| SEMINARIO
MAYOR DE SAN JOS�
LABORATORIOS
DE PASTORAL URBANA
CAJA
DE HERRAMIENTAS
Con el fin de colaborar con los coordinadores de
los laboratorios en la planeaci�n y realizaci�n de los encuentros locales,
les hacemos llegar la “caja de herramientas” a utilizar. Dentro de esta
“caja de herramientas” se hallan:
�
las
gu�as para las consultas previas y complementarias a cada encuentro
local
�
las
pautas para el desarrollo de los encuentros locales
�
un
elenco de materiales
1.���
Gu�as y pautas
Primer encuentro local: �C�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
Gu�a
para la consulta previa 1
Se trata de establecer una conversaci�n con cinco
personas en torno a la pregunta �C�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
En dicha conversaci�n sugerimos problematizar la pregunta directriz
planteando algunas de estas otras preguntas:
�
�Qu�
sensaci�n le da esta pregunta?
�
�Es
o no importante hacernos esta pregunta? �Por qu�?
�
�Esta
pregunta tiene alg�n tipo de incidencia en su vida personal y familiar?
�
�Esta
pregunta tiene alg�n tipo de incidencia en la vida cotidiana de los
habitantes de la ciudad?
�
�Esta
pregunta tiene alg�n tipo de incidencia en la pastoral de la Iglesia en Bogot�? �Cu�l?
�
�Usted
plantear�a la pregunta de otra forma? �Por qu�?
Despu�s de la consulta previa, el participante
recoger� los resultados seg�n las �siguientes cuestiones:
�
�Qu�
me impact� en la conversaci�n con las personas consultadas?
�
�Qu�
aspectos comunes aparecieron? �Qu� otros diferentes?
�
�Qu�
nuevas preguntas surgieron?
Pauta
para el encuentro local 1
El coordinador del laboratorio tendr� cuidado de
seguir, en la organizaci�n y realizaci�n del encuentro, los siguientes
momentos: escucha, discernimiento, respuesta.
Escucha
Se trata de que cada participante identifique y
comparta aquello que le suscit� �la pregunta �c�mo ser cristianos hoy
en Bogot�? Luego pone en com�n lo recogido en la consulta previa a este
primer encuentro.
Discernimiento
Consiste en preguntarse y responder:
�
�Qu�
piensa Dios de lo identificado en la consulta y en la puesta en com�n?
�
�Qu�
est� diciendo all� Dios a su Iglesia?
Respuesta
El grupo explicita:
�
�Qu�
giros o� conversiones estamos llamados a realizar para� responder a
la pregunta sobre� c�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
�
�Qu�
horizontes se abren para pensar c�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
Gu�a
para la consulta complementaria 1
El participante vuelve a encontrar a las personas
antes� consultadas para continuar la conversaci�n con ellas, pero esta
vez en torno a la reflexi�n ganada en el encuentro local. Luego cada
participante pondr� por escrito sus inferencias personales sobre este
primer� encuentro acerca de la pregunta �c�mo hacer cristianos hoy en
Bogot�?
Segundo encuentro local: �C�mo descubrir a Dios presente en la ciudad?
Gu�a
para la consulta previa 2
Cada participante vuelve nuevamente a conversar
con las personas antes consultadas en torno a las siguientes cuestiones:
�
�Qu�
sensaci�n le produce esta nueva pregunta?
�
�Esta
pregunta posee alg�n tipo de incidencia en la pastoral de la Iglesia en Bogot�? �Cu�l?
�
�Cu�les
huellas de la presencia de Dios descubre usted en la vida cotidiana
de la ciudad?
�
�Qu�
situaciones de la ciudad pueden estar ocultando la presencia de Dios?
�
�C�mo
la reflexi�n en torno a la presencia de Dios en la ciudad le permite
pensar c�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
Luego recoger� los resultados alrededor de las
siguientes interrogantes:
�
�Qu�
me impact� en la conversaci�n con las personas consultadas?
�
�Qu�
aspectos comunes aparecieron? �Qu� otros diferentes?
�
�Qu�
nuevas preguntas surgieron?
