Regresar a la Página Principal
Temas para la catequesis
{numerador}


DESDE LA FRONTERA“¿QUÉ ES LA REALIDAD?”

Jaime Rivera Bohórquez

Año de Pastoral

Cuando se entra en la discusión de “la realidad es otra”, lo que se hace es comparar los diferentes discursos que se tienen respecto al mundo y al acontecer del hombre.

 

“Animales fieros son la gallina, la paloma y el turpial, y mansos el tigre, el león y la pantera”, decía la mamá lombriz a su pequeña hija15.

Uno de los grandes debates entre profesores y alumnos del Seminario, entre los “ateos” y los “religiosos” de nuestra época, se puede resumir en una frase:  “La realidad es otra”.  Muchas veces nos encontramos de frente a la complicada tarea de anunciar un mensaje en medio de un grupo humano que no comparte nuestras expectativas y mucho menos nuestra visión de la vida y la experiencia que esto implica; así, el propio discurso, si juzgamos con prontitud, se ve descarnado y desalmado, y todo el trabajo filosófico y teológico no tiene cabida. Por eso, la afirmación aquella de:   “Lo visto en clase no sirve, hay que hacer lo que le gusta a la gente”,  cada vez es más repetida.

¿Cómo conciliar el discurso cristiano con el discurso de la sociedad actual? ¿cómo hablar de Dios? ¿cómo anunciar la Verdad en un mundo de “verdades ciertas”?  En las siguientes líneas me permito hacer unas consideraciones alrededor de estas preguntas, consideraciones abiertas al debate, por supuesto.

1. El dato objetivo

Todos tenemos una seguridad: “El Mundo” de una manera objetiva, existe. Las personas mueren y la Tierra sigue girando alrededor del Sol.  En otras palabras, el mundo objetivo existe independientemente de nosotros; sin embargo, -¿Cómo es?- .  aquí cabría realizar un viaje por la historia de la filosofía y sopesar las teorías alrededor del conocimiento y de la forma como el hombre conoce, pero ese no es el objetivo del escrito. Lo importante es la pregunta y nuestra posición frente a ella:  ¿Cómo es el mundo?

Podemos afirmar que el mundo “es” , está ahí; lo que no sabemos es el “cómo”.  En mi parecer el problema es el medio, medio que nos señala multitud de teorías, medio que introduce en un problema fundamental:  el problema de la verdad, problema que no se ha resuelto aún y que hace que el hombre se caracterice por ser un “buscador”.

Lo fundamental en este primer momento es que el mundo “es” y lo que contiene también “es”. Ese es nuestro dato objetivo.  Para hablar del  “cómo” hay que desencadenar una reflexión que necesariamente, después de ir hasta los límites, desemboca en un “Quién”. Para ello daremos otro paso.

2. El sujeto que conoce

La metafísica señala las notas del “ser”; el hombre para conocer necesita un “orden”. De esta manera se ubica en el mundo. Para entender esto las notas del “ser” nos pueden ayudar. 

Cuando un estudiante manifiesta no entender algo, es porque no ha aprehendido los datos con claridad.  Se necesita unidad, no contradicción en lo que se está recibiendo.  Así algo coherente “es” y esto le da la posibilidad de ser conocido lo que lo hace “verdadero”, y si es verdadero entonces es “bueno” y reviste cierta “belleza”.  Sin embargo, el ser que se revela, no queda preso en la mente del hombre y por eso nuestro conocimiento es provisional.  El sujeto que conoce es un buscador y lo es de coherencia fundamentalmente.

El “cómo” que el hombre busca es la razón por la cual él mismo acontece en el mundo y por eso “alguien” o “algo” le tiene que narrar esta razón y así ordenar la propia historia del hombre y ubicarlo.  La pregunta que  se puede formular  es:  ¿qué es lo que habita en la mente el hombre? ¿cosas? No. Si miramos en nuestro pensamiento, allí habitan  las ideas y las ideas se comunican por medio de las palabras. 

3. El mundo como narración

Las palabras son nuestro medio de existencia diario, las palabras manifestadas por medio del lenguaje corporal y hablado, las palabras que nos revelan como seres vivientes e interpelan a los otros seres a que se percaten de nuestra existencia; las palabras que recibimos del medio y de los demás y que nos manifiestan multitud de informaciones, sentimientos e inquietudes, que nos proyectan también hacia el futuro.  Por eso, se puede entender la realidad como un discurso que pone en el lugar adecuado cada cosa y persona; la realidad es el “cómo” que le estamos buscando a ese mundo que “es”.

Cuando se entra en la discusión de “la realidad es otra”, lo que se hace es comparar los diferentes discursos que se tienen respecto al mundo y al acontecer del hombre.  Detrás de cada uno de estos “cómos” hay una palabra que define  al hombre, y el hombre es el que nos interesa pues es él el que pregunta y es interpelado, el que construye o destruye, el que discute o se reconcilia a causa de la “realidad” en la que vive.     

Ir al encuentro del hombre para explicarle el mundo, para ubicarlo en la historia y darle a conocer la narración viva hecha por Jesucristo es el trabajo  evangelizador.  El Evangelio es la Palabra de Dios, es el discurso divino que debe llegar a los hombres.  Aquí se reconoce que en la actualidad hay multitud de discursos que le dan orden al mundo. También que por la multitud de discursos los hombres se encuentran desorientados y la relatividad es la que manda en la parada a la hora de hablar de la verdad. Eso hace especialmente difícil el anuncio, sin embargo la palabra del cristiano es PALABRA y no palabrita; el problema no es sobre la veracidad  del discurso cristiano sino sobre su peso de realidad.

