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Formación de catequistas
Temas para la catequesis

El catequista lleva a la persona el mensaje de su liberaci�n

La misi�n del catequista es llevar a todos el mensaje de salvaci�n que Cristo nos trajo. Este mensaje se dirige a toda la humanidad.

�Qu� entendemos por "salvaci�n" o 'liberaci�n?

Al hablar de salvaci�n, muchos piensan autom�ticamente en salvar el alma e ir al cielo. La salvaci�n ser�a, por tanto, algo que viene despu�s de la muerte.

Otros entienden por salvaci�n "estar en amistad con Dios". Ponen la salvaci�n solamente en el aspecto religioso e individual. No es que esta manera de pensar sea totalmente equivocada, pero es incompleta.

El Papa Pablo VI, en su Enc�clica Populorum Progressio, dijo que la salvaci�n o liberaci�n de Cristo est� destinada a todo el ser humano y a todos los seres humanos (PP 14, 42,87). Y en la Constituci�n Dogm�tica. Lumen Gentium leemos que Dios quiere salvar a la persona pero no individualmente sino como "pueblo" (LG 9).

Desarrollemos esta idea.

Salvar a todo el ser humano. Cuando hablamos del ser humano total, tenemos presentes todas las dimensiones de ese ser. No se trata s�lo de salvar su alma, garantiz�ndole la felicidad del ciclo. El ser humano no puede dividirse en cuerpo y alma. Es un todo. El esp�ritu no act�a sin el cuerpo, ni el cuerpo sin el esp�ritu. Los dos est�n tan intencionados que es dif�cil distinguirlos. Adem�s de eso, el ser humano no necesita s�lo la salvaci�n despu�s de la muerte, sino aqu� y ahora.

Para que el ser humano sea realmente una persona realizada y feliz, tiene que desarrollarse arm�nicamente en todos los aspectos de su ser.

a)     Lo m�s importante y la base de toda felicidad es el equilibrio psicol�gico. Una persona llena de traumas, problemas y angustias, dif�cilmente encontrar� condiciones para una verdadera felicidad y libertad interior.

El equilibrio psicol�gico est� �ntimamente ligado con una infancia feliz, dentro de un hogar arm�nico, donde la ni�a y el ni�o pueden sentirse aceptados y amados. Ah� est� la importancia de una familia bien formada.

b) Para ser realmente persona, el ser humano necesita, antes que nada, de los dem�s. S�lo con los otros puede crecer y desarrollarse. S�lo as� puede encontrar lo que m�s falta le hace: la amistad y el amor. El amor es el mayor valor. Con relaci�n a este valor, son secundarios los dem�s. Yo puedo ser feliz siendo pobre o enfermo. Pero no puedo ser feliz sin amor. La soledad es el mayor sufrimiento.

c) Es necesario tambi�n un cierto bienestar material. Es verdad que los bienes materiales pueden esclavizar al ser humano. Pero, por otro lado, necesita estar bien materialmente. Nadie puede vivir sin dinero. S�lo con dinero se consigue el tratamiento de una enfermedad, el alimento, la vivienda, el estudio, la diversi�n, condiciones necesarias para que el ser humano pueda encontrar su realizaci�n. Cuando nos falta la salud, el empleo, la escuela, carecemos de lo necesario para poder desarrollarnos.

d) La persona tiene derecho a la libertad: libertad como ser social y religioso. La persona quiere participar de las decisiones que le afectan. Exige una participaci�n pol�tica.

e) Aunque encuentre todo esto en la vida, el ser humano no es todav�a plenamente feliz. Busca la raz�n de su vida y el sentido que ilumina su existencia. �Por qu� y para qu� vivo?

San Agust�n dijo: "Nuestro coraz�n est� inquieto hasta que descanse en Dios". Por encima de cualquier valor est� Dios, y s�lo El da pleno sentido a nuestra vida. Cuando nos falta Dios, estamos inquietos, sentimos el vac�o aunque tengamos otros valores.

Cuando decimos que el mensaje de Cristo es un mensaje liberador, hemos de entender que se trata de la eliminaci�n de todos los contravalores que nos impiden encontrar nuestra felicidad como seres humanos y como hijos de Dios.

