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Formación de catequistas
Temas para la catequesis

El grupo en la catequesis

Todos tenemos la experiencia de haber integrado grupos en nuestra vida. El ser humano por propia naturaleza tiende a agruparse y reunirse, es una caracter�stica constitutiva de la persona humana.

Desde peque�os estamos formando y participando de grupos: el primero, la familia; luego, a medida que crecemos, integramos grupos en la escuela, grupos de amigos, grupos que comparten alg�n inter�s com�n, etc. Es importante diferenciar una reuni�n de personas de un grupo.

Algunas caracter�sticas sencillas nos ayudar�n a clarificarlo:

�        Un grupo establece una red de relaciones. En un grupo se dan relaciones entre sus miembros, existe una mutua interdependencia entre sus miembros. Lo que le pasa, vive o dice uno de sus miembros afecta a los dem�s y viceversa.

�        Un grupo tiene objetivos expl�citos, compartidos, existe un para qu� estar reunidos. El objetivo es, muchas veces, el motor del grupo y lo que fomenta su cohesi�n y unidad. Pueden existir grupos formados por personas que piensan y son muy diferentes pero que comparten un objetivo com�n, y el grupo, funcionar muy bien.

Es importante que el objetivo que gu�a al grupo sea transparente, claro, conocido por todos y consensuado, es decir aceptado con buena voluntad por todos.

�        Un grupo tiene una cierta permanencia en el tiempo. Esto es muy variable, pues hay grupos que funcionan un lapso corto de tiempo y otros duran toda la vida. Es necesario que el tiempo sea suficiente para permitir la interacci�n entre sus miembros y el establecimiento de lazos de uni�n. En los grupos que comparten mucho tiempo esos lazos pueden transformarse en amistad, pero no es necesario que ella existe para formar un grupo.

�        En un grupo existen ciertas normas, o acuerdos, que ayudan a relacionarse y gu�an el trabajo com�n de todos en pos del objetivo grupal. Normas expl�citas y consensuadas ayudan a anticipar los conflictos y colaboran para solucionarlos si aparecen.

Las normas permiten regular la vida, el trabajo y las relaciones del grupo. Existen normas expl�citas, que son las que se enuncian y conversan, y tambi�n impl�citas. Entre las normas impl�citas est�n muchas relacionadas a la forma de trato entre los integrantes del grupo. El respeto, la apertura, el inter�s por el otro son algunos ejemplos de aspectos del grupo que suelen funcionar bajo normas impl�citas. A veces, especialmente en grupos de ni�os o j�venes, resulta necesario y oportuno conversar y explicitar verbalmente estas normas impl�citas, pues ayuda a las relaciones del grupo.

�        La interacci�n y forma de relacionarse que establecen los miembros de un grupo es una caracter�stica importante. Algunas formas de relacionarse son perjudiciales para el funcionamiento grupal, otras, que podemos llamar sanas, contribuyen al crecimiento del grupo y al bienestar de todos sus miembros.

�        Los roles que los integrantes de un grupo asumen en el mismo es otra caracter�stica importante. Los mismos pueden ser m�s activos o pasivos, pueden contribuir al bienestar o generar malestar grupal. Los roles est�n relacionados con el poder y la autoridad dentro de un grupo (�qui�n puede�, �qui�n conduce�, �qui�n lidera�, �qui�nes siguen�, �qui�nes hablan�, �qui�nes callan�, etc.). Si bien los roles est�n muy relacionados con las caracter�sticas personales de los individuos es importante que en un grupo los roles funcionales (aquellos que tienen alguna responsabilidad o tarea especial) sean rotativos, y se distribuyan de una manera democr�tica, con participaci�n y acuerdo de todos.

�        En un grupo se van entretejiendo las historias personales de sus miembros con la historia grupal que el encuentro va generando. Se forma una trama donde cada integrante queda vinculado e involucrado en un proceso que es com�n a todos. La historia grupal es un elemento importante en la identidad de un grupo, en especial, en aquellos que llevan tiempos juntos.

�        Sentido de pertenencia. Todos los miembros del grupo se sienten parte de... Perciben algo que los contiene. Esto permite reconocer al grupo como algo propio y a la vez compartido. La pertenencia genera responsabilidad e inter�s.

El grupo de fe

As� como al considerar la vida de todos nosotros es inevitable hablar de grupos (pues nuestra vida se desarrolla en y junto a los grupos que integramos), al hablar de catequesis es imprescindible hablar de grupos, tambi�n.

La vivencia de la fe es esencialmente grupal. El bautismo, primero de los sacramentos, que nos inicia en la vida de fe, nos integra a un grupo, nuestra comunidad cristiana.

Jes�s mismo, form� un grupo de personas para compartir la venida y la fe, al inicio de su predicaci�n, y, nos prometi� estar presente cuando haya un grupo reunido en su nombre (Mt. 18, 20).

El grupo de fe tiene todas las caracter�sticas de un grupo humano, pero adem�s tiene otras espec�ficas que le dan identidad propia y que es bueno tener en cuenta para el trabajo catequ�stico.

�El grupo de fe participa y experimenta las mismas cosas que cualquier otro grupo, por ejemplo, un equipo de f�tbol. Un grupo de preadolescentes o de adultos que se juntan para reflexionar sobre su fe viven las mismas realidades humanas que los dem�s grupos. Entre ellos puede haber incomprensiones, lucha por el poder dentro del grupo, celos, problemas de relaciones, etc.

Pero hay algo diferente que se puede dar en un grupo de fe y que no es esencial en los dem�s grupos: la manera como se viven las cosas que pasan.

Te pongo un ejemplo que estoy seguro te ayudar� a entender lo que quiero decir. Mois�s es encargado por Dios de formar un pueblo (un grupo, en definitiva) que salga de la esclavitud de Egipto y camine hacia la tierra de la libertad. Mois�s hace lo que Dios le indica y pone en marcha al pueblo. Los que salen de la esclavitud con mucha alegr�a y euforia se dan cuenta pronto que las cosas no son tan sencillas como parece. Entre ellos empiezan las peleas, las desconfianzas... Vivir en grupo les resulta dif�cil.

En esto no son originales. Les suceden las mismas cosas que a todos los grupos.

Lo original viene de la manera como viven estos acontecimientos internos del grupo. El grupo aprende a leer estos aconteceres propios del grupo como cosas con mucha importancia, donde se revela la manera de ser que tienen y donde se revela la manera que Dios tiene tambi�n de ser. Reflexionando sobre lo que les pasa en la vida de grupo descubren un sentido a sus vidas, y sobre todo descubren la presencia de Dios en sus vidas. El hecho de ser grupo, de llegar a ser pueblo, se hace para ellos algo tan importante que se convierte en lugar donde descubren a Dios y se descubren ellos mismos mucho mejor.

Esta realidad es la que cada grupo de fe est� llamado, de alguna manera, a revivir y a rehacer.

El grupo crea un estilo y manera de ser y nos prepara para vivir en la comunidad eclesial rompiendo esquemas de individualismo y abri�ndonos a un intercambio de relaciones nuevas�.

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