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Una revolución sin armas es buscar un camino pacífico
hacia la paz
Bienaventurados
los que trabajan por la paz,
por que ellos serán
llamados hijos de Dios ( San Mateo 5:9)
Cada momento
nos estamos preguntando y vivimos con la expectativa sobre qué rumbos
debe tomar el país en los próximos cuatro años en el plano de la
paz especialmente: unos piensan que habrá más guerra con los grupos
alzados en armas, otros auguran un cambio y a la gran mayoría nos
llena la indiferencia.
Los medios de
comunicación, por ejemplo, nos ofrecen cada día en sus noticieros
más problemas, más guerras, éxodo de campesinos a las grandes ciudades,
economía aplastada, peleas de los famosos y tantos problemas que
nos llenan día y noche como el alimento diario que llega constantemente
a nuestros hogares, permitiéndonos ver a un país que nunca podrá
conocer el sueño de la paz que tantos colombianos anhelamos. Y podríamos
seguir nombrando los miles de problemas que acarrean cada día a
nuestra doliente nación
Frente a esta
cultura que estamos viviendo ¿Cuál debe ser la respuesta del cristiano
ante las situaciones que se presentan actualmente en nuestro país?¿qué
rumbos o qué luces debe mostrar cada uno de nosotros, desde nuestra
situación, (laico o ministro ordenado), para contribuir a una transformación
eficaz donde cada colombiano se sienta orgulloso de su patria?
Cada día nosotros
nos estamos amedrentando por culpa de los violentos y tomamos una
conducta indiferente, con el fin de que las soluciones las encuentran
en un gobierno milagroso. Por esto, Colombiano, lo invito a que
nos despertemos: es hora de hacer algo por esta patria herida, es
hora del cambio donde no es el deber de unas pocas personas de opinar
lo que está sucediendo en nuestra patria, sino que ahora nuestro
deber está en que cada uno explote sus capacidades de luchar
para que este país; que nos sintamos orgullosos de haber nacido
en una Colombia que pelea hasta las últimas consecuencias por estar
buscando valores de libertad y de orden, como el emblema
que se distiende en el imponente escudo nacional y que lastimosamente
los hemos olvidado. Es la hora de recuperarlos y empezarlos a luchar.
Trabajar por la paz... ¿y cómo? Nosotros pensamos
que la paz es la ausencia de guerra, otros piensan que la paz se
reduce a una firma de no agresión entre determinados grupos,
etc. no se debe reducir únicamente a esto. Por esto, en este espacio
veo que trabajar por la paz implica un compromiso coherente de todos:
nuestra fe cristiana os exige un compromiso fuerte frente a la realidad
que estamos viviendo, nuestras palabras no deben ser llevadas por
el viento, que su discurso no se convierta en palabras bonitas que
no van a ser escuchadas por una sociedad donde el inmediatismo y
el pluralismo de creencias nos involucra cada día. Ser cristiano,
significa, hablando en un lenguaje comercial, saber ofrecer el
producto, que su discurso tenga fundamento que su palabra corte
y transforme el pensamiento y en pensar en que cada uno puede aportar
algo por esta causa: la anhelada paz.
Para ello quiero
proponer algunos puntos que nos permitirán, en mi opinión, construir
entre todos un país mejor:
Fomentar una
educación donde al hombre de hoy que sufre y anhela aprender: cada
día necesitamos en instruirnos más en conocer más, vivir en un país
donde la educación sea accesible para todos sin distinción alguna,
que cada persona encuentre un espacio donde pueda crear nuevos horizontes,
donde cada ciudadano pueda soñar, sin ningún obstáculo, con ser
un pueblo pensante y pueda construir una nación mejor.
Este es un llamado
a todos los medios de comunicación de nuestro país: fomentar lo
positivo de nuestra Colombia, cada día en nuestra patria se ve horrorizada
por culpa de los violentos, la invitación que le haría es que piensen
muy bien en su objetividad al dar la noticia, ya que en vez de buscar
una primicia amarillista piense en los millones de colombianos que
los observan y buscan una algo distinto que no sea estos horrores
que a diario vemos.
Llamado a cesar
la violencia y una invitación a los medios de comunicación a ser
menos trágicos y más objetivos en su información.
Construir a Colombia
no es sólo un deber del Gobierno Nacional sino un deber que implica
a todos nosotros que soñamos con un país con justicia social e igualdad
de derechos y especialmente en paz.
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