Pauta
para el encuentro local 2
Se desarrollar� seg�n los momentos del escuchar,
discernir y responder.
Escucha
Cada participante identifica �y comparte aquello
que le suscit� �la pregunta �c�mo descubrir a Dios presente en la ciudad?
En un segundo momento se pone en com�n lo recogido en la consulta previa
a este segundo encuentro.
Discernimiento
Consiste en preguntarse y responder
�
�Qu�
piensa Dios de lo identificado tanto en la consulta� como �en la puesta
en com�n?
�
�Qu�
est� diciendo Dios a su Iglesia?
Respuesta
Se vuelven a explicitar
�
�Qu�
giros o� conversiones estamos llamados a realizar para� responder a
la pregunta sobre c�mo descubrir a Dios en la ciudad?
�
�Qu�
nuevos� horizontes se abren para pensar c�mo hacer cristianos hoy en
Bogot�?
Gu�a
para la consulta complementaria 2
Se trata de volver a encontrar a las personas consultadas
para continuar la conversaci�n con ellas, pero esta vez en torno a la
reflexi�n ganada en el segundo encuentro local. Posteriormente cada
participante pondr� por escrito sus inferencias personales sobre este
segundo encuentro y la pregunta directriz �c�mo hacer cristianos hoy
en Bogot�?
Tercer encuentro local: �C�mo arraigarnos en Jesucristo?
Gu�a
para la consulta previa 3
Cada participante da continuidad a la conversaci�n
con las personas que ha consultado:
�
�Qu�
sensaci�n le da esta tercera pregunta?
�
�Esta
pregunta tiene alg�n tipo de incidencia en la pastoral de la Iglesia en Bogot�? �Cu�l?
�
�Cu�les
son las experiencias que lo unen m�s a Cristo en la ciudad?
�
�Cu�les
son los obst�culos que impiden arraigarnos en Cristo en Bogot�?
Luego recoge los resultados alrededor de las cuestiones:
�
�Qu�
me impact� en la conversaci�n con las personas consultadas?
�
�Qu�
aspectos comunes aparecieron? �Qu� otros diferentes?
�
�Qu�
nuevas preguntas surgieron?
Pauta
para el encuentro local 3
Se desarrolla seg�n los momentos del escuchar,
discernir y responder.
Escucha
Cada participante identifica y comparte aquello
que le suscit� la pregunta �c�mo arraigarse en Jesucristo en Bogot�?
En un segundo momento se pone en com�n lo recogido en la consulta previa
a este� tercer encuentro.
Discernimiento
Consiste en preguntarse y responder:
�
�Qu�
piensa Dios de lo identificado tanto en la consulta� como� en la puesta
en com�n?
�
�Qu�
est� diciendo Dios a su Iglesia?
Respuesta
Se vuelven a explicitar:
�
�Qu�
giros o� conversiones estamos llamados a realizar para� responder a
la pregunta sobre c�mo arraigarnos en Jesucristo en Bogot�?
�
�Qu�
nuevos� horizontes se abren para pensar el c�mo hacer cristianos hoy
en Bogot�?
Gu�a
para la consulta complementaria 3
Se vuelven a encontrar a las personas antes consultadas
para continuar la conversaci�n con ellas, en torno a la reflexi�n ganada
en el tercer encuentro local.
Posteriormente cada participante pondr� por escrito
sus inferencias personales sobre este segundo encuentro y sobre la pregunta
directriz �c�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
Cuarto encuentro local: �C�mo construir comunidad cristina en Bogot�?
Gu�a
para la consulta previa 4
Nuevamente cada participante conversa con las personas
que ha venido consultando.
�
�Qu�
sensaci�n le da esta cuarta pregunta?
�
�Esta
pregunta tiene alg�n tipo de incidencia en la pastoral de la Iglesia en Bogot�? �Cu�l?
�
�Qu�
experiencias lo han hecho sentir parte de la comunidad cristiana en
Bogot�?
�
�Qu�
experiencias lo ha hecho sentir no parte de la comunidad cristiana en
Bogot�?
�
�Qu�
papel juega la comunidad cristiana en el proceso de hacer cristianos
en Bogot�?
