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CAMINO DE BELÉN

�Ven conmigo, hermano, camino de Bel�n. Vamos con regalos a encontrar al ni�o, que dicen que ha nacido para salvarnos. Si llegamos a encontrarlo, ser� la gracia de nuestra vida.

�Pero �cu�ndo ha nacido?

��l nace siempre, �l est� siempre naciendo. En cada d�a y en cada noche, siempre est� naciendo el ni�o. �l es la vida que triunfa sobre la nada. �l es amor poderoso que triunfa sobre la negatividad. Siempre est� naciendo el ni�o. Siempre es Nochebuena, siempre es Navidad.

��Y c�mo ha nacido?

�Ha nacido como cualquier ni�o. No ha nacido como los hijos de los dioses y los reyes. No ha nacido bajando de una estrella. No se ha parado la tierra en su alumbramiento. Ha nacido en medio del silencio. La gente segu�a su ritmo, y nadie se enteraba. Ha nacido despojado, desarmado y amigo.

��Y ese ni�o es Dios?

�Es un ni�o y es un Dios. Todo el poder de Dios encerrado en un ni�o que llora y que sonr�e. Toda la gloria de Dios oculta en una carita amable. Toda la justicia de Dios manifestada en una criatura que necesita de cuidados. Si quisiera castigar lo har�a con besos y con l�grimas.

��D�nde ha nacido?

�Ha nacido en Bel�n, en un pesebre. Esa cuna maloliente es el coraz�n del mundo. Pero para llegar a Bel�n no hace falta que corras muchas leguas. Bel�n est� en el coraz�n de la vida. Hay muchos Belenes dolientes y palpitantes en cualquier pueblo, ciudad o campamento. Bel�n puede estar dentro de cada uno.

Ven conmigo, hermano, en busca de Belén. Corramos donde quiera llora un niño por el hambre, la guerra o la orfandad. Le regalaremos todos los besos de las madres, las canciones de los ángeles y las risas de los payasos. Vigilemos delicadamente la noche triste de los enfermos y recorramos compasivamente el vía crucis de los dolientes. Acerquémonos a los que van muy cargados para aliviarles el peso. Abramos nuestras puertas a todos los que buscan un poco de amistad. Pongamos en las ventanas unas velas encendidas para invitar a los que pasan o desearle la luz. Sentemos a nuestra mesa a cualquier pobre de la calle y compartamos con él el pan y la palabra. Hagamos nuestra la alegría de todos los sencillos y curemos a aquellos que padecen de tristeza. Pasemos, en fin, por todos los caminos, superando los obstáculos de la división, sembrando semillas de fraternidad y entonando canciones de esperanza.

Este viaje no se termina, pero es gratificante. No tengas prisas porque estás celebrando la Navidad y multiplicando las cunas. En cada gesto de amor está naciendo Dios. Buen viaje a Belén, peregrino.

Un siglo de ternura

Nos gustaría que el siglo XXI fuera el de la ternura ¡La necesitamos tanto!

Demasiada la dureza humana, dureza en nuestras relaciones, incluso en nuestras conversaciones, gestos de hostilidad o indiferencia. Sin embargo, el misterio de la Navidad viene envuelto en benevolencia. No hablamos de sentimiento blando, sino de un amor profundo y respetuoso, como el que se manifestó en Jesucristo. Todos los protagonistas de la Navidad se dejan contagiar de ternura: María y José, ángeles y pastores. Todos manifiestan la espiritualidad de la ternura cuando acogen, cuando besan y acarician, cuando se alegran y cantan, cuando regalan y a sí mismos se regalan.

Nos fijamos especialmente en los Magos, No salen de sus tierras en plan de conquista, sólo querían ofrecerse y adorar. Los conquistadores utilizan la filosofía del orgullo, la violencia y la codicia. Los Magos, humildes, caen de rodillas, se enternecen ante el Niño y le ofrecen generosos regalos. Éste es el verdadero espíritu de la Navidad.

�En Navidad �dec�a San Francisco, uno de los que m�s sensiblemente ha encarnado este esp�ritu�, hab�a que dictar una ley para que nadie coja o mate a las hermanas alondras ni les haga da�o.�

�Y qu� bien nos suena esta nana para un ni�o afgano!:

"Duérmete, niño mío, no veas la sangre,

que están cayendo bombas por todas partes...

Bombas y fuego, odio negro y metralla sobre tu cuerpo.

�C�mo me dueles, ni�o, en las entra�as... !

me escaparé contigo por las montañas...

sobre la nieve, buscando un mundo nuevo

que ya amanece...»

(alfonso valverde)

Y qué mal nos suena esta noticia: «Hoy Jesús no hubiera podido nacer en Belén». Una mujer palestina se dirigía a un hospital de Belén para dar a luz.

Los controles judíos se lo impidieron, y el niño murió en el parto por falta de medios. Fueron más crueles los guardias judíos que los soldados romanos.

En este siglo: �Gozaremos de paz abundante? �Desaparecer� todo tipo de terrorismo? �Favorecer� la suerte a los m�s pobres y desgraciados? �Los ni�os del Tercer Mundo recibir�n sus Reyes Magos? �Las mujeres todas del mundo recobrar�n su libertad, su dignidad y sus derechos? �Los pa�ses m�s empobrecidos ver�n su deuda externa reconvertida en promoci�n y desarrollo? �El euro, nuevo pilar de Europa, unir� m�s a los pueblos?

No nos engañemos, el siglo XXI será lo que nosotros queramos. Tenemos que empezar por desarmarnos y empequeñecernos. Así fue cómo nació Dios. Si todos nos revestimos de ternura y empezamos a vivir afirmativamente, seguro que nos convertiremos en semillas de un siglo mejor, más humano y solidario. Que esta Navidad nos traiga más capacidad para dar vida, más deseos de amar y ser amados, más posibilidades de soñar y más decisión para realizar esos sueños, más fe y más apertura a los demás.

3. «Otro mundo es posible»

Navidad es el principio de otro mundo,

se olvidan agobios y miedos del pasado,

quemamos ropa sucia de los hombres viejos

y enterramos para siempre sus costumbres belicosas

con sus armas.

Navidad, Dios que se ha acercado, encarnada su sonrisa,

la misericordia y la ternura se presentan como un niño,

la naturaleza de blanco y fuego revestida,

y una alfombra de besos y regalos

a los pies del infante.

Navidad, Dios se ha manifestado tan pequeño, tan pequeño

que no asusta para nada, es gracia y hace gracia,

es un Dios que necesita de cuidados y de mimos,

es la gran sorpresa, el misterio inconcebible

de la debilidad divina.

Navidad, ni huracán ni terremoto, ni siquiera fuego ardiente,

es la brisa de Dios y el susurro. Dios que se regala,

que se injerta en aquel árbol de Adán,

en espera de los frutos sabrosísimos,

variados del Espíritu.

Navidad, la mejor noticia para el hombre y para el mundo,

canción de dignidad para el pobre y humillado,

alegría pascual para el triste y deprimido,

manantial de libertad para el oprimido y el esclavo,

esperanza para todos.

Navidad, empezar a soñar, empezar de nuevo,

sin engaños ni caídas juntos al árbol.

Caminemos tras el Niño hacia el país de mil colores,

no es fácil la conquista, todo un Reino,

pero en él confiamos y esperamos.