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�ARRI�SGATE!
�SER SACERDOTE� VALE LA PENA!
Temas para la catequesis

Querido joven…

Esperamos en Dios para que aqu� puedas encontrar las herramientas necesarias que te permitan ir descubriendo lo que Dios quiere de ti y la manera como puedes corresponder a ese llamado de amor para ti y para quienes te rodean.
Y esperamos ser instrumento de Dios para cuantos a�n no encuentran su lugar en la vida

�Ven y s�gueme!

  • Si te sientes atra�do por la persona de Jes�s y su seguimiento.

  • Si tienes el sincero deseo de poner tu vida al servicio de los dem�s.

  • Si quieres realizarte viviendo en una comunidad que intenta d�a a d�a vivir la fraternidad.

�TE INVITAMOS A CONOCERNOS M�S DE CERCA!

PASTORAL VOCACIONAL – ARQUIDIOCESIS DE BOGOTA

�Qu� es la Pastoral Vocacional?

La Pastoral Vocacional "es una aut�ntica pastoral que quiere ayudar al hombre en su proceso de discernimiento, deber� centrarse en la llamada inicial, en su modificaci�n subsiguiente y en su perseverancia, comprometi�ndose en este servicio a toda la comunidad. Es una acci�n pastoral aut�ntica. Tiene como objeto: ayudar al hombre en su proceso vocacional, llamada inicial, maduraci�n y perseverancia. El sujeto es toda la comunidad eclesial, hay que notar que se habla de la vocaci�n como proceso: suscitar, acoger, acompa�ar y proporcionar una especial atenci�n" (Puebla 861)

"La pastoral vocacional compete a todos, y no es cuesti�n simplemente de una persona o un grupo promotor de vocaciones". (PDV. 41)

El objetivo fundamental de la PASTORAL VOCACIONAL es promover, motivar y acompa�ar a los adolescentes y j�venes con inquietudes vocacionales, para que maduren su opci�n y sean capaces de dar una respuesta generosa y comprometida en la consagraci�n como sacerdotes y/o religiosos (as)

Y para ellos promueve las jornadas vocacionales, encuentros, convivencias, campamentos y retiros, tratando de descubrir inquietudes vocacionales, no s�lo en el centro de pastoral vocacional de la Arquidi�cesis, sino tambi�n en las parroquias, los colegios; y adem�s se visita a los p�rrocos, para que conociendo el trabajo vocacional, promuevan en sus comunidades las vocaciones sacerdotales y logren as� que cada parroquia cuente con su grupo de promoci�n vocacional. Tambi�n es deber de la Pastoral Vocacional fomentar la oraci�n por las vocaciones sacerdotales, en todas las parroquias de la di�cesis.

 

LA VOCACI�N

1. �Qu� es la Vocaci�n?

El t�rmino vocaci�n viene de �vocare� que quiere decir LLAMAR; se trata de la voz de Dios que llama permanentemente al hombre, primero a la existencia, despu�s a la vida cristiana y, m�s tarde, a un determinado estado de vida.

Dios llama al hombre desde el principio (Gen 1,26-27) a ser su imagen y semejanza, para que de esta manera pueda estar en comuni�n con �l. Por el Bautismo nos llama a ser sus hijos, porque Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Esta voluntad de Dios Padre se hace llamada para los hombres en y por Jesucristo, y se prolonga para nosotros en el Esp�ritu que �l mismo nos ha enviado.

2. Elementos de la Vocaci�n

�       LLAMADA
Es la iniciativa gratuita y amorosa de Dios.

�       RESPUESTA.
Es la disponibilidad del hombre que responde al llamado y compromete toda su vida al seguimiento de Jes�s. La respuesta es personal, libre, consciente, responsable y tiene como fundamento una profunda inspiraci�n y experiencia de fe. La persona responde dentro de una situaci�n hist�rica concreta.

�       MISI�N
Dios llama siempre a una misi�n, que es, la tarea evangelizadora que el Esp�ritu encomienda a la Iglesia. La misi�n toma rasgos espec�ficos en cada uno de los llamados.
Dios nos llama de manera personal y �nica, as� como tambi�n la misi�n que nos encomienda es personal y �nica.

3. Tipos de Vocaciones

• Vocaci�n Laical - Con dos estados de vida que son:
- El matrimonio (viudez)
- La solter�a

• Vocaci�n al Ministerio Ordenado
Que es el Orden Sacerdotal (existen tambi�n misioneros y religiosos que a la vez son sacerdotes).

• Vocaci�n a la Vida Consagrada
Con sus diversas formas:
- Vida religiosa contemplativa
- Vida religiosa apost�lica

4. Signos de la Vocaci�n

Es importante tener bien claro que Dios, al darnos la vocaci�n, no se comprometi� a revel�rnosla de manera extraordinaria, ni de una determinada forma. Sabemos que, en algunas ocasiones ha sido as�, pero no siempre.

En la Sagrada Escritura vemos los diferentes llamados desde Abraham, Isaac, Jacob, los Profetas… hasta Saulo de Tarso en el Nuevo Testamento.

Se trata de un llamado expl�cito; habitualmente es en el camino ordinario donde Dios quiere que cada uno busque y encuentre su propia vocaci�n, descubra su plan de amor universal y se ubique exactamente en �l. Por tanto, cada uno debe buscar su vocaci�n personal hasta encontrarla, vali�ndose de los medios a su alcance y confiando en la ayuda de Dios.

Hay algunos principios fundamentales que nos pueden ayudar a iluminar, a clarificar la b�squeda y el encuentro de nuestra propia vocaci�n.

Todas las vocaciones llevan a la felicidad, sin embargo ser�a equivocado concluir que uno puede elegir cualquier vocaci�n; sabemos que cada uno estamos llamados a una vocaci�n espec�fica y es indispensable tener o adquirir las cualidades o virtudes necesarias para ello.