Luego
recoge los resultados alrededor de las cuestiones:
�
�Qu�
me impact� en la conversaci�n con las personas consultadas?
�
�Qu�
aspectos comunes aparecieron? �Qu� otros diferentes?
�
�Qu�
nuevas preguntas surgieron?
Pauta
para el encuentro local 4
Se desarrolla seg�n los momentos del escuchar,
discernir y responder.
Escucha
Cada participante identifica� y comparte aquello
que le suscit� la pregunta� sobre �c�mo construir comunidades cristianas
�en Bogot�? En un segundo momento se pone en com�n lo recogido en la
consulta previa a este� cuarto encuentro.
Discernimiento
Consiste en preguntarse y responder
�
�Qu�
piensa Dios de lo identificado tanto en la consulta� como� en la puesta
en com�n?
�
��Qu�
est� diciendo Dios a su Iglesia?
Respuesta
Se vuelven a explicitar
�
�Qu�
giros o� conversiones estamos llamados a realizar para� responder a
la pregunta sobre el� c�mo descubrir a Dios en la ciudad?
�
�Qu�
nuevos� horizontes se abren para pensar el c�mo hacer cristianos hoy
en Bogot�?
Gu�a
para la consulta complementaria 4
Se vuelven a encontrar a las personas antes consultadas
para continuar la conversaci�n con ellas, en torno a la reflexi�n ganada
en el tercer encuentro local.
Posteriormente cada participante pondr� por escrito
sus inferencias personales sobre este segundo encuentro y sobre la pregunta
directriz �c�mo hacer cristianos hoy en Bogot�?
2.
Elenco de materiales
2.1.
Acerca de la pedagog�a de Jes�s
Videos
�
La
lengua de las mariposas
�
Ser
y tener
�
Los
coristas
Textos
de estudio
Mario PERESSON, La pedagog�a de Jes�s: Maestro
carism�tico popular, Bogot�, Kimpres, 2004, 247-381.
Testimonio
| FILOSOF�A
Antes
de comprometerse a ser disc�pulo, el visitante quiso obtener
del maestro alguna garant�a:
��Puedes
decirme cu�l es el fin de la vida humana?�
�No,
no puedo�
��O
al menos su sentido?�
�Tampoco
puedo�
��Y
no podr�a indicarme cu�l es la naturaleza de la muerte y c�mo
es la vida m�s all� de ella?�
�Tampoco�
El
visitante se march� decepcionado y los disc�pulos quedaron consternados
por la pobre impresi�n que hab�a dado su Maestro.
Pero
el Maestro, en tono consolador, les dijo: “�De qu� vale comprender
la naturaleza y el sentido de la vida si �sta nunca ha sido
degustada?� Es mejor comer el pastel que formular teor�as acerca
de �l”
Tomado
Anthony DE MELLO, S.J., �Qui�n puede hacer que amanezca?,
Santander, Sal Terrae, 1987 |
2.2.
Acerca de las huellas de Dios en la ciudad
Videos
�
Crash
�
Invasiones
b�rbaras
�
Babel
�
El
santo de Fort Washington
�
Undergrown
�
Belleza
�
La
ca�da del imperio Americano
Textos
de estudio
Juan Mart�n VELASCO, La experiencia cristiana
de Dios, Madrid, Trotta, 2001, 19-85.
Juan A. GUERRERO ALVES, Encontrar a Dios en
una sociedad individualista, en �Sal Terrae�� 91/4(2003), 283-296
Pedro Jos� GOMEZ SERRANO, Encontrar a Dios en
una sociedad consumista, �Sal Terrae�� 91/4(2003)
Javier MART�NEZ CORT�S, Buscar a Dios en una
sociedad competitiva, �Sal Terrae�� 91/4(2003)
Testimonio
�Oraci�n
al Dios Desconocido�
�Antes de proseguir en mi
camino y mirar una vez m�s hacia delante,
quiero tan s�lo alzar mis
manos hacia Ti, de quien intento huir.
A Ti, desde lo m�s hondo
de mi coraz�n, he erigido altares festivos
para que en cada momen�to
Tu voz pudiera llamarme.
