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Temas para la catequesis

POR UNA ECONOMIA DE DIOS

Fernando Torres M.
Educador y te�logo laico

��escoge la vida para que vivas� Dt 30,19

�C�mo vivir�n los pobres en las econom�as neoliberales? �acaso tendr�n, como efecto de la “mano invisible” del mercado, vida abundante con disfrute, libertad y dignidad? Esta pregunta nos la hacemos con creciente preocupaci�n, quienes acompa�amos solidariamente procesos educativos y pastorales junto a comunidades populares en la ciudad.

Veamos como una experiencia de lectura urbana de la Biblia quiso responder a este desaf�o �tico a partir de los retos planteados por el Jubileo del a�o 2000. Las Casitas B�blicas [1] se plantearon la continuidad y permanencia del Jubileo como “querer social de Dios” a partir de proyectos de econom�a solidaria inspirados y alimentados en la lectura comunitaria de la Palabra de Dios. Para ello organizaron estudios b�blicos durante el a�o de 2001 procurando “modelos” econ�micos coherentes con el plan de Dios y pertinentes a los tiempos; a la vez dichos “modelos” alternativos fueron contrastados con los proyectos econ�micos hegem�nicos a fin de visibilizar su talante y su din�mica contra-hegem�nica. Como resultado de estudios y reflexiones colectivas, las Casitas B�blicas se propusieron durante el a�o 2002 dar vida a peque�os proyectos de econom�a solidaria basados en la espiritualidad b�blica y en continuidad con sus ancestrales pr�cticas solidarias.

Los siguientes fueron algunos de los “modelos” de econom�a de Dios resaltados [2] :

�Este es el pan que Dios les da como alimento� Ex 16,15

La estructura, la pol�tica y la l�gica econ�mica de los faraones de Egipto se narra escuetamente en el relato de Gn 47,13-26 que podr�amos titular “Jos�: un ministro de hacienda ejemplar”. Frente a la dominante econom�a del fara�n, los hebreos fugitivos del desierto viven una experiencia econ�mica diametralmente opuesta: la “econom�a del man�”. Veamos la s�ntesis de estas econom�as elaborada por las Casitas B�blicas:

Econom�a del fara�n Gn 47,13-26

�C�mo es?

  • Acumula dinero, trigo, ganados, tierras y esclavos.
  • Produce hambrunas apoder�ndose de las semillas.
  • Toma la quinta parte de los frutos: es tributaria.
  • Es una econom�a de avaricia, de ambici�n y de insolidaridad.

�Cu�les son sus consecuencias?

  • Produce esclavitud, desigualdad e injusticia.
  • Se pierde la propiedad colectiva sobre las tierras y la quinta parte de lo producido.
  • Se pierde la libertad y la dignidad humana.
  • El pueblo hambriento y empobrecido se llena de enfermedades y lleva una vida de humillaciones.
  • El fara�n y los sacerdotes no pasan hambre. Son los que acumulan lo que el pueblo va perdiendo.
  • Los sacerdotes se callan y se benefician del sistema econ�mico del fara�n. Viven muy bien, tienen tierras, cosechas y alimentos.
  • Las leyes favorecen la acumulaci�n y el acaparamiento con lo que se produce el enriquecimiento de unos pocos.
  • La producci�n econ�mica del pueblo y su consumo es reducido por medio de tributos cada vez mayores.
  • Las comunidades van perdiendo la dignidad, la cultura y las tradiciones propias.

Econom�a del man� Ex 16,1-35

�C�mo es?

  • De esperanza y alimento abundante para todas y todos.
  • Favorece la organizaci�n comunitaria.
  • Es estable, equilibrada y equitativa.
  • Es solidaria, responsable, agradecida, igualitaria. Est� basada en el compartir. En ella no hay ni puede haber acaparamiento en manos de unos pocos.
  • Es sana, saludable, bendita y acogedora.
  • Es la misma misericordia de Dios. Es un don de Dios a favor de su pueblo.
  • Es fruto de la alianza de Dios con el pueblo.
  • Responde a las necesidades del pobre asegurando el pan de cada d�a.
  • Es una econom�a donde no sobra ni tampoco hace falta. “Ni sobra, ni falta”.
  • No abusa de la capacidad del ser humano y de la naturaleza para producir.
  • Estimula el trabajo honrado.
  • Se traduce en bienestar y salud.
  • Fortalece los ideales de una familia humana unida y cuestiona el sistema esclavista.
  • Protege la familia y sus creencias religiosas.
  • Es una verdadera econom�a jubilar.

�Cu�les son las consecuencias?

  • Mejores alternativas concretas de vida para el pueblo.
  • Se construye a partir de la responsabilidad personal y comunitaria.
  • Se instituye el descanso de las personas y de toda la creaci�n.
  • No hay hambre, no hay esclavitud, no hay tributos.

�Cu�les son los aprendizajes para nuestros proyectos de econom�a de Dios?

  • Tener como base de la econom�a comunitaria los principios de la fe cristiana.
  • Que nuestros proyectos sean abiertos a la gente m�s necesitada y que genere beneficios y actitudes de solidaridad y de igualdad.
  • Que respondan a las necesidades de las familias.
  • Que nos ayude a construir una nueva relaci�n con la naturaleza.
  • Que favorezca las alianzas con otros grupos de econom�a solidaria.
  • Trabajar unidos y compartir lo que tenemos.

