aspectos, como la experiencia religiosa
de Jesús, que no pueden explicarse fácilmente recurriendo sólo a categorías
sociales.
3.2.5 Jesús un Judío Marginal
Su
representante es sin duda J. P. MEIER, Un
judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico (en 5 tomos, desde 1997 y
falta el último). Se imagina una reunión académica entre cuatro estudiosos: un católico,
un judío, un protestante y un no creyente, sometidos a un régimen dietético,
hasta que se pongan de acuerdo sobre la historicidad de las palabras y acciones
de Jesús.
El Jesús de
MEIER es ante todo un judío marginal. De hecho, lo fue para el mundo
helenístico-romano; sus contemporáneos lo arrojaron a los márgenes de la
sociedad; también lo fue por su opción, pues con su estilo de vida itinerante y
desprendida se colocó a sí mismo en una situación marginal; y lo fue,
finalmente por su enseñanza, que no seguía los cánones del judaísmo de su
tiempo. Su vida, su forma de actuar, y su predicación, le hicieron extraño,
peligroso y sospechoso para todos. Su estudio tiene en cuenta las fuentes
canónicas y es una obra colosal, que sirve de base para quien quiera acercarse
al estudio del Jesús histórico.
Las
diversas imágenes de Jesús vuelven a transparentan las distintas visiones de
sus autores, como decía SCHWEIZER. Se tendrán que seguir analizando las fuentes
que hablan sobre Jesús, pero nos hemos dado cuenta que las fuentes son en todo
caso cristianas, que aquéllas no cristianas apenas aportan elementos nuevos a
lo que ya sabemos por las fuentes cristianas.
La
utilización de los apócrifos como fuente para reconstruir la vida de Jesús, es
como hemos visto, un asunto discutido aún hoy. Por ejemplo, Crossan y el
conjunto de investigadores del Jesus Seminar, les da mucha importancia,
mientras que Meier duda seriamente de su utilidad. Por otra parte hay que tener
en cuenta que el documento Q es un fuente hipotética que aún sigue en
discusión.
La
principal información sobre Jesús la encontramos en las diversas tradiciones
orales que fueron recogidas en los evangelios: dichos, parábolas, milagros,
etc. y la clave para una adecuada reconstrucción de la vida de Jesús, está en
determinar cuáles de estas tradiciones han conservado fielmente lo que sucedió.
CONCLUSIÓN
Hemos hecho
un recorrido pasando por tres puntos que nos han permitido ver mejor la figura
de Jesús. Es probable que ahora poseamos una visión más clara, frente a tantas
propuestas que surgen hoy como sensacionalistas y que pretenden incluso hasta
confundir a las personas. Haciendo un resumen de todo lo expuesto podemos decir
lo siguiente. Somos herederos felices de una tradición bien fundamentada, de
una comunidad primitiva que se ha preocupado desde los inicios por
transmitirnos su experiencia de fe, en el modo más original, como ellos la
pudieron vivir, después de haber tenido una experiencia con Jesús de Nazaret,
muerto y resucitado. Esta herencia ha sido cuidada y reinterpretada por el
Magisterio de la Iglesia,
hasta nuestros días, de una manera cuidadosa y transparente.
No podemos
desligar a Jesús de su contexto, pero tampoco hacerlo depender todo de éste.
Porque toda persona aunque esté enraizada en un pueblo, en una cultura y sea
hijo de unas circunstancias, tiene algo de característico; lo cual no quiere
decir que sea algo único de él. Pero hay que valorar el esfuerzo de la
investigación actual por volver a Jesús y a sus raíces judías.
Hay dos
cosas que tenemos que tener muy claras: la
primera es que en nombre de Jesús continúo un movimiento que reivindicó su
nombre, cosa que no sucedió con otros profetas o mártires. La segunda es
preguntarnos por qué a Jesús lo pusieron en una cruz tan pronto. Esto quiere
decir que había algo en la vida de Jesús que explica la conflictividad tan
aguda que provocó frente a las autoridades para que lo eliminaran tan rápido y
tan violentamente.
Resumiendo
un poco la investigación actual podríamos decir que los resultados que arrojan
son probables, parciales y cerrados. Probables, porque la historia no es una ciencia exacta. Parciales, porque nuestras fuentes son parciales y hay muchos
aspectos sobre los cuales no poseemos información y esto es sumamente
importante porque continuamente aparecen reconstrucciones imaginarias sobre la
vida de Jesús que no tienen ningún fundamento y que se convierten en best
seller, que son fábulas o cuentos reforzados, pero que alguien se los cree. Cerrados, porque todo investigador está
condicionado por su cultura, su tiempo, su temperamento, adopta su punto de
vista que, desde luego, es diferente al de otro investigador.
Otra característica de la investigación actual, es
que se tiene en cuenta de la importancia del contexto, es decir, aunque no tengamos más datos sobre Jesús, lo
que si obtenemos son más datos sobre el contexto en que vivió Jesús, y esta es
una grande aportación para la investigación de los últimos cuarenta años. El
conocimiento del Judaísmo ha avanzado extraordinariamente, hemos tenido acceso
a fuentes que antes se desconocían, las excavaciones arqueológicas también han
proporcionado numerosa información que afecta al Segundo Testamento, etc. Los
datos pueden ser los mismos, pero como el contexto lo conocemos mejor, esos
datos los podemos comprender también mejor; los podemos ver con una luz que
antes no poseíamos; y además también,
conocemos mejor el contexto de las comunidades cristianas primitivas.
