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El
Adviento es un tiempo en que la comunidad eclesial es convocada
para preparar la Navidad, a crecer en la esperanza, a acoger con
fe la venida continuada de su Señor, Cristo Jesús.
Es un tiempo de gracia, es un tiempo hecho sacramento: signo eficaz
de la gracia que Dios comunica a su iglesia y de la fe con la
que la comunidad eclesial acoge este don siempre nuevo de Dios.
La historia de la salvación se actualiza sacramentalmente.
El Adviento forma una unidad de movimiento con
la Navidad y la Epifanía. Las tres palabras vienen a significar
lo mismo: venida, nacimiento, manifestación. El Dios que
ha querido ser Dios-con-nosotros entró hace dos mil años
en nuestra historia naciendo en Belén, pero la actualiza
sacramentalmente cada año en este tiempo fuerte de seis
o siete semanas: desde el primer domingo de Adviento hasta la
fiesta del Bautismo del Señor. Es un tiempo que ante todo
es de gracia, y a la vez constituye como una formación
permanente y una profundización de la vida cristiana en
sus actitudes fundamentales de fe, vigilancia y esperanza. El
Adviento nos recuerda que el cristiano vigila y espera siempre
la venida del Señor.
Actitudes del Adviento
- Actitud de fe y
vigilancia.
Por la fe recibida en el Bautismo no solamente aceptamos un
conjunto de verdades o artículos contenidos en el Credo,
sino que percibimos y conocemos la presencia misteriosa del
Señor en los sacramentos, en su palabra, en la asamblea
cristiana y en el testimonio de cada uno de los bautizados.
Sensibilizar nuestra fe equivale a descubrir al Señor
presente entre nosotros.
El Adviento es un tiempo para despertar y velar. La vigilancia
no debe entenderse como defensa del mal que nos acecha, sino
como expectación confiada y gozosa de Dios que nos salva
y libera de ese mal. La vigilancia es una atención concentrada
hacia el paso del Señor por nuestra vida y las circunstancias
que la rodean.
- Actitud de hambre
o pobreza espiritual.
El Adviento es también tiempo de conversión. Porque,
¿cómo podemos buscar al Señor si no reconocemos
que tenemos necesidad de Él? Nadie deseará ser
liberado si no se siente oprimido. Es un tiempo para enderezar
las sendas y preparar el camino. Es tiempo de conversión,
lucha y compromiso para que llegue el día. Pobreza espiritual
es aquella actitud de sentirse necesitado de Aquel que es más
fuerte que nosotros. Es la disposición para acoger todas
y cada una de sus iniciativas.
- Actitud misionera.
Dice la Gaudium et Spes No. 22:"En realidad, el misterio
del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo
encarnado". El hombre de hoy busca ansiosamente su razón
de existir. La multiplicación de las relaciones mutuas
por el progreso técnico no llevan al hombre a la perfección
del coloquio fraterno. Cada vez se siente más necesitado
de la comunidad que se establece entre las personas. Humanismo
y progreso técnico tientan al hombre para emanciparse
de Dios y de una Iglesia que no esté verdaderamente presente
en el mundo. En el misterio de la encarnación el hombre
descubre su verdadera imagen y su pertenencia a un mundo nuevo
que ha comenzado a edificarse en el presente. Cristo viene para
todos los hombres. La venida del Señor para nosotros
no es sólo salvación del mal, sino realización
del hombre y de la creación según la plenitud
de la vida de Dios.
LAS DOS VENIDAS DE CRISTO
"Anunciamos la venida de Cristo, pero no
una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica
que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de
sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del
reino dividido".
Pues casi todas son dobles en nuestro Señor
Jesucristo. Doble es su nacimiento: uno, de Dios, desde toda la
eternidad; otro, de la Virgen, en la plenitud de los tiempos.
Es doble también su descenso: el primero, silencioso, como
la lluvia sobre el vellón; el otro, manifiesto, todavía
futuro.
En la primera venida fue envuelto con fajas
en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz como vestidura.
En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia;
en la otra vendrá glorificado y escoltado por un ejército
de ángeles.
No pensamos, pues, tan sólo en la venida
pasada; esperamos también la futura. Y habiendo proclamado
en la primera: Bendito el que viene en nombre del Señor,
diremos eso mismo en la segunda, y, saliendo al encuentro del
Señor con los ángeles, aclamaremos, adorándolo:
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Escribiendo a Tito, también Pablo habla
de esas dos venidas, en estos términos: "Ha aparecido
la gracia de Dios que trae la salvación para todos los
hombres; enseñándonos a renunciar a la impiedad
y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria,
honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición
gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo".
Ahí expresa su primera venida, dando gracias por ella;
pero también la segunda, la que esperamos.
De las catequesis de san Cirilo
de Jerusalén
Una tercera venida:
Vendrá a nosotros la Palabra de
Dios
Sabemos de una triple venida del Señor.
Además de la primera y de la última, hay una venida
intermedia. Aquellas son visibles, pero ésta no. en la
primera, el Señor se manifestó en la tierra y convivió
con los hombres, cuando, como atestigua él mismo, lo vieron
y lo odiaron. En la última, todos verán la salvación
de Dios y mirarán al que traspasaron. La intermedia, en
cambio, es oculta, y en ella sólo los elegidos ven al Señor
en lo más íntimo de sí mismos, y así
sus almas se salvan. De manera que en la primera venida, el Señor
vino en carne y debilidad; en esta segunda, en espíritu
y poder, y, en la última, en gloria y majestad.
Esta venida intermedia es como una senda por
la que se pasa de la primera a la última: en la primera,
Cristo fue nuestra redención; en la última, aparecerá
como nuestra vida; en ésta es nuestro descanso y nuestro
consuelo.