4.  Lo verdadero y lo real

Si sometiéramos la fe a la rigidez de la lógica, tocaría elaborar un discurso muy complejo para hacer que la unidad y la multiplicidad propias de la perfección divina no fueran contradictorias. Lo mismo sucedería con la multitud de credos y propuestas religiosas.  La fe utiliza entonces un lenguaje propio que no es científico, ni lógico, pero que muestra una gran coherencia, y por eso puede ser anunciada como verdad, vivida y concebida con un peso real.

Es necesario hacer una distinción:   lo verdadero es diferente de lo real y lo real es lo que el hombre experimenta, vive y siente.  Por eso la propuesta que gana es la que el hombre experimenta como real, o por lo menos la que le hace ver que sus inquietudes y problemas se pueden solucionar de una manera económica, y lo económico no necesariamente es lo “barato”.

Hoy en día, hay muchas propuestas baratas que hacen que las personas se muevan por intereses poco relevantes. Perdiendo el tiempo se propone a la gente lo que le gusta pero no lo que necesita.  ¿Qué es lo que necesita la gente?  Seguramente un mensaje liberador que la ayude a crecer en autoestima y a estimar a los demás, que le permita construir y no cruzarse de brazos, que le muestre que es capaz de vencer a la muerte en sus diferentes manifestaciones. Anunciar la Verdad del Evangelio es decir, no una palabra, es anunciar la Palabra que se hizo carne y habita en medio de nosotros.

5. El discurso cristiano

Dios se ha revelado al hombre, lo ha hecho por medio de su Palabra, y llegada la plenitud de los tiempos la Palabra se hizo carne.   Si la Palabra se hizo carne se podría pensar que Dios se quedo mudo, o mejor que el discurso cristiano no es un compendio de normas y consideraciones, mucho menos un tratado. El discurso cristiano es  vida, es la persona del Hijo , es Jesucristo mismo. Anunciamos lo que a nuestra vez recibimos, y lo que recibimos fue la persona de Jesucristo.  Nuestro discurso es Jesucristo muerto y resucitado, una persona que hace presencia en la historia y que invita a ser seguida, un hombre que enseña a buscar y a encontrar la verdad, Dios que se hace hombre para que los hombres lleguen a Dios.

No se trata de imponer una verdad sobre las demás verdades existentes, no se trata de perseguir , ni de crear un nuevo tribunal de la inquisición.  Se trata de dar a conocer a una persona, eso es muy real. Dar a conocer una persona divina a la que amamos y con la que nos relacionamos de una manera vital. Si es así, la evangelización no combina con estrategias publicitarias ni con el marketing. La fe en Jesucristo, la fe en la Trinidad, no es un producto. La realidad para nosotros no es otra, es la más primaria de las realidades, se trata de una relación que influye en nuestras actitudes, en los actos y decisiones de la vida diaria.

Las relaciones son la realidad de todos los hombres. A diario nos estamos relacionando de muchas maneras con la naturaleza y con las personas.  Por eso el discurso cristiano es el más real de los discursos, está inscrito en la dinámica de la relación.  Dios se quiere relacionar con los hombres, se comunica con ellos, los escucha, los reprende, los aconseja, les comparte su voluntad (en mi parecer estos son los sueños de Dios) y no posee al hombre porque siempre respeta la libertad.  El encuentro con Dios es una relación, la más importante de las relaciones, relación que se vive en los sacramentos, en la oración, en el encuentro con los demás y en todos los momentos de la vida diaria.  El discurso cristiano es una relación, es una persona, es  Palabra viva.

6. El discurso de la Iglesia peregrina en Bogotá:
La relación de misericordia

Para ayudar a las personas a relacionarse con Dios hay multitud de posibilidades. La Arquidiócesis de Bogotá nos propone que nos  esforcemos por vivir en la misericordia. Que la realidad que vean los hombres y mujeres de nuestra ciudad sea la misericordia, que la forma de seguir a Jesucristo sea viviendo la misericordia.  Nuestro discurso, el esfuerzo pastoral que debemos hacer es anunciar a Jesucristo, Buen Samaritano. Si el seguimiento de Cristo se concreta en la imitación de su vida y su forma de relacionarse, entonces el discurso cristiano se resume en una sola palabra:  Misericordia.

El Evangelio es Jesucristo, él es lo fundamental (recodando a un gran profesor) , ese Señor misericordioso que nos inflama el corazón y que nos invita a construir y vivir su Reinado en la ciudad, esa Persona maravillosa que es nuestro camino y que quiere ser el camino por el que transiten los millones de peregrinos y buscadores de nuestra ciudad.  Por eso, el “qut” de la pastoral comienza por ser misericordiosos y desde la misericordia anunciar que la opción de Dios es salvar a todos, y que todos lleguen al conocimiento pleno de la verdad.•

NOTAS

1 RESTREPO Luis Carlos:    La Trampa de la Razón.  Arango editores, Bogotá.  1989.

Volver al Indice

Diseño-Construcción

[ARRIBA]

El Seminario Mayor | Pastoral Vocacional | Ayudas para Liturgia
Temas de Estudio | Actualidad | Contáctenos