Sobre esos altares est�n
grabadas a fuego estas palabras: �Al Dios desconocido�.
Suyo soy, aunque hasta ahora
me haya aso�ciado a los sacr�legos.
Suyo soy, a pesar de los
lazos que me llevan al abismo.
Aun pretendiendo huir, me
siento obligado a servirlo.
Quiero conocerte, oh desconocido.
A Ti, que penetras mi alma
e invades cual tor�bellino mi vida.
A Ti solo, oh incomprensible
pero mi semejan�te, quiero conocerte, quiero servirte”.
FRIEDRICH NIETZSCHE
2.3.�
Acerca del arraigo en Jesucristo en la ciudad
Videos
�
Pedro
y Pablo
�
El
revolucionario
Textos
de estudio
Gabino UR�BARRI, Tres cristianismos insuficientes:
emocional, �tico y de autorrealizaci�n, en �Sal Terrae�� 91/4(2003)
269-282.
Leonardo BOFF, C�mo emerge Dios en la andadura
personal, en IDEM, Experimentar a Dios. La transparencia de todas
las cosas, Santander, Sal Terrae, 2003, 93-106.�
Leonardo BOFF, La experiencia cristiana de Dios,
en IDEM, Experimentar a Dios. La transparencia de todas las cosas,
Santander, Sal Terrae, 2003, 109-142.
Juan Mart�n VELASCO, La transmisi�n de la fe
en la sociedad contempor�nea, Santander, Sal Terrae, 83-142.
Jos� Mar�a MARDON�S, Nuevos contextos de evangelizaci�n,
en Felisa ELIZONDO y Otros, Evangelizar esa es la cuesti�n, Madrid,
PPC, 2006, 31-57.
Donaciano MART�NEZ y otros, Proponer la fe hoy.
De lo heredado a lo propuesto, Santander, Sal Terrae, 2005, 10-34.
Testimonio
Los cinco defectos de Jes�s
Primer defecto: Jes�s no tiene buena memoria
■ En la cruz, durante su agon�a, Jes�s oy� la voz del
ladr�n a su derecha: �Jes�s, acu�rdate de m� cuando vengas con tu Reino�.
Si hubiera sido yo, le habr�a contestado: �No te olvidar�, pero tus
cr�menes tienen que ser expiados, al menos, con 20 a�os de purgatorio�.
Sin embargo Jes�s le responde: �Te aseguro que hoy estar�s conmigo en
el para�so�. �l olvida todos los pecados de aquel hombre.
■ La par�bola del hijo pr�digo nos cuenta que �ste, de
vuelta a la casa paterna, prepara en su coraz�n lo que dir�: �Padre,
pequ� contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo,
tr�tame como a uno de tus jornaleros�. Pero cuando el padre lo ve llegar
de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no
le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que
est�n desconcertados: �Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo m�o hab�a
muerto y ha vuelto a la vida; se hab�a perdido y ha sido hallado�.
}Jes�s no tiene una memoria
como la m�a; no s�lo perdona, y perdona a todos, sino que incluso olvida
que ha perdonado.
Segundo defecto: Jes�s no sabe matem�ticas
Si
Jes�s hubiera hecho un examen de matem�ticas, quiz� lo hubieran suspendido.
■ La par�bola de la oveja perdida lo demuestra. Un pastor
ten�a cien ovejas. Una de ellas se descarr�a, y �l, inmediatamente,
va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando
la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros.
} Para
Jes�s, uno equivale a noventa y nueve, �y quiz� incluso m�s! �Qui�n
aceptar�a esto? Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jes�s
no se deja desanimar por ning�n riesgo, por ning�n esfuerzo.
Tercer defecto: Jes�s no sabe de l�gica
■ Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende
la l�mpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y
les dice: �Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que hab�a perdido�.
�Es realmente il�gico molestar a sus amigas s�lo por una dracma! �Y
luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y adem�s, al invitar
a sus amigas �gasta m�s de una dracma! Ni diez dracmas ser�an suficientes
para cubrir los gastos...
