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Formación de catequistas
Temas para la catequesis

El ministerio del catequista

En este encuentro veremos primero de d�nde viene el llamado para ser catequista y cual es nuestra misi�n.

Todos los que quieren seguir a Jesucristo, y que est�n bautizados como se�al de su pertenencia al Se�or, forman juntos la "IGLESIA". La palabra "Iglesia" viene del griego, y quiere decir "asamblea" o "convocatoria". Es el pueblo que Dios re�ne. Por eso. Iglesia significa tambi�n "Pueblo de Dios". Es el Pueblo que marcha a trav�s de los siglos guiado por Jes�s, su Pastor, con rumbo a la Tierra Prometida.

Este Pueblo de Dios tiene una misi�n. Es enviado a todos los seres humanos y a todos los pueblos de la tierra Para anunciar el Evangelio y hacer crecer el reino de Dios. "Vayan y hagan disc�pulos m�os a todos los pueblos, y baut�cenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Esp�ritu Santo, ense��ndoles a poner por obra todo lo que les he mandado" (Mt 28,19).

La Iglesia, el Pueblo de Dios, es un instrumento en las manos de Dios para llevar la salvaci�n a toda la humanidad. Cuando hablamos de la "salvaci�n" pensamos en la salvaci�n o liberaci�n de todo el ser humano y de todos los seres humanos. Salvar a todo el ser es liberarlo de todo lo que le oprime, esclaviza y perjudica. Es buscar su felicidad, su desarrollo arm�nico y total. Salvar a todos los seres humanos quiere decir trabajar para que haya una sociedad m�s justa, en la que todos sean iguales en dignidad, se respeten los derechos de todos, donde nadie domine a nadie, y haya verdadera COMUNI�N Y PARTICIPACI�N. As� se hace realidad el proyecto de Dios y despunta su Reino.

Para cumplir su misi�n, la Iglesia est� organizada; tiene sus pastores para acompa�ar el caminar del Pueblo de Dios y alcanzar su meta. Sin embargo, no s�lo los pastores, sino todos los miembros de este Pueblo participan en la misi�n de la Iglesia.

El Pueblo de Dios es, en primer lugar, un Pueblo prof�tico. El profeta es un vocero de Dios. As�, como Pueblo, la Iglesia habla en nombre de Dios. Anuncia el Evangelio de Jesucristo y denuncia el pecado. Anuncia d�nde se manifiesta la presencia de Dios y ayuda a descubrir d�nde �l est� ausente. El profeta denuncia hechos y estructuras que impiden la libertad y el desarrollo de los seres humanos. Quiere transformar el mundo, sustituyendo los valores que el "mundo" predica por los valores del Evangelio. Quiere dar a conocer a Jesucristo, que indic� el verdadero camino de la salvaci�n.

Por eso, cada cristiano, que por el Bautismo se ha convertido en miembro de este Pueblo, es un profeta. Por el sacramento de la Confirmaci�n ha recibido a�n m�s expresamente la misi�n de ser un miembro responsable de este Pueblo. Su deber es anunciar y denunciar.

Desde los comienzos de la Iglesia ha habido personas que recibieron una tarea o "ministerio" especial en medio de este Pueblo. As�, los pastores de la Iglesia (Papa, Obispos) son los primeros que ejercen la misi�n de profetas. Ellos escogen a otros para ayudarles en su ministerio. Llaman a personas para catequizar y concientizar al Pueblo de su gran misi�n. Los padres ayudan a los obispos en su ministerio prof�tico. Pero tambi�n los laicos son llamados para desempe�ar ese servicio.

Los obispos de Am�rica Latina, reunidos en Puebla (M�xico), en 1979, hablaron as�:

"La Iglesia, para el cumplimiento de su misi�n, cuenta con la diversidad de ministerios. Al lado de los ministros jer�rquicos, la Iglesia reconoce el lugar de los ministerios desprovistos del orden sagrado. Por tanto, tambi�n los laicos pueden sentirse llamados o ser llamados a colaborar con sus pastores en el servicio a la comunidad eclesial, para el crecimiento y vida de la misma, ejerciendo ministerios diversos, seg�n la gracia y los carismas que el Se�or se dign� concederles" (P. 804).

"Los ministerios que se pueden conferir a los laicos son servicios realmente importantes en la vida eclesial (por ejemplo, en el campo de la Palabra, de la liturgia o de la direcci�n de la comunidad), ejercidos por laicos con estabilidad y que han sido reconocidos p�blicamente y a ellos confiados por quien tiene la responsabilidad en la Iglesia" (P.805).

Ya en 1972, el Papa Pablo VI hab�a escrito: "Nada impide que las conferencias de los Obispos soliciten a la Santa Sede otros ministerios, cuando lo juzgan necesario o �til en la propia regi�n, como por ejemplo las funciones de hostiario, de exorcista y de catequista" (Motu proprio "Ministeria Quaedam").

La catequesis es un verdadero "ministerio". (La palabra "ministerio" quiere decir "servicio"). Es uno de los servicios m�s importantes en la Iglesia. El Papa Juan Pablo II ha dicho que la catequesis debe ser la primera preocupaci�n de los obispos. Y los obispos llaman a los catequistas para colaborar en esa tarea.

El catequista no act�a solo. Debe actuar siempre en comuni�n con la Iglesia. Est� ligado a su comunidad parroquial y a su p�rroco. A trav�s del p�rroco est� tambi�n unido al Obispo de la Di�cesis.

Har� su trabajo catequ�tico dentro del plan pastoral de la Di�cesis y del plan parroquial. Aunque el catequista act�e dentro de una comunidad menor, por ejemplo una Comunidad de Base, no puede estar desligado de la Parroquia y de la Di�cesis.

El catequista est� tambi�n vinculado a otros catequistas de su comunidad. Es interesante observar que los disc�pulos, en el tiempo de Jes�s, formaron una comunidad en torno a �l. Ellos fueron enviados por Jes�s de dos en dos (Le 10,1); y Jes�s dijo: "donde est�n dos o tres reunidos en mi nombre, all� estoy yo en medio de ellos" (Mt 18,20).

Este es un llamado de atenci�n para nosotros, catequistas. Los catequistas tienen que trabajar juntos, como grupo o equipo. As�, tendr�n la certeza de que Cristo est� en medio de ellos y los env�a.

La Iglesia est� necesitando de miles y miles de catequistas para poder llegar a todos los sectores de la poblaci�n, a todas las edades y a las distintas realidades que viven nuestros pueblos.

Realmente, el Se�or nos llama a trabajar. Su mies es grande.

Trabajo en grupo

1. �Se siente usted llamado a ser catequista? �Qui�n es el que llama? �Dios? �Su comunidad? �El p�rroco? �Siente dentro de usted mismo la vocaci�n de catequizar?

2.� �Ha hecho usted alg�n descubrimiento estudiando este capitulo sobre el ministerio del catequista? �Cu�l?

Plenaria:

Cada grupo lleva sus respuestas al plenario. Puede haber una profundizaci�n de las respuestas. En cada encuentro, indicaremos algunos p�rrafos del documento del Papa Juan Pablo II sobre la catequesis: Catechesi Tradendae (CT). Pueden leer y comentar el texto en grupo, o leerlo individualmente, en casa. Esta semana, podr�an leer los n�meros 15 y 16.

Oraci�n

Terminaremos cada encuentro con alguna oraci�n. Hoy podemos leer Le 10,1-9.

Guardemos unos momentos de silencio para la reflexi�n. Enseguida, cada uno dice lo que siente ante el texto.

Hagan algunas oraciones espont�neas.

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