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Formación de catequistas
Temas para la catequesis

El catequista, una puerta abierta para el encuentro con Dios

La Biblia es rica en im�genes y s�mbolos para explicarnos las cosas m�s profundas de Dios. El lenguaje b�blico es un lenguaje sacramental, porque el mismo Dios nos habla de esta manera: con signos y se�ales que nos ayudan a descubrir su presencia en medio nuestro. Jes�s es el gran sacramento de Dios. A trav�s de su vida, sus palabras y su pr�ctica conocemos al Dios de la Vida y nos encontramos con �l.

�Si me conocen a m�, tambi�n conocer�n al Padre� �Jn. 14, 7

�El que me ha visto a m� ha visto al Padre� Jn. 14, 9

Hablar con im�genes permite recuperar el lenguaje sencillo de la Biblia, que llega al coraz�n e invita al cambio de vida.

Hay muchas im�genes que podemos asociar para profundizar en la vocaci�n y misi�n del catequista.

Una de ellas es la imagen de la �puerta�. La puerta es un instrumento que comunica espacios, que abre a una interioridad. Las hay grandes, peque�as, de madera, metal, vidrio u otros materiales, pesadas, livianas, nuevas, antiguas... todas tienen en com�n la capacidad de abrirse y dejar paso.

La puerta tiene mucho que decirnos a nuestra vida de catequistas.

  • �Somos puertas abiertas para que otros se encuentren con el Dios de la Vida a trav�s nuestro?
  • �Nuestras palabras y nuestra pr�ctica ayudan a los dem�s a abrir sus propias puertas al Se�or que vive dentro de cada hombre y mujer?
  • �C�mo anda nuestra puerta? �Est� bien aceitada para su funci�n? �O sufre el paso del tiempo y est� algo desvencijada, con sus bisagras herrumbradas, perezosa para ser abierta?
  • �Y en ese caso, c�mo aceitarla para mantenerla en movimiento, y �gil, y dispuesta para su funci�n? �Cu�l ser� el aceite indicado y d�nde conseguirlo?

Ser puerta significa aceptarse como instrumento y tener claro que nuestra misi�n es quedar abiertos, ir perdiendo protagonismo para que el otro pueda encontrarse con Dios y su Palabra.

Si en nuestro coraz�n anida el Se�or, ser� cuesti�n de abrir la puerta para ense�ar que El nos anima, nos da fuerza y esperanza. Abrir la puerta es dar testimonio, hablar desde el coraz�n y la experiencia. Invitar al encuentro y presentar al Dios que llena nuestros d�as.

Estamos llamados a ser puertas abiertas, porque el Se�or a quien seguimos nos dice

que El mismo es puerta, para el encuentro y la vida.

�Yo soy la puerta: el que entra por m� est� a salvo. Circula libremente y encuentra alimento.� Jn. 10, 9

Jes�s se presenta como la Puerta. El acceso a la vida. �l, como buen pastor, nos conoce, nos quiere y busca lo mejor para nosotros. Juan lo expresa con im�genes tan delicadas como cuidar, proteger y dar alimento. Ese es nuestro Dios, el que nos abre su vida (nos da su vida) para que podamos vivir mejor.

Para rumiar el texto y rezar la vida

El catequista, una puerta abierta para el encuentro con Dios

�         Relee el texto de Juan.

�         Piensa en tu propia experiencia de fe, �de qu� manera Jes�s ha sido una puerta para tu vida?

�         Piensa en tu tarea catequ�stica, �c�mo puedes ser �puerta� para que los dem�s encuentren a Dios.

�         �Qu� caracter�sticas y actitudes de vida puedes proponerte cambiar en esta Pascua, para mejorar tu misi�n?

�         Ofr�cele tu oraci�n al Se�or y p�dele fuerzas para ser fiel a su Palabra y a su testimonio.

 

Se�or,

que en mi misi�n de catequista
sea como una puerta sencilla,
abierta, para que otros puedan
pasar a trav�s de ella
para encontrar a Dios.

Ay�dame a no endurecerme,
a no �atrancarme�,
para que mis palabras y mis gestos
y mi persona toda,
sepa hacerse a un lado,
para dar paso a tu presencia,
que con los brazos abiertos
esperas y acudes al encuentro de todos
los que pasen por mi vida,
hecha humilde puerta.

Que as� sea, Se�or de la vida.

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