} Jes�s,
como conclusi�n de aquella par�bola, desvela la extra�a l�gica de su
coraz�n: �Os digo que, del mismo modo, hay alegr�a entre los �ngeles
de Dios por un solo pecador que se convierta�.
Cuarto defecto: Jes�s es un aventurero
El
responsable de publicidad de una compa��a o el que se presenta como
candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas
promesas. Nada semejante en Jes�s. Su propaganda, si se juzga con ojos
humanos, est� destinada al fracaso.
■ Procesos y persecuciones es lo que �l promete a quien lo sigue. A
sus disc�pulos, que lo han dejado todo por �l, no les asegura ni la
comida ni el alojamiento, sino s�lo compartir su mismo modo de vida.
A un escriba deseoso de unirse a los suyos, le responde: �Las zorras
tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre
no tiene donde reclinar la cabeza�.
■ El pasaje evang�lico de las bienaventuranzas, verdadero �autorretrato�
de Jes�s, aventurero del amor del Padre y de los hermanos, es de principio
a fin una paradoja, aunque estemos acostumbrados a escucharlo: �Bienaventurados
los pobres de esp�ritu..., bienaventurados los que lloran..., bienaventurados
los perseguidos por la justicia..., bienaventurados ser�is cuando os
injurien y os persigan por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra
recompensa ser� grande en los cielos�.
} Pero
los disc�pulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil a�os
y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de los que han seguido
a Jes�s. Basta mirar a los santos de todos los tiempos. Muchos de ellos
forman parte de aquella bendita asociaci�n de aventureros. �Sin direcci�n,
sin tel�fono, sin fax...!
Quinto defecto: Jes�s no entiende ni de finanzas
ni de econom�a
■ Recordemos la par�bola de los obreros de la vi�a: �El Reino de los Cielos
es semejante a un propietario que sali� a primera hora de la ma�ana
a contratar obreros para su vi�a. Sali� luego hacia las nueve y hacia
mediod�a y hacia las tres y hacia las cinco..., y los envi� a sus vi�a�.
Al atardecer, empezando por los �ltimos y acabando por los primeros,
pag� un denario a cada uno.
} Si Jes�s fuera nombrado director de empresa o administrador de una
comunidad, esas instituciones quebrar�an e ir�an a la bancarrota: �c�mo
es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde
un salario igual al de quien trabaja desde el alba? �Se trata de un
despiste, o Jes�s ha hecho mal las cuentas? �No! Lo hace a prop�sito,
porque -explica-: ��Es que no puedo hacer con lo m�o lo que quiero?
�O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?�.
�Por qu� Jes�s tiene estos
defectos? Porque es Amor. El amor aut�ntico no razona, no mide, no levanta
barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.
Y nosotros hemos cre�do en el amor.
Tomado
de los ejercicios espirituales de Monse�or Van Thuan
2.4.�
Acerca de la construcci�n de comunidades cristianas en la ciudad
Videos
�
La
comunidad
�
El
crimen perfecto
�
La
pobreza y la riqueza
�
Diario
de un esc�ndalo
�
Casamiento
inolvidable
�
Barrio
Textos
de estudio
Edgard SCHILLEBEECKX, El itinerario vital de
Jes�s� confesado como Cristo, en IDEM, Los hombres relatos de
Dios, Salamanca, S�gueme, 1995, 179-215.
Gerhard LOHFINK, La iglesia que Jes�s quer�a.
Dimensi�n comunitaria de la fe cristiana, Bilbao, Descle� De Brouwer,
41986.
Andrew DAVEY, Contar de nuevo la historia de
Jes�s y vivirla en un mundo urbano, en IDEM, Cristianismo urbano
y globalizaci�n. Recursos teol�gicos par un futuro urbano, Santander,
Sal Terrae, 2003, 115-130.
����, Pautas y modelos para una iglesia en un
mundo urbano, en IDEM, Cristianismo urbano y globalizaci�n. Recursos
teol�gicos par un futuro urbano, Santander, Sal Terrae, 2003, 131-183.
