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La sabidur�a del catequista
En todo el pa�s se encuentran catequistas
con much�sima y profunda espiritualidad. Muchos de ellos, sencillas
mujeres y hombres del pueblo, que ense�an con su testimonio y
ejemplo�la
sabidur�a de una vida enraizada en la palabra de Dios.
Feliz
la persona que busca la Palabra
�Feliz
el que se dedica a la sabidur�a y puede responder al que lo interroga;
que hace suyos los caminos de la sabidur�a y profundiza sus secretos;
que sale a cazarla y acecha su paso; que mira a trav�s de sus ventanas
y escucha a su puerta; que instala su tienda al lado de su casa y clava
las estacas en sus muros. Pone su tienda en manos de la sabidur�a y
se queda en esa feliz morada. Deja a sus hijos bajo su protecci�n y
se tiende al abrigo de sus ramas; lo protege del calor y �l se instala
en su gloria.� Eclo. (Sir.) 14, 20-27
La Palabra, cimiento de la vida del catequista
Este
peque�o texto, escondido en uno de los libros sapienciales de la Biblia,
nos ayuda a pensar en el alimento que nutre la vida de un catequista.
El autor alaba a la persona que se dedica a la sabidur�a, que para el
pueblo de Israel estaba contenida en la Palabra de Dios. Ella brinda
respuestas de vida y nos orienta para vivir el proyecto de Dios.
El texto invita a acercarse a la Palabra,
a profundizar en su lectura, para descubrir significados siempre nuevos.
�Qui�n puede decir �ya conozco la Palabra�! Si el mismo Dios nos sale
al encuentro cada vez que la leemos con apertura de coraz�n y sencillez.
La Palabra nos ayuda a comprender
la vida que vivimos, nos devuelve la mirada de Dios sobre las cosas,
nos introduce en la voluntad del Padre. Por eso es vital para la vida
de fe el contemplar la realidad desde su lectura y oraci�n. La Palabra
nos ayuda a discernir, nos permite conocer y adentrarnos en los misterios
de Dios, siempre infinitamente Otro, cercano y compa�ero, pero tambi�n
por descubrir, pura sorpresa y gratuidad.
El texto nos propone instalar nuestra
existencia a su lado, abrigarnos a su amparo, permanecer en su presencia:
�saborear� su compa��a.
Para rumiar el texto y rezar la vida
La sabidur�a
del catequista
Ded�cale un tiempo a la evaluaci�n y discernimiento de
tu tarea. A la luz del texto te invitamos a revisar tu espiritualidad
de catequista:
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�Qu� presencia
tiene la Palabra de Dios en tu vida?
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�Haces
tuyos sus caminos? �C�mo mejorar?
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�Contemplas
la vida a trav�s de sus ventanas...? �Te ayuda la lectura de la Palabra
a conocer la voluntad de Dios en los tiempos que vivimos? �Te gu�a para
interpretar la realidad que vivimos desde la mirada de Dios?
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�D�nde
tienes instalada la carpa de tu existencia? �D�nde buscas amparo y protecci�n
en los momentos dif�ciles?
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Como catequista,
�qu� pasos puedes ir dando para dedicar m�s tiempo a la Palabra de Dios?
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Aprende
a rumiar los textos y rezar la vida con la Palabra. Relee vers�culo
por vers�culo la cita b�blica sugerida y apl�cala a tu propia vida.
�Qu� aprendes? �Qu� puedes comentarle a Dios? �A qu� te puedes comprometer
para crecer en la sabidur�a que nace de la Biblia?
Escribe un prop�sito concreto en el que expreses un compromiso de
crecimiento con relaci�n a la Palabra de Dios en tu vida.
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