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�A qui�n prefieres, a Jes�s o a Santa Claus?
 

Hace unos a�os recib� una de tantas presentaciones que env�an los amigos por correo y una era sobre este tema. Me he permitido modificarla ilumin�ndola con la Sagrada Escritura, para reflexionar en estos d�as de Adviento sobre el verdadero motivo de la celebraci�n de la Navidad.

Santa Claus…

Jesucristo…

Es un personaje ficticio, inventado por la sociedad de consumo, a partir de la figura de san Nicol�s…

Es el Hijo �nico de Dios, engendrado no creado, de la misma naturaleza del Padre: Este es mi Hijo amado: esc�chenlo (Mc 9,7b), T� eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy (Sal 2,7).

Seg�n la leyenda, vive en el polo norte…

Jes�s est� en todas partes, pues llena todo el universo con su presencia: Por eso dios lo exalt� y le dio el nombre sobre todo nombre� (Flp 2,9-11)

Santa se pasea en trineo tirado por renos…

Jes�s camin� sobre las aguas (cf. Mc 6,45-52) y sigue recorriendo los caminos del mundo: �l pas� haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con �l (Hch 10,38b)

Santa viene s�lo una vez al a�o…

Jes�s es una ayuda siempre presente: Y sepan que yo estoy con ustedes todos los d�as hasta el final de los tiempos Mt 28,20b).

Santa llena tus calcetines con regalitos…

Jes�s te da la vida eterna y suple todas tus necesidades: El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar� en el �ltimo d�a (Jn 6,54). Busquen primero el reino de Dios y hacer su voluntad, y todo lo dem�s les vendr� por a�adidura (Mt 6,33).

Para ver a Santa tienes que hacer fila en un centro comercial…

Jes�s est� muy cerca con el hecho de mencionar su nombre: Porque donde est�n dos o tres reunidos en mi nombre, all� estoy yo en medio de ellos.” (Mt 18,20)

Santa te deja sentarte unos minutos en sus piernas, mientras te toman la foto…

Jes�s te deja descansar en sus brazos: Vengan a m� todos los que est�n fatigados y agobiados, y yo los aliviar� (Mt 11,28), o te carga sobre sus hombros: y cuando la encuentra la carga sobre sus hombros lleno de alegr�a (Lc 15,5).

Santa baja por tu chimenea sin invitaci�n…

Jes�s se detiene a tu puerta y toca; despu�s entra a tu coraz�n cuando lo invitas: He aqu�, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entrar� a �l y cenar� con �l y �l conmigo (Ap 3,20).

Santa no sabe tu nombre, todo lo que puede decir es: “Hola, peque�o, �c�mo te llamas?”

Jes�s te conoce por tu nombre desde antes de que nacieras: �l llama a las ovejas por su nombre y las saca fuera del corral (Jn 10,3). Yo soy el buen Pastor, conozco a mis ovejas y ellas me conocen a m� (Jn 10,14). No s�lo conoce tu nombre sino tu coraz�n, sabe tu historia y tu futuro: Conozco tus obras y, aunque tienes nombre de vivo, est�s muerto. Permanece pues alerta y reaviva lo que est� a punto de morir� (Ap 3,2).

Todo lo que Santa puede ofrecer es “�HO, HO, HO…!!”

Jes�s te ofrece vida eterna en abundancia: Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10,10b).

Santa dice: “no llores”, you�d better not cry.

Jes�s dice: Yo soy la resurrecci�n y la vida; el que cree en m�, aunque muera, vivir� (Jn 11,25). �porque todos le vieron y se turbaron. Pero enseguida �l habl� con ellos y les dijo: �Tengan �nimo; soy yo, no teman!” (Mc 6,50).

Los peque�os ayudantes de Santa hacen juguetes…

Jes�s te da vida nueva, repara tu coraz�n lastimado, perdona tus pecados… Si t� conocieras el don de Dios, y qui�n es el que te dice: "Dame de beber", t� le habr�as pedido a �l, y �l te hubiera dado agua viva.” (Jn 4,10). Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque am� mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama. (Lc 7,47).

Santa puede hacerte sonre�r un instante…

Jes�s te da la alegr�a y la fuerza: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Flp 4,13). En verdad les digo que llorar�n y se lamentar�n, pero el mundo se alegrar�; estar�n tristes, pero su tristeza se convertir� en alegr�a” (Jn 16,20).

Santa te deja regalos junto al pesebre o debajo de tu �rbol

Jes�s fue nuestro regalo nacido en el pesebre y muerto en el �rbol de la cruz: Y dio a luz a su hijo primog�nito; lo envolvi� en pa�ales y lo acost� en un pesebre” (Lc 2,7). y ustedes, vali�ndose de los imp�os, lo crucificaron y lo mataron (Hch 2,23b)

 

Necesitamos volver a poner a Jes�s en la Navidad; �l es la verdadera raz�n de ser de esta �poca. La frase que dice: �La Navidad es tiempo de dar y compartir�, no se refiere a los regalos de Santa Claus, sino m�s bien a la entrega que Jes�s hizo para salvarnos y mostrarnos el camino que debemos seguir. Ahora, en mi vida terrena, vivo creyendo en el Hijo de Dios que me am� y se entreg� por m� (Gal 2,20b). Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por m� (Jn 14,6).

Navidad no, Navidad s�

Navidad, Navidad,
fantas�a barata de feria,
de colores, de luces y estrellas,
pero no hay calor.

Navidad, Navidad,
ocultada por grandes mentiras
de negocios, saludos y �crismas�.

Pero no hay amor.
Navidad, ya lo dijo el profeta:
�y vino a los suyos, no le recibieron�.

Navidad, Navidad,
ilusi�n de las gentes sencillas:
con colores, con luces y estrellas,
pero con amor.

Navidad, Navidad,
explosi�n de la fe y alegr�a
del que encuentra ante s� al Salvador
porque encuentra amor.

Navidad, ya lo dijo el profeta:
�Y puso su casa con la de los hombres�.

Joaqu�n Madurga

Villancicos de la comunidad

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