Testimonio
El
caso del padre Gadget: alaba al Se�or y p�same el transformador de corriente
Durante un viaje en avi�n que realic� recientemente,
me sent� cer�ca de un sacerdote que, en cuanto alcanzamos la altitud
de crucero, sa�c� un port�til de la maleta, una minigrabadora y una
agenda electr�ni�ca. Se enchuf� a todos esos variados aparatos, los
conect� y empez� a trasladar informaci�n de uno al otro.
Cuando el avi�n se preparaba para la llegada, el
padre Gadget em�pez� a apagar y guardar todos esos aparatos de alta
tecnolog�a. De re�pente, se sinti� contrariado porque no pod�a localizar
un accesorio de uno de los aparatos. Rebusc� por los bolsillos, registr�
la maleta, mi�r� alrededor y debajo de su asiento, pero nada. Entonces
revolvi� el compartimiento de equipaje de mano correspondiente a mi
fila de asientos, donde hab�a guardado al principio su malet�n. Nada
de nada. Convencido de que su artilugio se encontraba en alg�n lugar
por all� cerca, pregunt� si hab�a ca�do debajo del asiento del se�or
Jones, un hombrecillo delgado y con bast�n que se sentaba a mi lado.
Deseoso de ayudar al sacerdote, el se�or Jones
se levant� con difi�cultad de su asiento, ayudado por la se�ora Jones
y una azafata, lo cual le provoc� a todas luces gran incomodidad y dolor.
En la conversaci�n que hab�a mantenido con esa amable pareja antes,
durante el vuelo, su�pe que el se�or Jones se dirig�a a un centro oncol�gico.
Los tumores y las met�stasis le provocaban dolor incluso cuando estaba
sentado en el avi�n. Despu�s de muchas pruebas m�dicas, pron�sticos
desastrosos y peticiones desesperadas para probar nuevos medicamentos
en expe�rimentos cl�nicos que hab�an sido denegadas, finalmente hab�a
conse�guido que lo aceptaran en una investigaci�n que se llevaba a cabo
en la Costa Este. La se�ora Jones me explic� que �sa era su �ltima esperan�za
de curaci�n.
El padre Gadget parec�a totalmente indiferente
a la debilidad y su�frimiento del se�or Jones, tan concentrado se encontraba
en localizar su artilugio electr�nico. Despu�s de buscar infructuosamente
el apara�to debajo de su asiento, el se�or Jones volvi� a sentarse,
de nuevo con ayuda y de nuevo con dolor e incomodidad. Cuando el avi�n
se detuvo, el padre Gadget fue uno de los primeros en salir. Acarreando
su equipa�je de alta tecnolog�a (al que ahora le faltaba un artilugio)
y hablando por el m�vil, recorri� el pasillo del avi�n a empujones sin
dirigir ni una pa�labra al se�or y la se�ora Jones.
Era la tecnolog�a de la informaci�n quien dirig�a
al padre Gadget, y no al rev�s. Las m�quinas se interpon�an en el camino
de su humanidad, sobre todo en su conciencia del sufrimiento humano
que ten�a ante s�. Los artilugios tambi�n lo cegaban hasta el punto
de causar al se�or Jo�nes un sufrimiento adicional. Es obvio que nunca
intent� descubrir por qu� el se�or Jones se encontraba en ese evidente
estado de incomodi�dad desde el principio. Parece un comportamiento
extra�o en un sa�cerdote. Si las m�quinas pueden provocar esto en un
cl�rigo, imagine�mos qu� pueden provocar a gente como nosotros, que
no hemos hecho votos y que tampoco hemos rezado mucho.
Tomado Lou MARINOFF, Preg�ntale
a Plat�n. C�mo la filosof�a puede cambiar la vida, Buenos Aires, Sine Qua
non, 2003, 249-250.
Estos materiales est�n organizados en torno a tres categor�as:
videos, textos y testimonios. Los videos podr�an ayudar a contextualizar
la pregunta considerada en cada encuentro; los textos permiten
abordar la pregunta desde una perspectiva m�s acad�mica y los testimonios
a ilustrarla desde la vida cotidiana. Tanto las pel�culas como los
textos y testimonios pueden ser suministrados por la organizaci�n
central en el Seminario.
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