Y para que nadie piense que es pura invención,
lo que estamos diciendo de esta venida intermedia, oídle
a él mismo: El que me ama -nos dice- guardará mi
palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
De los sermones de San Bernardo, Abad
LA CORONA DE ADVIENTO
La "Corona de Adviento" o "Corona
de las luces de Adviento" es un signo que expresa la alegría
del tiempo de preparación a la Navidad. Por medio de la
bendición de la corona se subraya su significado religioso.
La luz indica el camino, aleja el miedo y favorece
la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo,
luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios
de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud
de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la
vida y la esperanza.
La corona de Adviento es, pues, un símbolo
de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre
las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho
hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera
vida.
Sugerencias
Una buena oportunidad para hacer sentir
a los fieles la importancia del Adviento es sugerirles hacer una
corona para sus hogares, en torno a la cual la familia se puede
reunir cada noche para orar meditando las lecturas de cada día,
según el esquema que damos más adelante. El párroco
puede pedir a los fieles que traigan sus coronas para bendecirlas
en las misas del primer domingo de Adviento y las lleven posteriormente
al hogar. Cuando llegue el momento de la novena, se puede poner
la corona junto al pesebre para rezar la novena.
La corona es un signo sencillo y que bien orientado
se convierte en una ocasión para vivir el tiempo del Adviento
en una sociedad dominada por el consumo, cuya "navidad comercial"
comienza desde finales de octubre y termina el día de Navidad,
haciendo perder la especialidad de este tiempo que prepara para
la venida del Señor y para la celebración de la
Navidad.
Rito de bendición en la Iglesia
La "Corona
de Adviento", que se ha instalado en la iglesia, se puede
bendecir al comienzo de la Misa. La bendición se hará
después del saludo inicial, en lugar del acto penitencial.
MONICIÓN INTRODUCTORIA
Hermanos: al comenzar el nuevo año
litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos
también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan
que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la
vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo
de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas
y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha
dado la verdadera vida.
El encender, semana tras semana, los cuatro
cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación
para recibir la luz de la Navidad. Por eso hoy, primer domingo
de Adviento, bendecimos esta corona y encendemos su primer cirio.
Luego el ministro,
si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si
es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:
Oremos:
La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo
ante tu Hijo, el Señor,
que se avecina como luz esplendorosa,
para iluminar a los que yacemos en las tinieblas
de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona
con ramos del bosque
y la ha adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación
para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que, mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines
con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO
Liturgia de la Palabra
Domingo I - Ciclo A
Isaías 2,1-5
Salmo 122,1-9.
Romanos 13,11-14
Mateo 24,37-44
Reflexión:
Isaías ve que la alianza entre Dios y su pueblo se extenderá
a todas las naciones: "Todas las naciones afluirán
hacia el monte de la casa del Señor, Jerusalén",
para buscar instrucción en los caminos del Señor.
La universalidad de la salvación es el anuncio profético
que comienza el tiempo del Adviento. La misión de Israel
será la de enseñar a todas las naciones; su papel
será el de guía. Las gentes serán llevadas
"al monte de la casa del Señor". Las naciones
caminando unidas en los caminos del Señor conocerán
la paz "en la luz del Señor". Jesús, cuyo
nacimiento nos estamos preparando para celebrar, es la luz de
las naciones. Jesús llevará a todos los pueblos
a Dios.
Nuestra respuesta a las lectura profética
de Isaías es el Salmo 122. El salmista ha hecho una peregrinación
al templo. El primer versículo y nuestro versículo
responsorial son una recolección de la alegría de
esa ocasión: "Qué alegría cuando me
dijeron, "vamos a la casa del Señor"". El
salmo repite el mensaje de la profecía; Jerusalén
será la sede de juicio. Desde allí el juez, en últimas
Jesús, de la casa de David, juzgará a todas las
naciones. Una bendición es pronunciada sobre Jerusalén.
El salmista ora "por la paz de Jerusalén", para
que sea un lugar de paz y prosperidad. La oración se vuelve
personal a medida que el salmista ora por sus "parientes
y amigos" (v.8). La oración por la paz es por esa
paz que viene de la gracia y la bendición de Dios.
El tiempo de Adviento es un tiempo en que esta
bendición especial está muy principalmente en nuestros
pensamientos y en nuestras oraciones.
|
Lunes
|
Is
2,1-5
|
�l
nos instruir� en sus caminos y marcharemos por sus sendas
|
| (Is
4,2-6) |
El
Mes�as ser� la gloria de los supervivientes de Israel |
| Mt
8,5-11 |
Vendr�n
muchos de Oriente y Occidente y se sentar�n en el Reino |
|
Martes
|
Is
11,1-10
|
Brotar�
un renuevo del tronco de Jes�: sobre �l se posar� el Esp�ritu
del Se�or
|
| Lc
10,21-24 |
Has
escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la
gente sencilla |
|
Mi�rcoles
|
Is
25,6-10
|
El
Se�or preparar� un fest�n para todos los pueblos
|
| Mt
15,29-37 |
Me
da l�stima de la gente, porque no tienen qu� comer |
|
Jueves
|
Is
26,1-6
|
Confiad
siempre en el Se�or, porque es la roca perpetua
|
| Mt
7,21.24-27 |
El
hombre prudente que edific� su casa sobre roca |
|
Viernes
|
Is
29,17-24
|
Los
oprimidos y los pobres se alegrar�n en el Se�or
|
| Mt
9,27-31 |
Los
ciegos gritaban: Ten compasi�n de nosotros, Hijo de David |
|
S�bado
|
Is
30,19-26
|
No
tendr�is que llorar: apenas te oiga, te responder�
|
| Mt
9,35 �10,1.6-8 |
Id
y proclamad que el Reino de los cielos est� cerca |
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