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Dice el Concilio Vaticano
II: �Puesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados
m�s intensamente a o�r la Palabra de Dios y a la oraci�n, para que
celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o
la preparaci�n del bautismo y por la penitencia, d�se particular
relieve en la liturgia y en la catequesis lit�rgica al doble car�cter
de dicho tiempo� (Sacrosanctum Concilium 109).
La Cuaresma es ante
todo un tiempo de preparaci�n para la Pascua del Se�or. Nos preparamos
mediante el recuerdo o la preparaci�n del bautismo y por la penitencia.
Considerado en la esfera personal, es tiempo de conversi�n, de renovaci�n
cristiana. Esta no consiste en un mero perfeccionamiento, sino debe
entenderse como una profundizaci�n en nuestra condici�n de bautizados,
un esfuerzo de progresar en nuestra conversi�n a Cristo, ya que
por el bautismo fuimos incorporados a su misterio pascual para ser
hombres nuevos. La ascesis es a la vez fruto y medio de esa conversi�n.
Adem�s de este enfoque
cristoc�ntico y pascual, la Iglesia quiere que se viva la dimensi�n
social de esta preparaci�n penitencial. Porque es la renovaci�n
anual de toda la Iglesia en el misterio pascual por los sacramentos.
�La penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser s�lo interna e individual,
sino tambi�n externa y social� (S.C. 110). Los tres grandes sacramentos
de esta renovaci�n, el bautismo, la penitencia y la Eucarist�a,
son eminentemente pascuales. Las lecturas b�blicas cuaresmales contienen
una gran riqueza de catequesis bautismal.
Cuaresma y elementos
cuaresmales
Cuaresma = tiempo
de conversi�n. Lo importante es el coraz�n. Si en este tiempo
no se llega, no se �aborda� el coraz�n, no hemos hecho nada.
Cuaresma = tiempo
de desierto. Lo esencial se pone delante; lo accidental no vale.
Lo importante es reconocer como accidental lo que realmente lo es.
Y esto suele ser un gran obst�culo. Quienes de lo accidental hemos
hecho lo esencial, tenemos dificultad para cambiar de registro...
Cuaresma = tiempo
de compartir. Comparten los que tienen algo en el coraz�n y
en las manos. Las cosas sofocan la voz interior y la voz de Dios.
El drama de nuestro tiempo es que los alimentos terrestres nos han
anquilosado de tal manera que hemos perdido el coraz�n. No compartimos
porque el coraz�n se nos ha hecho peque�o.
Cuaresma = entrenamiento
para la muerte y para la vida: para la Pascua. No hacemos Cuaresma
para �fastidiarnos�; hacemos Cuaresma para �vivir�. S�lo la vida
da sentido al �fastidio� de unas penitencias. La Cuaresma no es
para instruirnos en algo, es para �iniciarnos� en el misterio de
la muerte y resurrecci�n de Jes�s. Si hay muerte en nuestra vida
es porque en ella se anuncia ya la resurrecci�n y algo nuevo. Quien
considerara los elementos cuaresmales como puro masoquismo, es mejor
que no haga nada. Quien vea en ellos un camino de vida, que camine.
Encontrar� la vida y vivir� para siempre.
Cuaresma = reconocimiento
de nuestra mentalidad mundana, de nuestro gusto por el pecado,
de nuestras ganas de �ser dioses�, de nuestra cerraz�n al misterio.
Elementos Cuaresmales
La m�s sana tradici�n
eclesial puso siempre a disposici�n de los creyentes unos instrumentos
para el tiempo cuaresmal:
a.
Oraci�n-liturgia-sacramentos:
La Cuaresma no es
el tiempo en el que nos hacemos mejores a fuerza de �palos� y �sacrificios�.
Se trata de otra cosa: de estar m�s disponibles a lo que Dios quiere
hacer en nosotros y de nosotros. La disponibilidad viene de nuestra
apertura al Se�or. Por eso la insistencia en la oraci�n, en la liturgia
y en la participaci�n en los sacramentos.
Por eso la Cuaresma
es tiempo:
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De iniciar en la oraci�n: toda sugerencia que lleve a iniciar en la oraci�n es importante.
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De las celebraciones lit�rgicas bien preparadas:
sobre todo de la homil�a. La Cuaresma es tiempo de �repaso� de las
grandes �lecciones� del cristianismo. Y la homil�a tiene, en este
sentido, un lugar prioritario. Con frecuencia es la homil�a la que
da el tono y la calidad a las celebraciones cristianas. Los ministros
de la Palabra tienen el deber de tomarse muy en serio la preparaci�n
de la homil�a, sobre todo en este tiempo. Para muchos creyentes
es la �nica oportunidad de rejuvenecer los contenidos de la fe.
�
De revisar el sentido de los sacramentos cristianos:
sobre todo el bautismo, la eucarist�a y la penitencia.
b.
Escucha y meditaci�n de la Palabra de Dios
El alimento del
creyente es la Palabra de Dios. Jes�s en el desierto se alimenta
de ella con abundancia. Sin Palabra de Dios no tendremos alimento
esencial. Sin Palabra de Dios nos quedamos sin el Dios de la Palabra.
Muchos creyentes
hoy, para poder alimentarse de la Biblia, tienen que conocerla previamente.
No estar�a mal iniciar un curso de Biblia en la Cuaresma, que lleve
a la oraci�n y a un gustar personalmente mejor la riqueza de la
Palabra de Dios.
c.
Actualizar la propia fe
Es una exigencia
de los compromisos bautismales. �Qu� hay detr�s de la palabra �creo�?
podemos pronunciar esta palabra comprometedora sin que nos diga
nada, sin que exista un contenido de fondo. No podemos crecer en
fe si no �sabemos� qu� es lo que encierra decir �creo�, sin que
conozca mi fe, sin que la viva. Cuanto m�s consciente sea el modo
de pronunciar el credo, m�s coherencia se propondr� la misma persona.
d.
El ayuno, la penitencia, la mortificaci�n
La primera tarea que se impone hoy es
revalorizar el ayuno cristiano. En principio no es mera privaci�n
ni intento de masoquismo. El ayuno tiene sentido: dejar lo que no
es esencial para caminar m�s libres hacia lo esencial. Hacemos muchas
cosas que parecen esenciales, y no lo son en realidad. Ayunar es
descubrir que el �hombre viejo� se ha ido cargando de superficialidades,
y as� no se puede ser compa�ero del Dios libre. �sta es la perspectiva
del ayuno: b�squeda de lo esencial quien no es capaz de ayunar de
alimentos que van al est�mago, �c�mo ser� capaz de ayunar de las
cosas que hieren el alma? �La cuesti�n del ayuno no es si est� de
moda o no. la pregunta es m�s esencial: �Qu� soy capaz de dejar
para ganar la vida eterna? �Qu� soy capaz de dejar para seguir a
Jes�s de Nazaret?
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