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1.- Oraci�n para comenzar
Benign�simo Dios de infinita caridad que nos has amado tanto y que nos
diste en tu hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho
nuestro hermano en las entra�as de la virgen, naciese en un pesebre para
nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio. En
retorno te ofrecemos, Se�or, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo
y nuestro, un mundo m�s justo, m�s fiel al gran mandamiento de amarnos como
hermanos. Conc�denos, Se�or, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que
esta navidad, fiesta de paz y alegr�a, sea para nuestra comunidad un est�mulo a
fin de que, viviendo como hermanos, busquemos m�s y m�s los caminos de la
verdad, la justicia, el amor y la paz. Am�n.
Padre Nuestro
2.- Oraci�n para la familia
Se�or has de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque tu
nos das comprensi�n. Que no haya amargura porque t� nos bendices. Que no haya
ego�smo porque tu nos alientas. Que no haya rencor porque t� nos das el perd�n.
Que no haya abandono porque tu est�s con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti
en tu diario vivir. Que cada ma�ana amanezca un d�a m�s de entrega y
sacrificio. Que cada noche nos encuentre con m�s amor. Haz Se�or con nuestras
vidas, que quisiste unir, una p�gina llena de ti. Haz Se�or de nuestros hijos
lo que anhelas, ay�danos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos
esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte m�s.
Que cuando amanezca el gran d�a de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos
unidos para siempre en ti. Am�n.
3.- Gozos
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Oh sapiencia suma del Dios soberano que a nivel de un ni�o te hayas
rebajado. Oh Divino infante ven para ense�arnos la prudencia que hace
verdaderos sabios.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Ni�o del pesebre nuestro Dios y hermano, t� sabes y entiendes del dolor
humano; que cuando suframos dolores y angustias siempre recordemos que nos has
salvado.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Oh lumbre de oriente sol de eternos rayos que entre las tinieblas tu
esplendor veamos, Ni�o tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus
dulces labios.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Rey de las naciones Emmanuel preclaro de Israel anhelo pastor del reba�o.
Ni�o que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- �branse los cielos y llueva de lo alto bienhechor roc�o, como riego
santo. Ven hermoso ni�o ven Dios humanado luce hermosa estrella, brota flor del
campo.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- T� te hiciste Ni�o en una familia llena de ternura y de calor humano.
Vivan los hogares aqu� congregados el gran compromiso del amor cristiano.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Del d�bil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz de
desterrado. Vida de mi vida, mi sue�o adorado, mi constante amigo mi divino
hermano.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Ven ante mis ojos de ti enamorados, bese ya tus plantas bese ya tus
manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos y a�n m�s que mis frases te
dice mi llanto.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
- Haz de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tu amor
y tu paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una
m�s.
Dulce Jes�s m�o mi ni�o adorado. �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes
tanto!
- Ven salvador nuestro por quien suspiramos ven a nuestras almas ven no
tardes tanto.
4.- Aqu� se leen las meditaciones para
cada d�a que se encuentran adelante
5.- Oraci�n a la Virgen
Soberana Mar�a, te pedimos por todas las familias de nuestro pa�s; haz que
cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensi�n, de ternura,
de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de navidad, que nos re�ne
alrededor del pesebre donde naci� tu Hijo, nos unan tambi�n en el amor, nos
hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que
hayamos cometido.
Dios te salve, Mar�a
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Am�n.
6.- Oraci�n a San Jos�
Sant�simo San Jos� esposo de Mar�a y padre adoptivo del Se�or, t� fuiste
escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los
padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre
celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de
educar y formar a sus hijos, entreg�ndoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor
de s� mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de
sus padres. San Jos� modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Am�n.
Padre Nuestro
MEDITACIONES PARA CADA D�A DE LA
NOVENA
D�A PRIMERO, diciembre 16
Meditaci�n del d�a
Vamos a afianzar nuestros valores de modo que la navidad sea lo que debe
ser; una fiesta dedicada a la RECONCILIACI�N. Dedicada al perd�n generoso y
comprensivo que aprenderemos de un Dios compasivo.
Con el perd�n del Esp�ritu Santo podemos reconciliarnos con Dios y con los
hermanos y andar en una vida nueva. Es la buena noticia que San Pablo exclam�
en sus cartas, tal como leemos en su ep�stola a los romanos 5. 1 � 11.
Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; - en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera!
Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!
Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
Vivir la
navidad es cancelar los agravios si alguien nos ha ofendido, y es pedir perd�n
si hemos maltratado a los dem�s.