�t� y tus hijos vivir�n de lo restante� 2R 4,7

La dinast�a de Omr� en la historia de Israel se caracteriza por querer apartar al pueblo de su fidelidad a Yav�. Es cuando surge el profetismo de El�as y Eliseo para hacerle frente a la crisis. Buscando fortalecer el Estado ante las amenazas externas, Omr� construye en Samaria un templo a Baal (1R 16,32) a fin de contar con un sacerdocio que exalte la figura del rey, que propicie la alianza con el reino de Tiro y Sid�n y que legitime teol�gicamente la econom�a de acumulaci�n. El sucesor de Omr�, su hijo Ajab se casa con Jezabel, la princesa de Sid�n sellando estrat�gicamente la nueva alianza pol�tica-comercial. As� el reino del norte, desde Samaria, desarrollar� la econom�a y la ideolog�a de Baal basada en el comercio exterior y en la explotaci�n del campesinado. Al fin y al cabo Baal es el “se�or” de reyes y comerciantes. Por supuesto que para el movimiento prof�tico de El�as y Eliseo es inadmisible que Yav� conviva pac�ficamente con Baal. No es posible aceptar un sistema econ�mico dirigido exclusivamente al comercio exterior pues la fe en Yav� exige ante todo, una producci�n econ�mica para el consumo, el bienestar y el disfrute de las comunidades. A partir de este contexto entendemos muy bien las siguientes reflexiones de las Casitas B�blicas:

Econom�a de Baal 1R 21,1-16

�C�mo es?

  • Es una econom�a idol�trica basa en la acumulaci�n, el lujo y el despilfarro por parte de reyes, militares y comerciantes.
  • Es una econom�a que usa el poder religioso para legitimarse teol�gicamente.
  • Es una econom�a que se legitima jur�dicamente al elaborar leyes para despojar legalmente la tierra del campesinado.
  • Es una econom�a que debilita y destruye la tradici�n tribal de la propiedad familiar de la tierra (“la heredad”).
  • Es una econom�a que favorece y justifica el asesinato, la impunidad y la corrupci�n de los gobernantes.

�Cu�les son las consecuencias?

  • Legaliza el despojo de las tierras del campesinado.
  • Enriquece a los ricos y empobrece a los pobres.
  • Debilitamiento del sistema tribal.
  • Desplazamiento del campesinado.
  • El crimen es legalizado y el pobre es sometido a la indefensi�n.
  • P�rdida de la identidad religiosa y cultural.
  • Instauraci�n del sistema del abuso, la arbitrariedad y la injusticia.

Econom�a prof�tica 2R 4,1-7

�C�mo es?

  • Solidaria, atiende al necesitado (la viuda, los ni�os, la familia endeudada).
  • Hace presente a Dios cuando el aceite es compartido comunitariamente.
  • Para el diario vivir, para asegurar el sustento cotidiano de las familias.
  • Se hace desde lo peque�o y poco a poco.
  • No es negocio, es vida y bienestar para el pueblo.
  • Igualitaria, equitativa y recursiva.
  • Colectiva, fraterna y familiar.
  • Es una econom�a con ra�ces espirituales: honradez, justicia, ayuda mutua, sin dar ventajas a nadie.

�Cu�les son sus consecuencias?

  • Revierte el proceso de empobrecimiento, endeudamiento y esclavismo al que es sometido el pueblo.
  • Los ni�os y las viudas son sujetos y protagonistas.
  • Fortalecimiento de las redes econ�micas familiares.
  • Evita y cuestiona las deudas impagables. Sin deudas no hay esclavismo.
  • Fortalece la estructura econ�mica de la casa junto con el vecindario.
  • Produce vida, justicia, bienestar y alegr�a del pueblo.

�Cu�les son los aprendizajes para nuestros proyectos de econom�a de Dios?

  • Nuestros proyectos no pueden estar aislados. Tenemos que crear redes de econom�a de Dios para apoyarnos mutuamente.
  • Mirar qu� tenemos, qu� sabemos y ver qu� podemos hacer con eso. Necesitamos recurrir permanentemente a nuestra sabidur�a pr�ctica popular.
  • Ser muy imaginativos para crear alternativas productivas.
  • Animar y estimular el esfuerzo colectivo.

Comenzar con lo poquito que tenemos en nuestras casas para irlo multiplicando de acuerdo a las necesidades de todos, especialmente de los m�s d�biles y vulnerables.

La econom�a de Dios es la porf�a, la esperanza y la fortaleza de los pobres. As� la descubren y la viven las Casitas B�blicas cuando decidieron escoger la vida, la justicia y la paz como opci�n ineludible que hoy puede hacerles mejores seres humanos en comunidad.


[1] Las Casitas B�blicas surgen como concreci�n de la pastoral b�blica en la parroquia de Santo Toribio de Mogrovejo (Barrio Diana Turbay) entre 1989 y 1993.

[2] Por limitaciones de espacio desarrollamos dos “modelos” en este art�culo.

Diseño-Construcción

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