Regresar a la P�gina Principal
Formación de catequistas
Temas para la catequesis

Pistas para la preparaci�n de un Encuentro de Catequesis

Preparar un encuentro no es o mismo que dar una clase. Para transmitir la experiencia de fe, y ayudar a que la misma crezca en otras personas es vital el marco de una comunidad.

El primer paso, por consiguiente, para desarrollar un proceso de catequesis, es crear un ambiente comunitario entre las personas que van a compartir el espacio. Esto no es tarea que se consigue de un d�a para otro. M�s a�n, la comunidad es una realidad viva, que se alimenta del encuentro entre las personas que la integran, por lo cual puede crecer o decrecer, seg�n sea la experiencia de las personas que la integran.

�C�mo crear comunidad en el marco de la catequesis?

  • Promoviendo el conocimiento personal de los participantes: catequizandos y catequista.
  • Ayudando a que cada persona se sienta valorada, respetada e integrada al grupo. Que nadie quede al margen.
  • Preocup�ndonos e interes�ndonos por la presencia o ausencia de todos.

�

�C�mo conseguir esto?

  • Iniciando los encuentros con algunas preguntas para compartir, que permitan que todos hablen, cuenten algo de su vida, muestren algo de sus intereses, expectativas, deseos, anhelos.
  • Generando espacios de comunicaci�n extra-reuniones. Por ejemplo, a trav�s de la visita o el llamado por tel�fono de las personas que no asistieron a una reuni�n.
  • A trav�s del reconocimiento expl�cito del trabajo, la participaci�n, los aportes personales en la reuni�n, la producci�n personal en la carpeta o cuaderno.
  • El festejo de los cumplea�os, los nacimientos, la celebraci�n de fechas especiales...

Estas simples propuestas, sencillas de implementar ayudan a generar una trama humana s�lida e importante para que la Palabra de Dios y el proceso de fe pueda echar ra�ces s�lidas en un grupo humano que vaya creciendo en la conciencia de peque�a comunidad.

�C�mo preparar un encuentro de catequesis?

  • Planificar con tiempo, preparar las reuniones con anticipaci�n es el primer paso para generar encuentro. Esto no quiere decir estar atado a un esquema r�gido, inviolable, detallado hasta en sus m�nimos momentos. Muchas veces la “ficha” del encuentro se constituye en un cerco a la creatividad, pues termina ahogando la iniciativa personal de los catequistas. Pero no se trata de caer en la improvisaci�n total. Un buen esquema de lo que se va a realizar ayuda a establecer tiempos, recursos, preguntas a utilizar, y colabora para que el catequista tenga claro el objetivo del encuentro, y gu�e al grupo para alcanzarlo. Muchos encuentros sin planificaci�n terminan a la deriva, pues se carece de un buen “plano” que anticipe a donde se quiere llegar.
  • Incluir en los encuentros espacios para el di�logo, la reflexi�n conjunta, el compartir grupal, es decir, favorecer la comunicaci�n dentro del grupo. Esto se logra con actividades o preguntas para que el grupo trabaje en conjunto o en peque�os grupitos. La catequesis abre un espacio para comunicar y encontrarse con la Palabra de Dios. El ejercicio del di�logo, de escuchar al otro, de respetar los turnos, de aprender de lo que el otro dice es un aporte valios�simo para aprender a escuchar la Palabra de Dios. �C�mo escuchar a Dios en un grupo humano que no aprende a escucharse entre s�? La catequesis no es un mon�logo del catequista, sino una b�squeda compartida, que implica:
    • aprender a escuchar;
    • aprender a participar;
    • aprender a decir lo que uno piensa, lo que se descubre y tiene en el coraz�n.
  • Dar a la Palabra de Dios un lugar central en el encuentro. La lectura de la Palabra de Dios en el encuentro de catequesis debe significar la presencia de Jes�s, que se acerca, que comparte nuestra vida, que nos escucha, y que nos habla. Para ir transmitiendo estas vivencias, profundas y complejas, es muy �til ayudarse con signos. Especialmente para los ni�os el lenguaje simb�lico puede ser una excelente puerta de entrada al encuentro con el Se�or. En el cuadro de la p�gina siguiente encontramos varias sugerencias para el trabajo con la Palabra en el encuentro.
  • Crear un espacio de oraci�n. Esto implica generar un clima, ayudar a distenderse, motivar a hablar en voz alta. Las canciones son una excelente herramienta para introducir los espacios de oraci�n. Es importante ense�ar a rezar. Una ayuda para aprender a rezar puede ser escribir las oraciones en tarjetas o papeles. Luego de escritas cada uno puede leer la que escribi� o si se colocan todas juntas (y se ofrecen) luego cada integrante puede extraer una al azar y leerla. Esto �ltimo tiene dos ventajas para grupos o personas que se inician:
    • favorece el aprendizaje porque permite a las personas m�s t�midas compartir una oraci�n, que al no ser la propia brinda m�s libertad para decirla.
    • Y, por otra parte, como todos van a leer y compartir una oraci�n, se asegura que se leer�n todas las oraciones escritas.
  • Pensar y proponer actividades que tengan en cuenta la situaci�n de los catequizandos. Es decir su edad, sus conocimientos, su cultura, su forma de ser, de sentir, de expresarse. Para evangelizar la vida debemos partir de las situaciones que las personas viven, y esto incluye tener en cuenta sus alegr�as, sus tristezas, sus anhelos y esperanzas, sus frustraciones. Partir de la vida e iluminarla con la Palabra son los primeros pasos de la metodolog�a catequ�stica

Continúa Contin�a

Volver al índice

 

Diseño-Construcción

[ARRIBA]

El Seminario Mayor | Pastoral Vocacional | Ayudas para Liturgia
Temas de Estudio | Actualidad | Contáctenos