As�, del perd�n nace la armon�a y construimos esa paz que los �ngeles
anuncian en Bel�n: paz en la tierra a los hombres que aman el Se�or y se aman
entre s�. Los seres humanos podemos hacernos da�o con el odio o podemos ser
felices en un amor que reconcilia. Y esa buena misi�n es para cada uno de
nosotros: ser agentes de reconciliaci�n y no de discordia, ser instrumento de
paz y sembradores de hermandad.
D�A SEGUNDO, diciembre 17
Meditaci�n del d�a
Segundo d�a dedicado a la COMPRENSI�N. Comprensi�n es una nota distintiva
de todo verdadero amor.
Podemos decir que la encarnaci�n de un Dios que se hace hombre puede leerse
en clave de ese gran valor llamado comprensi�n. Es un Dios que se pone en
nuestro lugar, que rompe las distancias y comparte nuestros afanes y nuestras
alegr�as. Es, gracias a ese amor comprensivo de un Dios padre, que somos hijos
de Dios y hermanos entre nosotros. Dios, como afirma San Juan, nos muestra la
grandeza de su amor y nos llama a vivir como hijos suyos. Leer la primera carta
de Juan 3, 1 � 10.
Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: "Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él." Jesús le respondió: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios."
Nicodemo le dice: "¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?"
Respondió Jesús: "En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.
No te asombres de que te haya dicho:Tenéis que nacer de lo alto.
El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.Así es todo el que nace del Espíritu."
Respondió Nicodemo: "¿Cómo puede ser eso?"
Jesús le respondió: "Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas?
Si de verdad actuamos como hijos de Dios no imitamos a Ca�n
si no que �damos la vida por los hermanos� (3, 16).
Con un amor comprensivo somos capaces de ver las razones de los dem�s y ser
tolerantes con sus fallas.
Si la NAVIDAD nos torna comprensivos es una excelente Navidad.
Feliz navidad es aprender a ponernos en el lugar de los dem�s.
D�A TERCERO, diciembre 18
Meditaci�n del d�a
Tercer d�a dedicado al RESPETO.
Una cualidad del amor que nos mueve a aceptar a los otros tal como son.
Gracias al respeto, valoramos la gran dignidad de toda persona humana hecha
a imagen y semejanza de Dios aunque esa persona est� equivocada.
El respeto es fuente de armon�a porque nos anima a valorar las diferencias,
como lo hace un pintor con los colores o un m�sico con las notas o ritmos.
Un amor respetuoso nos impide juzgar a los dem�s, manipularlos o querer
moldearlos a nuestro tama�o.
Siempre que pienso en el respeto veo a Jes�s conversando amablemente con la
mujer samaritana, tal como lo narra San Juan en el cap�tulo cuatro de su
evangelio.
1 Cuando Jesús se enteró de que había llegado a oídos de los fariseos que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan -
2 aunque no era Jesús mismo el que bautizaba, sino sus discípulos -,
3 abandonó Judea y volvió a Galilea.
4 Tenía que pasar por Samaria.
5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José.
6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.
7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: "Dame de beber."
8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana:
9 "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?" (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.)
10 Jesús le respondió: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva."
11 Le dice la mujer: "Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?
12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?"
13 Jesús le respondió: "Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;
14 pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna."
15 Le dice la mujer: "Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla."
16 El le dice: "Vete, llama a tu marido y vuelve acá."
17 Respondió la mujer: "No tengo marido." Jesús le dice: "Bien has dicho que no tienes marido,
18 porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad."
19 Le dice la mujer: "Señor, veo que eres un profeta.
20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar."
21 Jesús le dice: "Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
23 Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.
24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad."
25 Le dice la mujer: "Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo."
26 Jesús le dice: "Yo soy, el que te está hablando."
27 En esto llegaron sus discípulos y se sorprendían de que hablara con una mujer. Pero nadie le dijo: "¿Qué quieres?" o "¿Qué hablas con ella?"
28 La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:
29 "Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?"
Es un di�logo sin reproches, sin condenas y en el que brilla la luz de una
delicada tolerancia
Jes�s no aprueba que la mujer no conviva con su marido, pero en lugar de juzgarla,
la felicita por su sinceridad. Act�a como buen pastor y nos ense�a a ser
respetuosos si de verdad queremos entendernos con los dem�s.
D�A CUARTO, diciembre 19
Meditaci�n del d�a
El cuarto d�a dedicado a la SINCERIDAD.
Una cualidad sin la cual el amor no puede subsistir, ya que no hay amor
donde hay mentira. Amar es andar en la verdad, sin m�scaras, sin el peso de la
hipocres�a y con la fuerza de integridad.