Salvar a todos los seres humanos

Como ya hemos visto, la salvaci�n es para todos los seres humanos. No es posible que s�lo ciertas personas, individualmente o en un peque�o grupo, lleguen a la salvaci�n. Tienen que salvarse todos. Muchos grupos, y hasta pa�ses, est�n todav�a lejos de la salvaci�n en el sentido que estamos hablando. Hay muchedumbres de hambrientos, desempleados, enfermos, abandonados, refugiados. Est�n lejos de la liberaci�n total. �Por qu�? Porque hay grupos que se apoderan de todos los medios sin pensar en compartir y distribuir los bienes de la tierra y los bienes del esp�ritu.

�C�mo salva Dios a los seres humanos?

Dios no salva El solo a las personas. �l invita a mujeres y hombres a participar de su Proyecto de Salvaci�n. Los mismos seres humanos son colaboradores de Dios. Una vez que la persona entra en la creaci�n, Dios no salva solo. lia querido necesitar de mujeres y hombres para salvar a la humanidad.

Dios nos ha dotado de inteligencia para pensar y hacer planes. El nos ha dado un coraz�n para amar, y nos ha ense�ado en Jesucristo los verdaderos valores de la vida. Nos ha indicado el camino de la verdadera felicidad.

Ahora bien, la persona tiene que comprometerse y hacer todo cuanto est� de su parte. Tiene que colaborar con el Proyecto de Dios. Esto es lo que nos falta muchas veces. Cambiamos la escala de valores. En lugar del amor solidario y la justicia, hacemos del dinero, de la propia ganancia y del poder los valores supremos. En vez de pensar en repartir las riquezas de la tierra, s�lo unos pocos acumulan los bienes en sus manos. Y as�, impiden la salvaci�n, la liberaci�n de todos los dem�s. Ah� est� precisamente el pecado, el pecado social o comunitario. Los problemas de nuestra sociedad son consecuencia del pecado, del ego�smo y de la omisi�n.

El papel de la Iglesia

Es misi�n de la Iglesia anunciar esa salvaci�n. Ella, como Pueblo de Dios, necesita tambi�n la salvaci�n. Pero, al mismo tiempo, ella est� llamada a ser instrumento en las manos de Dios para salvar al mundo.

�Cu�les son las consecuencias de todo esto para la catequesis

Para ser liberadora, nuestra catequesis tiene que contemplar siempre la salvaci�n del ser humano concreto, de todo el ser humano, aqu� y ahora. Ha de tener muy presente la salvaci�n de todos y no s�lo la de algunos grupos.

Podemos sustituir la palabra "salvaci�n" por "felicidad". El catequizando debe llegar a la verdadera felicidad. No es una felicidad falsa, enga�osa. Es la felicidad que Jes�s vivi� y predic�. S�lo por la fraternidad y el verdadero amor, podemos llegar a nuestra plena realizaci�n.

Dicen los Obispos de Am�rica Latina, reunidos en Puebla: "La liberaci�n en Cristo se va realizando en la historia, en la liberaci�n de nuestros pueblos y en la liberaci�n propia y personal. Abarca las diferentes dimensiones de la existencia: lo social, lo pol�tico, lo econ�mico, lo cultural y el conjunto de sus relaciones. Por todo ello ha de circular la riqueza transformadora del Evangelio, con su contribuci�n propia y espec�fica, que debe salvaguardarse. De lo contrario, la Iglesia perder�a su sentido m�s profundo; su mensaje no tendr�a ninguna originalidad" (P. 483).

Estudio en grupo

1.� �Se siente usted plenamente salvado? �Qu� le falta todav�a?

2.� �Qu� es lo que en su ambiente esclaviza al ser humano? �Cuales son los grupos m�s esclavizados? �Por qu�?

3. �Qu� les falta a sus catequizandos?

4�� �Es nuestra catequesis realmente liberadora? Ponga algunos ejemplos.

Plenaria: en casa o en grupo, lean CT 29.

Oraci�n

Lectura de Mt 5,1-12. Compartan la reflexi�n. Oraciones espont�neas.

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