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REVISTA SEMINARIUM BOGOTENSE Nº 1 - 2002
EDITORIAL
Temas para la catequesis

No habían pasado cincuenta años de la fundación de Santafé en el Nuevo Reino de Granada, cuando el Arzobispo Luis Zapata de Cárdenas, recién  llegado  a esta ciudad como segundo Arzobispo y preocupado por responder a las exigencias del Concilio de Trento que pedía expresamente que todas las catedrales metropolitanas e iglesias mayores tuvieran un colegio para formar los ministros de Dios, y queriendo consolidar la diócesis naciente, con espíritu visionario, funda, en 1581, el primer seminario conciliar de la Nueva Granada y también, primer seminario conciliar de América, para formar su propio clero nativo. Por ser un seminario incipiente, ante las primeras exigencias,  los 15 o 16 alumnos abandonan el seminario en 1586 y queda clausurado.

Después de él, para los arzobispos de Bogotá, la formación del clero ha sido objeto de su mira.

El siguiente Arzobispo, Bartolomé Lobo Guerrero, decide reabrir el seminario en 1605 y encomendarlo al cuidado de la Compañía de Jesús, con el nombre de Colegio Seminario de San Bartolomé. Allí se fueron formando no sólo sacerdotes sino dignos personajes de la nación.

Particularmente difícil fue para la Iglesia el final del siglo XVIII por la expulsión de los jesuitas  los dominios españoles, el enciclopedismo rampante, la revolución francesa, el despotismo ilustrado en la Europa Central y las luchas  independentistas que en toda América  empezaron a surgir. El seminario se cierra en 1797 y sólo después de la campaña libertadora, en la cual jugó un papel importante el clero secular, por ser nativo y estar bien formado, vuelve a abrirse como Colegio de Ordenandos de San José, en 1823, con el anhelo de responder a la situación que vivía el país al ser República; será el Arzobispo Manuel José Mosquera  quien logre darle una nueva y definitiva configuración en 1840 con el nombre de Seminario Conciliar de San José.

Al comenzar este nuevo siglo, el actual Arzobispo de Bogotá, Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, consciente de los retos que el mundo de hoy nos plantea a los creyentes, en esta megápolis, que es Bogotá, a la cual confluyen, de todos los rincones del país, colombianos deseosos algunos de salvar su vida o en busca de mejores condiciones de vida otros o por razones de diversa índole muchos, ha querido que el Seminario Mayor de Bogotá siga formando  y preparando convenientemente a los futuros pastores del pueblo de Dios en medio de una cultura cambiante.

Proyectar el Seminario para que en lo académico se convierta en facultades de Teología y de Filosofía, es brindar a la Arquidiócesis un instrumento que incentivará, aún más, el anhelo de una sólida preparación intelectual, que convierta a los presbíteros en reconocidos interlocutores de la ciudad, en búsqueda de respuestas audaces dentro de la difícil tarea de evangelizar la cultura, de propiciar cambios sociales hondos a la luz del evangelio, de crear una comunidad creyente que testimonie a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, y anuncie la misericordia, el perdón, la reconciliación y la justicia que nos conduzcan a la paz.

Durante los años anteriores, el Seminario tuvo la revista Ensayos, como órgano de expresión del pensamiento tanto de seminaristas como de sacerdotes. Dentro de esta misma línea, hemos querido dar continuidad a este esfuerzo y, pensando en el futuro, hemos creado la Revista SEMINARIUM BOGOTENSE, que nos complace presentar a todos, como un instrumento más en el compromiso de la formación. Pido al Espíritu de Sabiduría que nos ilumine para poder expresar a través de ella, con claridad y convicción, el fruto del trabajo de reflexión y de investigación que vayamos haciendo y sea un aporte más en el caleidoscopio de aproximación a la Verdad.

José Roberto Ospina Leongómez Pbro.
Rector

Diseño-Construcción

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