S�lo en la verdad somos libres como lo anunci� Jesucristo: Juan 18, 29-39. S�lo
sobre la roca firme de la verdad puede sostenerse una relaci�n en las crisis y
los problemas.
29 Salió entonces Pilato fuera donde ellos y dijo: "¿Qué acusación traéis contra este hombre?"
30 Ellos le respondieron: "Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado."
31 Pilato replicó: "Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley." Los judíos replicaron: "Nosotros no podemos dar muerte a nadie."
32 Así se cumpliría lo que había dicho Jesús cuando indicó de qué muerte iba a morir.
33 Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: "¿Eres tú el Rey de los judíos?"
34 Respondió Jesús: "¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?"
35 Pilato respondió: "¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?"
36 Respondió Jesús: "Mi Reino no es de este mundo.Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí."
37 Entonces Pilato le dijo: "¿Luego tú eres Rey?" Respondió Jesús: "Sí, como dices, soy Rey.Yo para esto he nacido y para est he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.Todo el que es de la verdad, escucha mi voz."
38 Le dice Pilato: "¿Qué es la verdad?" Y, dicho esto, volvió a salir donde los judíos y les dijo: "Yo no encuentro ningún delito en él.
39 Pero es costumbre entre vosotros que os ponga en libertad a uno por la Pascua. ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos?"
Con la sinceridad nos ganamos la confianza y con la confianza llegamos al
entendimiento y la unidad.
El amor nos ense�a a no actuar como los ego�stas y los soberbios que creen que
su verdad es la verdad.
Si la navidad nos acerca a la verdad es una buena Navidad: es una fiesta en
la que acogemos a Jes�s como luz verdadera que viene a este mundo: Juan 1, 9.
Luz verdadera que nos aleja de las tinieblas nos mueve a aceptar a Dios como
camino, verdad y vida. Ojal� nuestro amor est� siempre iluminado por la verdad,
de modo que est� tambi�n favorecido por la confianza.
D�A QUINTO, diciembre 20
Meditaci�n del d�a
Quinto d�a dedicado al DI�LOGO.
Toda la Biblia es un di�logo amoroso y salv�fico de Dios con los hombres.
Un di�logo que lleva a su culmen y su plenitud cuando la palabra de Dios que es
su Hijo, se hace carne, se hace hombre, tal como lo narra San Juan en el primer
cap�tulo de su evangelio.
De Dios apoyado en la sinceridad, afianzado en el respeto y enriquecido por
la comprensi�n, es el que necesitamos en todas nuestras relaciones.
Un di�logo en el que a diario �nos revistamos de misericordia, bondad,
humildad, mansedumbre y paciencia�. Colosenses 3, 12.
El di�logo sereno que brota de un sincero amor y de un alma en paz es el
mejor aguinaldo que nos podemos dar en diciembre. As� evitamos que nuestras
casas sean lugares vac�os de afecto en los que andamos dispersos como extra�os
bajo el mismo techo.
Dios nos concede a todos el don de comunicarnos sin ofensas, sin juicios,
sin altaner�as y, es con aprecio, como se genera acogida y mutua aceptaci�n.
D�A SEXTO, diciembre 21
Meditaci�n del d�a
Sexto d�a para valorar la SENCILLEZ.
Sencillez que es la virtud de las almas grandes y de las personas nobles.
Sencillez que fue el adorno de Mar�a de Nazaret tal como ella misma lo
proclama en su canto de Magn�ficat.
46 Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor
47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre
50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.
51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón.
52 Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.
53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.
54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
55 - como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos."
Navidad es una buena �poca para desterrar el orgullo y tomar conciencia de
tantos males que acarrean la soberbia. Ninguna virtud nos acerca tanto a los
dem�s como la sencillez y ning�n defecto nos aleja tanto como la arrogancia.
El amor s�lo reina en los corazones humildes, capaces de reconocer sus
limitaciones y de perdonar su altivez.
Es, gracias a la humildad, que actuamos con delicadeza, sin creernos m�s
que nadie, imitando la sencillez de un Dios que �se despoj� de s� mismo y tom�
la condici�n de siervo� Filipenses 2, 6 � 11.
Crecer en sencillez es un estupendo regalo para nuestras relaciones.
Recordemos que en la peque�ez est� la verdadera grandeza y que el orgullo
acaba con el amor.
D�A S�PTIMO, diciembre 22
Meditaci�n del d�a
S�ptimo d�a para crecer en GENEROSIDAD.
Es la capacidad de dar con desinter�s donde al amor le gana la carrera al
ego�smo. Es en la entrega generosa de nosotros mismos donde se muestra la
profundidad de un amor que no se agota en las palabras.