Flavio
Josefo hacia 93 d.C.
Tiene sobre todo dos citas, siendo la fundamental el llamado testimonium
Flavianum, que aparece en sus Antigüedades Judaicas 18, 3, 3. Ha
habido siempre mucho debate sobre este texto y se admite hoy en día que tiene
algunas interpolaciones, pero sobre la base de un párrafo escrito sin duda por
él. Pongo aquí entre llaves los párrafos que se acepta que pueden estar
interpolados, para que se vea que no afectan al núcleo del testimonio
histórico:
a) "Por aquella época apareció Jesús, {" hombre sabio, si es
que se le puede llamar hombre, fue autor de obras maravillosas, maestro para
quienes reciben con gusto la verdad."}. Atrajo a sí muchos judíos y
también muchos gentiles. {"Éste era el Cristo (el Mesías)".} Habiendo
sido denunciado por los primados del pueblo, Pilato lo condenó al suplicio de
la cruz; pero los que antes le habían amado le permanecieron fieles en el amor.
{"Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los
divinos profetas que habían predicho de El ésta y otras mil cosas maravillosas".}
De él tomaron su nombre los cristianos, cuya tribu perdura hasta el día de
hoy".
Según esto, el texto original de Josefo, perfectamente asumible y comparable
con su estilo y vocabulario habituales, quitándole las supuestas
interpolaciones, sería:
"POR AQUELLA ÉPOCA APARECIÓ JESÚS. ATRAJO A SÍ MUCHOS JUDÍOS Y TAMBIÉN
MUCHOS GENTILES. HABIENDO SIDO DENUNCIADO POR LOS PRIMADOS DEL PUEBLO, PILATO
LO CONDENÓ AL SUPLICIO DE LA
CRUZ; PERO LOS QUE ANTES LE HABÍAN
AMADO LE PERMANECIERON FIELES EN EL AMOR. DE ÉL TOMARON SU NOMBRE LOS
CRISTIANOS, CUYA TRIBU PERDURA HASTA EL DÍA DE HOY".
Este texto de Josefo, un punto clave para la defensa de la existencia de Jesús
y por tanto también muy atacado desde la parte contraria, lo que ha producido
una espectacular literatura y polémica a lo largo de siglos, vino a afianzarse
definitivamente cuando en 1971 se publicó un manuscrito árabe del siglo X, en
el que se recogía una referencia directa a Josefo por parte de Agapio, obispo
de Hierápolis, en su Historia Universal, que tiene delante la obra en
cuestión y dice:
"Josefo refiere que por aquel tiempo existió un hombre sabio que se
llamaba Jesús. Su conducta era buena y era famoso por su virtud. Y muchos de
entre los hebreos y de otras naciones se hicieron discípulos suyos. Pilato lo
condenó a ser crucificado y a morir. Pero los que se habían hecho discípulos
suyos no abandonaron su discipulado. Ellos contaron que se les había aparecido
tres días después de su crucifixión y que estaba vivo; quizás, por esto, era el
Mesías, del que los profetas contaron maravillas."
Como el primer códice que conservamos de las Antigüedades Judaicas de
Josefo, el Ambrosiano, es del siglo XI, es evidente que el supuesto texto
original sin interpolaciones coincide con lo copiado por los árabes un siglo antes.
Además demuestra que el último párrafo en realidad no era interpolado (aunque
lo he dejado así en la primera cita porque es lo que la doctrina decía antes).
b) El otro texto importante de Josefo, datable en 62-63 d.C., es Ant.
Jud. XX, 9, 1, y dice: "...entre tanto subió al pontificado, según
dijimos, Anás, el más joven, de índole feroz y extremadamente audaz...Dado su
carácter, pensando que había llegado el momento oportuno...., convocó el
consejo de jueces y, HACIENDO PRESENTAR A JUICIO A UN PARIENTE DEL QUE LLAMABAN
CRISTO, POR NOMBRE SANTIAGO, y algunos otros con él, habiéndolos acusado de
reos violadores de la ley, los condenó a ser apedreados"
8) El Talmud hebreo: Contiene siete u ocho menciones de Jesús,
lógicamente todas calumniosas, pero que son útiles para probar la existencia
histórica del personaje. Pongo sólo dos ejemplos:
a) "EN
LA
VÍSPERA DE LA FIESTA DE LA PASCUA
SE COLGÓ A JESÚS. Cuarenta días
antes, el heraldo había proclamado: `Es conducido fuera para ser lapidado, por
haber practicado la magia y haber seducido a Israel y haberlo hecho apostatar.
El que tenga algo que decir en su defensa, que venga y lo diga´. Como nadie se
presentó para defenderlo, se lo colgó la víspera de la fiesta de pascua" (Sanhedrin 43a)
b) "JESÚS, EL GALILEO, SUSCITÓ UNA SECTA IMPÍA Y ENEMIGA DE
LA LEY. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la
noche. y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los
cielos". (Trifón, Diálogo de Justino, siglo II).