LA HISTORIA DE UN LLAMADO Y UNA VOCACI�N
Jos� Efra�n Zapata Herrera
Grupo de Mayores
Seminario Mayor de San Jos�
Hablar de mi llamado es hacer todo un recorrido por una� experiencia de Dios que se ha hecho manifiesta a lo largo de mi vida. En el contexto de un mundo globalizado y postmoderno, es a veces dif�cil sentir la presencia de un Dios al que tal vez no queremos o�r o al que el mundo con todos sus nuevos paradigmas quiere invisibilizar.
Desde peque�o conoc� a Dios de manos de mi abuela, y gracias a la vivencia de mis padres conoc� a Jes�s, y comenc� a participar de su evangelio; como ni�o en mi pueblo natal en Boyac�. Sin embargo, como un ni�o normal, tambi�n viv� una infancia rodeado del estudio, de los amigos y del juego.
Mi adolescencia la viv� en Bogot� y durante el bachillerato
comenc� a sentir una gran afinidad con las ciencias sociales, siempre con
un gusto por asistir a la misa e inquieto por saber mas de Dios y de la fe;
me gradu� a los 16 a�os con el dese� de ingresar al seminario para estar m�s
cerca de un conocimiento de Dios y de
Luego de prestar el servicio militar, ingres� a la universidad a estudiar ciencias pol�ticas y administrativas, habiendo decidido dejar la opci�n del Seminario para despu�s. La experiencia de vida universitaria me abri� los ojos a un mundo secular y polifac�tico que ofrec�a la posibilidad de realizaci�n personal y profesional. Sin embargo, jam�s me alej� de la parroquia ni del grupo juvenil, y por el contrario, siempre pude organizar mi tiempo para seguir participando en la pastoral juvenil y en la m�sica que se vuelve esencial en mi relaci�n con Dios. Es en ese ambiente donde empiezo a sentirme muy af�n y donde quiero desarrollar mi profesi�n y comienza la b�squeda de una opci�n vocacional m�s plena y de hacer un discernimiento que me de la respuestas a todos los interrogantes que surgen, pero a pesar de que me siento preparado para iniciar un camino de formaci�n sacerdotal queda muy poco para terminar mis estudios universitarios, y prefiero cerrar esa etapa de mi vida sin dejar procesos inconclusos.
La b�squeda y el plan permanecen vigentes hasta el d�a que obtengo mi t�tulo universitario; estando ya vinculado laboralmente y entonces con la nueva proyecci�n profesional comienzo a vivir una nueva etapa, que implica el trabajo y los logros que obtengo de mi profesi�n. Como laico participo en la catequesis y el ministerio de m�sica y entre el trabajo y �servicio apost�lico vivo mi fe.
Pero el llamado de Dios
no cesa y a�n dentro de los logros, el trabajo, mi proyecci�n como profesional,
aun sinti�ndome muy feliz en lo que como servidor de
En mi vida siempre ha habido personas y hechos que me muestran el sacerdocio como una opci�n que desde el amor desinteresado har�a feliz al hombre que por �l se decide, �voces que me han hecho pensar en ese camino para mi, Dios me llam�, y yo me sent� llamado. Era hora de responderle sin temores, arriesg�ndome a tomar mi propia cruz para seguirle, para no temer sino esperar con fe, es por eso que comenc� discernir ese llamado buscando la mediaci�n de la Iglesia y poder iniciar un camino de formaci�n que me lleve a servirle al Se�or desde mi realidad como profesional y adulto que soy.
La actitud que he tenido
en todo este proceso, es atender al llamado que Dios me hace para ser obrero
en el servicio de su Reino, desde