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Para
el hombre de la Biblia, la Pascua es la m�s importante de todas
las fiestas, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Hasta
es muy posible que los israelitas hayan celebrado antes de la salida
de Egipto una fiesta agraria, en la primavera, durante la cual era
sacrificado un cordero. Quiz�s se asoci� a esta fiesta un recuerdo
del sacrificio de Isaac, constituy�ndose en uno de los acontecimientos
centrales del juda�smo.
Pero la ra�z m�s
importante de esta fiesta es sin duda la salida de Egipto, el episodio
m�s importante de toda la historia de Israel. Jacob y sus hijos
hab�an ido a Egipto para escapar de la severa hambruna en la regi�n
de Cana�n. Jos�, uno de los hijos de Jacob, les hab�a facilitado
su ingreso a Egipto, pues era el brazo derecho del fara�n de ese
tiempo. Pasados estos d�as, los doce hijos de Jacob vivieron instalados
confortablemente con sus familias y reba�os en la comarca de Goshen,
una regi�n muy rica y f�rtil situada en el delta del Nilo.
Pero los a�os pasaron,
los faraones se sucedieron y Egipto termin� olvidando el papel ben�fico
que Jos� jug� en el pasado. En ese momento, Israel era un pueblo
pr�spero, que se extend�a cada vez m�s y no se mezclaba con los
aut�ctonos, formando poco a poco un estado dentro del estado.
Si en verdad no representaba
una amenaza directa para el imperio egipcio, era un tema que preocupaba
a los que gobernaban. El fara�n, que hab�a emprendido la realizaci�n
de varias canteras, vio en este pueblo una mano de obra estupenda;
fue as� como comenz� la esclavitud.
En el seno de este
pueblo aparece entonces un libertador, Mois�s. El fara�n se resist�a
a �l con todas sus fuerzas. Pero YHWH, el Dios de Israel, intervino
con poder, multiplicando los prodigios para liberar a los israelitas.
La noche de la liberaci�n atac� a los primog�nitos de los egipcios,
dejando intactos a los de los israelitas, que hab�an untado con
la sangre de un cordero los dinteles y las jambas de las puertas
de sus casas. Estos fueron salvados. El texto de Ex 12,27 precisa
que �la muerte pas� de largo�, traducci�n literal del t�rmino hebreo
�pessaj�, en griego �paskha�, de donde se origina el vocablo castellano
�Pascua�. El episodio del paso del Mar Rojo expresa el mismo movimiento.
Los hijos de Israel, en lugar de ser engullidos por las olas, fueron
salvados, llegando as� a la otra orilla.
Desde entonces Israel
conmemora el acontecimiento a trav�s de una fiesta llamada �Pessaj�,
celebrada el d�a 14 de nis�n primer mes del a�o b�blico
en el transcurso de la cual y, a trav�s de una comida, se concretar�
los diferentes aspectos de esta liberaci�n. Celebrando esta comida
que se llama �Seder�, Israel actualiza cada a�o esta liberaci�n
de la esclavitud, pues la verdadera esclavitud no es la del fara�n,
sino la del pecado, que conduce al hombre a la destrucci�n y a la
muerte. La liturgia de �Pessaj� no es solamente la conmemoraci�n
de un acontecimiento pasado, sino que llama y celebra el resurgimiento
de la gracia que precedi� a la salida de Egipto. Hay tres momentos
importantes en esta comida-liturgia que vale la pena resaltar:
v El recordar la antigua condici�n de servidumbre y de pecado, mientras
se consumen hierbas amargas (a menudo se come perejil remojado en
agua salada o avinagrada). Antes de dar gracias por la obra realizada
por Dios, es necesario recordar el estado en que los israelitas
se encontraban antes; la amargura del pecado hace apreciar mucho
m�s la dulzura de la misericordia;
v La bendici�n y el consumo de pan sin levadura, que nos recuerda el
de la salida de Egipto y el man� con el que el pueblo fue alimentado
mientras atravesaba el desierto;
v Finalmente, la bendici�n y el consumo de varias copas de vino, materializan
diferentes aspectos de la liberaci�n. Son cuatro copas, porque el
texto hebreo del relato de Pascua utiliza cuatro verbos diferentes
para describir la liberaci�n realizada por Dios.
Pero esta liberaci�n queda
inconclusa. La liberaci�n de Egipto s�lo es el signo precursor de
la Redenci�n final. Es por eso que en cada hogar, esta noche de
Pascua se sirve una copa suplementaria en honor del profeta El�as,
que cristaliza la esperanza mesi�nica de Israel. Ciertas tradiciones
afirman que s�lo el Mes�as en el momento de su venida podr� tomar
esta copa y compartirla, llevando as� a cumplimiento de manera total
la liberaci�n de la humanidad.
El deseo ardiente
que ten�a Jes�s de celebrar la Pascua con sus disc�pulos, se explica
entonces ampliamente. �l manifiesta que era �l quien iba a realizar
plenamente la liberaci�n de la humanidad con el don de su cuerpo
y de su sangre. La Eucarist�a instituída la noche del Jueves
Santo es entonces presentada como la prolongaci�n y a la vez el
cumplimiento total de la Pascua inaugurada con la salida de Egipto.
El Evangelio seg�n
san Lucas es muy preciso al describir la comida eucar�stica: �Despu�s
de la comida, tom� la copa y se la dio diciendo: esta copa
es la Nueva Alianza en mi sangre que es derramada por ustedes�
(Lc 22,20)
En el desarrollo
de la liturgia pascual, al final de la comida, s�lo la copa destinada
a El�as no ha sido consumida. San Lucas parece pues indicar que
Jes�s tom� esta copa para compartirla con sus disc�pulos y manifestar
as� la obra de liberaci�n que �l hab�a venido a realizar. En este
detalle tenemos una de las m�s fuertes afirmaciones por las que
Jes�s se habr�a presentado como el Liberador, el Mes�as. Al d�a
siguiente, Viernes Santo, la sangre de Jes�s ser�a derramada en
la puerta de Jerusal�n , como lo fue la sangre del cordero en las
puertas de los hijos de Israel en Egipto.
Y de la misma manera
los habitantes de la �casa Jerusal�n� en su momento ser�n salvados
de la muerte gracias a la sangre de Jes�s, el Cordero inmolado.
Esta �casa Jerusal�n�, la �Jerusal�n celestial� del Apocalipsis,
representa a la Iglesia, reuniendo en ella a todos los que pusieron
su confianza en Dios, y que esperan de ella la liberaci�n de todas
las fuerzas de destrucci�n.
La Pascua en la que
se encuentran reunidos, la salida de Egipto, el atravesar las aguas
de la muerte, y la resurrecci�n de Cristo es para la Biblia el evento
central de la historia de la humanidad y de la econom�a de la salvaci�n.
El Amor es m�s fuerte que la muerte y lo ser� siempre. Esa es la
Buena Noticia que ser� proclamada hasta las extremidades de la tierra.
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