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El desafío cristiano hoy: anunciar «con frescura y realismo» a Jesucristo
Entrevista con el teólogo Raúl Berzosa
BURGOS, julio 2004.- El reto del cristiano «más que
nunca» «es el anuncio con frescura y realismo de Jesucristo»,
confirma un teólogo.
El cristianismo explica a Zenit debe «encarnarse,
discernir, evangelizar la cultura y la sociedad de su tiempo»,
afirma Raúl Berzosa Martínez, autor de «10 desafíos
al cristianismo desde la nueva cultura emergente», editado
en España por la Editorial Verbo Divino.
Berzosa ha obtenido varios premios literarios, poéticos
y teatrales, entre ellos, el Premio «Bravo» de la Conferencia
Episcopal Española. Actualmente es profesor de teología
en la Facultad de Teología del Norte de España.
--¿Estamos en un momento de gracia?
--Berzosa: Lo creo firmemente. No sólo por las grandes figuras
que el Espíritu está regalando a su Iglesia y a la
humanidad en este final y comienzo de milenio, sino por los desafíos
tan formidables que se nos presentan y que obligan – a personas
y comunidades – a purificarse y renovarse y a volver a la
genuina identidad cristiana.
Más que nunca lo que se nos pide es el anuncio con frescura
y realismo de Jesucristo.
--¿Qué es la mística de los ojos abiertos?
--Berzosa: Esta expresión feliz y certera, ha sido acuñada,
entre ojos, por J. B. Metz. Y subraya las dos caras de una misma
moneda que debe vivir todo cristianismo auténtico: amor apasionado
a Dios y amor apasionado al hombre, y en él, a todo lo creado.
Lo traduciría de otra manera, en esta doble frase: dejar
a Dios ser Dios, y hacer que el hombre llegue a ser lo que tiene
que ser. En lenguaje más teológico, se resumiría
afirmando que todo es don y tarea, gracia y compromiso.
--¿Cómo se humaniza la técnica?
--Berzosa: Humanizando al hombre o mujer que las utiliza. La técnica
no es un fin; es un medio.
Pongamos por ejemplo el mundo de la cibercultura. Lo que la persona
lleve y tenga en el corazón, es lo que se reflejará.
Las grandes pistas y redes de la comunicación, como los espectaculares
descubrimientos genéticos, llevarán la luz o la sombra
según estén programados y manipulados por el hombre
para ello.
No sufrimos déficit técnico, sino déficit
antropológico y ético. Así me atrevía
a expresarlo en cierta ocasión con acento poético:
«La he mirado de frente-de lado. La he contemplado entusiasmado,
sin miedo. Un éxtasis técnico-místico ha empapado
súbitamente mi cuerpo y mi mente. Ahora sé por qué
la máquina no habla de sí, ni de Ti, mi Señor:
le falta un corazón de carne para poder decir su nombre y,
sobre todo, Tu nombre».
--De la poesía a la pobreza: ¿ve la vivencia
de la pobreza como signo de identidad para los cristianos?
--Berzosa: La respuesta iría en la línea anterior.
La pobreza tiene que ser una medio, una mediación, no un
fin.
La verdadera libertad cristiana tiene tres dimensiones o preposiciones:
libres «de» ataduras, «para» vivir valores,
«con» los hermanos.
Si la pobreza no se vive para facilitar una vida personal ligeros
de equipaje y solidarios con los demás, y sobre todo para
estar siempre en tensión y disponibles a vivir el único
tesoro, el Señor y el Evangelio, la pobreza y los pobres
se convierten en tiranía y el cristianismo en una mera ONG
o filantropía.
--La Iglesia en el mundo: ¿las modalidades de presencia
o mediación están superadas?
--Berzosa: Presencia mediadora y mediación presente. La
disyuntiva o alternativa entre presencia y mediación ha quedado
superada. Para que se me entienda, cito algunos ejemplos: ¿Qué
se requieren escuelas católicas (presencia) o católicos
en la escuela pública (mediación)? ¿Medios
de comunicación católicos (presencia) o periodistas
católicos en los mass media públicos (mediación?)
La respuesta no puede ser otra que la señalada ya por el
Papa, desde 1985, en el famoso encuentro de Loreto: necesitamos
las dos realidades.
Un cristianismo de mediación, con subrayado militante, y
un cristianismo de presencia con subrayado de comunidad.
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