Y eso es lo que celebramos en la navidad: el gesto sin par de un Dios que
se da a s� mismo. Lo destaca san Pablo: �soberbia tambi�n en la generosidad...
pues conoc�is la generosidad de Nuestro Se�or Jesucristo el cual siendo rico,
por vosotros se hizo pobre para que os enriquecierais con su pobreza�.
Es un pasaje b�blico en que el ap�stol invita a los corintios a compartir
sus bienes con los necesitados. 2Cor 8, 7 � 15.
7 Y del mismo modo que sobresalís en todo: en fe, en palabra, en ciencia, en todo interés y en la caridad que os hemos comunicado, sobresalid también en esta generosidad.
8 No es una orden; sólo quiero, mediante el interés por los demás, probar la sinceridad de vuestra caridad.
9 Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza.
10 Os doy un consejo sobre el particular: que es lo que os conviene a vosotros, ya que desde el año pasado habéis sido los primeros no sólo en hacer la colecta, sino también en tomar la iniciativa.
11 Ahora llevadla también a cabo, de forma que a vuestra prontitud en la iniciativa corresponda la realización conforme a vuestras posibilidades.
12 Pues si hay prontitud de voluntad es bien acogida con lo que se tenga, y no importa si nada se tiene.
13 No que paséis apuros para que otros tengan abundancia, sino con igualdad.
14 Al presente, vuestra abundancia remedia su necesidad, para que la abundancia de ellos pueda remediar también vuestra necesidad y reine la igualdad,
15 como dice la Escritura: El que mucho recogió, no tuvo de más; y el que poco, no tuvo de menos.
Sabemos amar cuando sabemos compartir, sabemos amar cuando damos lo mejor
de nosotros mismos en lugar de dar s�lo cosas.
Tomemos pues, la mejor decisi�n: dar cari�o, afecto, ternura y perd�n; dar
tiempo y dar alegr�a y esperanza.
Son los aguinaldos que m�s valen y no cuestan dinero.
Demos amor, como dec�a San Juan de la Cruz: donde no hay amor pon amor, y
sacar�s amor.
D�A OCTAVO, diciembre 23
Meditaci�n del d�a
Octavo d�a para afianzar la FE.
Una fe que es firme cuando nace una relaci�n amistosa con el Se�or.
Una fe que es aut�ntica est� confirmada con las buenas obras, de modo que
la religi�n no sea s�lo de rezos, ritos y tradiciones.
Necesitamos cultivar la fe con la Biblia, la oraci�n y la pr�ctica
religiosa porque la fe es nuestro mejor apoyo en la crisis.
Necesitamos una fe grande en nosotros mismos, en Dios y en los dem�s. Una
fe sin vacilaciones como lo quer�a Jes�s: Marcos 11, 23.
Una fe que ilumina el amor con la fuerza de la confianza, ya que �el amor
todo lo cree�. 1Cor 13, 7.
La FE es la fuerza de la vida y sin ella andamos a la deriva. Raz�n ten�a
Publio al decir: el que ha perdido la fe, ya no tiene m�s que perder.
�Qu� bueno que cuidemos nuestra fe como se cuida un tesoro!
�Qu� bueno que nos puedan saludar como a la Virgen!: �Dichosa tu que has
cre�do�. Lc 1, 45.
D�A NOVENO, diciembre 24
Meditaci�n del d�a
Noveno d�a para avivar la ESPERANZA y el AMOR.
El amor y la esperanza siempre van de la mano junto con la fe. Por eso en
su himno al amor, nos muestra San pablo que el amor cree sin l�mites y espera
sin l�mites�. 1Cor 13, 1-13.
1 Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.
3 Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.
4 La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe;
5 es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal;
6 no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.
7 Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
8 La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia.
9 Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía.
10 Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.
12 Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.
13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.
Una fe viva, un amor sin l�mites y una esperanza firme son el incienso, el
oro y la mirra que nos dan �nimo para vivir y coraje para no decaer.
Es gracias al amor que so�amos con altos ideales y es gracias a la
esperanza que los alcanzamos.
El amor y la esperanza son las alas que nos elevan a la grandeza, a pesar
de los obst�culos y los sinsabores.
Si amamos a Dios, nos amamos a nosotros mismos y amamos a los dem�s,
podemos lograr lo que sugiere San Pedro en su primera carta: �estad siempre
dispuestos a dar raz�n de vuestra esperanza. Con dulzura, respeto y con una
buena conciencia�. 3, 15 � 16.
Si encendemos la llama de la esperanza y el fuego del amor, su luz radiante
brillar� en el nuevo a�o despu�s de que se apaguen las luces de la navidad.