La vocaci�n no se identifica con la inclinaci�n.

Para que nuestra vocaci�n sea v�lida necesitamos la aprobaci�n de personas competentes y hay que decidir con rectitud de intenci�n.

No existen m�todos infalibles para encontrar la vocaci�n, pero es menos dif�cil que se equivoque quien hace un conveniente discernimiento, busca ayuda, ora mucho; pues como cristianos no podemos olvidar que Dios est� siempre a nuestro lado: "Yo estar� con ustedes todos los d�as hasta el fin del mundo" (Mt 28,20).

�l nos cuida, nos ilumina, �l es el primero que desea nuestra felicidad y que sea larga si la conseguimos, por algo nos dijo: "Pidan y se les dar�, busquen y hallar�n, llamen y se les abrir�; porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama se le abre" (Lc 11,9-10).

5. Motivaciones de una Vocaci�n

Comprender qu� son las motivaciones vocacionales para clarificar la autenticidad de nuestras propias motivaciones en un serio discernimiento.

Una motivaci�n es una raz�n profunda de actuar.

Es el "motor" que mueve nuestra energ�a, nuestros esfuerzos hacia un fin. Nos permite "dar raz�n"; es el por qu� y el para qu� de lo que hacemos.

Hay dos tipos de motivaciones: conscientes e inconscientes.

• Las motivaciones conscientes son aquellas que aparecen directamente como raz�n de nuestro actuar; son claras, definidas y est�n a nuestro alcance en lo que hacemos.

• Las motivaciones inconscientes responden a situaciones interiores, conflictos no resueltos, mensajes que se han quedado guardados en nuestro interior y que no afloran libremente ya sea por bloqueos, temores, educaci�n, etc.

En la b�squeda de la vocaci�n puede haber, mezcladas, motivaciones verdaderas y err�neas.

Claro que deben prevalecer las verdaderas y a lo largo del proceso vocacional deber�n clarificarse, purificarse y definirse las otras motivaciones.

En algunos casos, detr�s de una vocaci�n "aparentemente buena" existen motivos como: el miedo al matrimonio, la incapacidad de relacionarse positivamente con j�venes del otro sexo, el miedo a enfrentar el futuro, el miedo al compromiso.

En qu� habr� que fijarse:

• Recta intenci�n.
• Dotes o cualidades ps�quicas y morales: equilibrio afectivo, aceptaci�n de la propia realidad hist�rica, libertad, capacidad para superar frustraciones…
• Dotes intelectuales.
• Dotes espirituales: sentido de Dios, inclinaci�n a la oraci�n, esp�ritu de sacrificio, sentido de Iglesia, esp�ritu de obediencia, celo apost�lico, esp�ritu de pobreza y castidad.

6. Pasos

La vocaci�n no consiste solamente en el llamado que Dios hace a la persona, para que el proceso o el camino se complete. Cada uno debe dar a Dios una respuesta y para poder dar esa respuesta correctamente es necesario seguir un proceso para que la decisi�n tomada nos llene de paz y de contento por ser de acuerdo con la voluntad de Dios.

La vocaci�n, o el llamado para consagrarse a Dios, es el regalo m�s preciado que puede recibir cualquier persona de parte de Dios mismo. Se puede comparar con una joya hermos�sima que te da Dios, pero si no respondes con prontitud, con entusiasmo y el inter�s que �l espera de ti, te la retira y se le da a otra alma m�s generosa que t�.

Tambi�n se puede comparar con una flor hermos�sima; Dios, con su llamado, la siembra en tu coraz�n, pero de ti depende cuidarle el suelo, regarla y abonarla para que nazca, crezca y se conserve hermosa siempre.

Siguiendo el camino para responder a la vocaci�n hay que dar algunos pasos importantes:

• Considera que la vocaci�n a la Vida Consagrada es el regalo m�s grande que da Dios a las almas por las que tiene especial predilecci�n.

• Asume por ello una actitud de profunda gratitud y humildad, pues la �nica raz�n por la que �l llama es porque ama mucho.

• Pon tu vocaci�n en las mano de Mar�a, cons�grasela, entr�gasela, ah� nadie podr� hacerte da�o.

• Intensifica tu relaci�n con Dios a trav�s de la oraci�n: haz de Jes�s y de Mar�a tus mejores amigos; recuerda que ellos est�n contigo siempre, te aman, te escuchan, te entienden. Puedes orar hablando con ellos todo el d�a, todos los d�as. Reg�lales tus actos de caridad, sirve a ellos a trav�s de tus hermanos.

• Tu vida debe ser coherente con tu inquietud de consagrarte a Dios; para ello debes tener en cuenta tu realidad y en la vida diaria ser siempre sincero contigo mismo y con los dem�s. �Como? Rechazando el pecado, por peque�o que parezca; frecuentando los Sacramentos, tanto como te sea posible (Misa, Comuni�n, Confesi�n); buscando cierto recogimiento que te ayude a cuidar tu vocaci�n.

• Procurar que tu alma y tus sentidos est�n abiertos a la gracia, para que puedas percibir en tu interior claramente la voluntad de Dios; recuerda que Dios habla a trav�s de los acontecimientos o de signos, que el ruido del mundo impide conocer o valorar.

• Busca la Direcci�n Espiritual de una persona prudente. Puede ser un sacerdote y s� siempre muy sincero con �l y contigo mismo. Recuerda que no es conveniente buscar "consejo" de todos (amigos, amigas, parientes, etc.), pues la decisi�n que quieras tomar es cosa solo de Dios y de tu alma; ellos pueden apreciarte mucho, pero no son los indicados para que acudas en este caso.

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